Música

Toquinho

Aquarela de un maestro

Las palabras no alcanzan para un artista que no necesita presentación. Es el caso de Toquinho, a quien tenemos el honor de conocer en esta edición.

Por Laura Ruiz Díaz. Imágenes: gentileza.

Antônio Pecci, más conocido como Toquinho, lleva el apodo que su madre le proporcionó, que significa “pequeño”. Como sin darse cuenta, se convirtió en uno de los grandes de la música, que pintó de acuarelas y se inscribió como uno de los protagonistas de la historia de la música popular brasileña (MPL), especialmente la bossa nova.

El 14 de julio presenta A Arte de Vivir junto a Camila Faustino, en el Teatro del Banco Central del Paraguay, y en medio de una apretada agenda que incluye la grabación de un documental, se tomó un tiempo para conversar con Pausa sobre su trayectoria y lo que traerá a Paraguay. 

Maestro, usted lleva más de 50 años de trayectoria y su nombre definitivamente se encuentra entre los grandes de la bossa nova. ¿Cómo ve a ese artista que empezó hace cinco décadas?
Como hoy, un joven con muchas ganas de hacer las cosas bien en términos musicales, a quien le gustaba aprovechar las oportunidades que tenía y siempre intentó hacer lo mejor posible. Me veo tocando la guitarra todos los días, como hago actualmente. No percibo muchos cambios en mi vida con relación a mi profesión. Evidentemente, creo que mejoré mucho, hoy soy mucho más joven que 50 años atrás (risas).

Y eso lo podemos ver en su música. Toquinho, a lo largo de su carrera ha colaborado con varios artistas y músicos destacados: Chico Buarque, Vinicius de Moraes y, claro, también en producciones recientes como con C. Tangana. ¿Cómo influyó la colaboración en su música y en su evolución como artista? 
Yo creo que la cuestión de la evolución es algo muy relativo. Eso sí, me propongo siempre la diversidad musical, ¿no? Así como en la bossa nova, puedo tocar con un jazzista o con un músico más actual como C. Tangana, o como sucedió con muchos artistas brasileños. Todo es una cuestión de oportunidad y de intentar dar lo mejor de mí.

No veo evolución o regresión en mi vida. Simplemente intento hacer lo mejor posible. Sinceramente, tengo mucho miedo de las palabras «moderno» o «evolución». No, yo creo que tenemos que vivir con las cosas que nos llegan e intentar manejarlas siempre de una forma buena; tratar de crecer humanamente y edificar con valores.

Musicalmente, ¿cómo se definiría?
Me defino como un músico brasileño y toda mi formación es en música popular brasileña. Pero siempre estuve abierto, hasta hoy, a todas las influencias. Puedo tocar con cualquier persona, cualquier tipo de canción, siempre con mi propia esencia. Y si bien tengo una gran versatilidad musical, siempre vive en mí un rincón brasileño y no podría ser de otra forma. Llevo esa identidad en todo lo que hago.

En la primera respuesta me mencionaba su guitarra. La veo como una protagonista en su lírica, en sus entrevistas, en todo su mundo, en su yo artista. ¿Se considera guitarrista más que cantante? ¿Cuál es su papel en su vida?
Totalmente. Me considero mucho más guitarrista que cantante. Nací como guitarrista, soy un músico que estudió mucho su instrumento y lo sigo haciendo todos los días. La parte de convertirme en cantante fue absolutamente circunstancial. Lo primordial de mi vida musical es la guitarra, que me da las condiciones para componer y todos los caminos creativos. Ser autor también fue muy importante para mí. 

En sus presentaciones hay algo de intimidad, como de una interacción con el público de una manera muy especial, que pienso que también forma parte de la magia de la bossa nova, de su poesía. ¿Cuál es el enfoque para crear esa conexión?
Yo trato de ser una persona natural en todos los espectáculos. Tengo una idea de lo que voy a hacer, por supuesto, pero dejo mucho a la improvisación siempre tomar las riendas de lo que hago. De hecho, me da seguridad.
Siempre prefiero tener ese contacto más cercano con el público; cuento historias, siempre consciente de mi ubicación en la música brasileña y en la escena artística.

¿Cómo siente su vínculo con el Paraguay?
Paraguay es un país hermano y cada vez más un ejemplo para el futuro. Estuve allí muchas veces y siempre me sentí enamorado de la cultura, con todas las guaranias.

La música es bellísima y yo crecí con ella, por influencia de mi papá. Hasta grabé temas paraguayos, que cantaré también en el espectáculo que se viene.


Su próximo encuentro en Paraguay ha generado una gran expectativa entre sus seguidores y fanáticos de la bossa nova. ¿Podría adelantarnos algo sobre qué pueden esperar los asistentes y cómo preparó este espectáculo? 

Un viaje y una conexión con mis caminos, mi historia y mi formación musical. Me gustaría reflejar por qué estoy donde estoy, de dónde vengo, poder homenajear a las personas que me hicieron ser quien soy hoy en términos musicales. Voy a transmitir esa información para el público de una forma accesible.

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