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Succession

Un juego por el trono

La serie sobre las luchas de poder de una familia dueña de un ficticio conglomerado de medios y entretenimiento es uno de los más recientes éxitos sorpresa de HBO, gracias un guión inteligente, un estilo casi falso-documental que recuerda en cierta forma a The Office y Parks and Recreation (pero sin las entrevistas estilo confesionario ni miradas a la cámara) y un elenco que claramente la está pasando genial al interpretar a personajes tan obscenamente adinerados como disfuncionales.

Succession fue creada por el británico Jesse Armstrong, guionista principal de la emblemática Peep Show, quien también se encargó de guionar episodios de la comediapolítica Veep, la antología de ciencia ficción Black Mirror y cuenta con una nominación al Oscar en la categoría de Mejor Guión Adaptado por la película In The Loop (2009). Ese humor británico tan particular, intrusivo e incómodo se mezcla perfectamente con los momentos dramáticos que la terminaron caracterizando como un éxito tragicómico. Actualmente, el show está cursando su tercera temporada.

Cuenta con la participación de Adam McKay (Anchorman, The Big Short) entre sus productores. Nominado al Oscar en diversas ocasiones como director y guionista, McKay dirigió el episodio piloto que sienta la base estética que permea el resto de la serie, como los acercamientos bruscos de cámara que captan la reacción de los personajes. Pero no hay guión que funcione ni chistes que causen gracia sin un elenco a la altura, y en este apartado simplemente se derrocha talento. Conforman la acaudalada y problemática familia Roy: Brian Cox (Manhunter, Braveheart), el intenso patriarca Logan; Alan Ruck (Speed), el despistado hijo mayor, Connor; Jeremy Strong (The Big Short), el heredero aparente Kendall; Sarah Snook (Predestination) es la perfeccionista Siobhan, y Kieran Culkin (Scott Pilgrim vs. The World), el inmaduro hijo menor Roman.

A los miembros principales se suman Nicholas Braun (How to Be Single) como Greg, sobrino de Logan, y Matthew Macfadyen (Pride and Prejudice) como Tom, la pareja de Siobhan, que también trabaja para la compañía familiar Waystar RoyCo.

La joya de la familia

La lucha de poder en Succession se da por dos frentes íntimamente relacionados. Por un lado, tanto los “niños” Roy como terceros buscan posicionarse como cabeza de Waystar RoyCo ante el deterioro de salud de Logan. Todos tienen una idea muy distinta de por qué merecen ser los sucesores y qué camino debe tomar la empresa. Sus hijos, además, están envueltos en la clásica y eterna lucha por el afecto de un padre ausente que pareciera verlos como una pieza más en su intento por mantenerse en el poder.

La dinámica entre padre e hijos es el punto en el que la serie brilla. Es, en esencia, un drama familiar con toques de comedia, y Brian Cox (Logan Roy) es simplemente fantástico en su habilidad para mostrar las diversas facetas de un hombre que se aferra, con la poca fuerza que le queda, al poder que tanto le costó conseguir, un poder que no cree que sus hijos se hayan ganado todavía.

Logan es duro, manipulador y cruel en formas que solo un padre puede ser, pero también tiene momentos de debilidad como resultado de sus diversos problemas de salud, en los que no le queda otra que apoyarse en sus hijos. Las pocas veces que lo vemos cariñoso, a su manera, no podemos evitar sentir que todo es simplemente parte de su plan para mantenerlos comiendo de su mano hasta que los arroje a los lobos para salvar su pellejo.

Los niños no están bien

Logan es terrible, sí, pero ningún miembro del clan Roy está libre de pecados. Kendall es un egocéntrico convencido de que no solo merece tomar control de la compañía, si no que también es el salvador que la enviará al futuro, aunque solo de palabra. Siobhan se presenta constantemente como el miembro más políticamente correcto del grupo, pero a la hora de la verdad es capaz de mandar al matadero a cualquiera que se ponga en su camino, sea o no parte de su familia. Roman no puede tomarse en serio siquiera a sí mismo y su inmadurez parece empeorar cuanto más logros acumula ante los ojos de su padre. Connor, fruto de una relación anterior de Logan, difícilmente piensa en otra persona que no sea él mismo y sus ridículas aspiraciones políticas.

Lo increíble es que la serie logra que uno empatice con todos los herederos Roy, por más terribles que sean. En ellos podemos ver el resultado de una crianza que, a pesar de estar llena de privilegios y abundancia, claramente no contó con un atisbo de interés de sus padres.

Final de temporada

El día de hoy, 12 de diciembre, llega a HBO y HBO Max el fi nal de la tercera temporada de Succession y aparentemente los Roy se encuentran en la situación más precaria hasta la fecha. Kendall está acorralado y su plan para derrocar a Logan no dio frutos. En el proceso rompió los lazos —de por sí débiles— que lo unían a sus hermanos y, para colmo, no puede abandonar la compañía.

Siobhan parece haber decidido dejar las apariencias y lo poco que le quedaba de humanidad, y jugar igual de sucio que el resto, agrandando de paso la zanja que la separa de Tom. Roman, por su parte, echó a perder la imagen que su padre tenía de él y puso en riesgo la carrera de Gerri (interpretada por J. Smith-Cameron) quien, aparte de mantener una (extraña) relación con él, lo ayudó a demostrar su valor para Waystar RoyCo.

Todo esto vaticina cambios necesarios en el futuro del show, que ya está renovado para una cuarta temporada. Y es que, a pesar de mantenerse entretenida, la serie está comenzando a estancarse. Esperemos que algo lo suficientemente impactante suceda en este fi nal de temporada para llevarla en una nueva dirección.

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