Entrevistas

El Ancelotti del Hogar

Rubén Darío Da Rosa y su táctica como padre

Para todo el país, Rubén Darío Da Rosa es la voz indiscutible que hace 26 años le pone emoción al fútbol paraguayo, pero para Rodrigo, Alex y Enzo es simplemente papá. Detrás de los sets y las cabinas de transmisión, cumple con su faceta preferida: la de padre. En esta edición nos abre las puertas de su casa y nos presenta a una familia de puros varones unidos por afecto, complicidad y, por supuesto, pasión por el balón.

Por Eve Benegas. Dirección de arte: Gabriela García Doldán. Dirección de producción: Camila Riveros. Fotografía: Javier Valdez.

Poco antes de viajar al Mundial para presenciar el regreso de la Albirroja tras 16 años de ausencia, Su Majestad el Fútbol nos recibió en el living de su hogar. El periodista deportivo se revela como un papá profundamente cariñoso y, aunque no lo admita, es muy evidente, pues verlos interactuar es entender de inmediato lo bien que se llevan: son superunidos y se divierten juntos, alrededor de la figura de Rubén y bajo la atenta mirada de Mirian, su madre. 

Entre el pantallazo a su trayectoria y las anécdotas de cabina, Rubén confiesa que su transmisión más valiosa es desde su casa. Sus tres mayores orgullos, Rodrigo, Alex y Enzo, lo confirman: en la vida, tienen al mejor director técnico. “Papá es una persona muy familiar, sensible y, sobre todo, de buenas intenciones. Nos enseñó con hechos lo que es tener palabra, mantener convicciones firmes y actuar en consecuencia”, dicen. 

En el fondo de su casa hay una canchita de fútbol; allí crecieron sus hijos. Entre el arco y el césped, a Rubén le tocó comentar sus juegos de infancia con la misma emoción que una final. “Cada uno tuvo en algún momento el famoso relato de papá mientras jugaba con sus amigos, es un recuerdo especial que compartimos los tres”, cuentan.

Fotografía: Javier Valdez.

En ese ambiente, no existe un lugar más propicio para hablar del deporte rey que ese hogar de puros varones, con un papá periodista y una mamá que entiende a la perfección la pasión de multitudes. “Para alguien que no disfruta del fútbol, nuestra casa puede ser insoportable. Todos los días se habla de eso y prácticamente no existe sobremesa en la que no aparezca algún tema relacionado. Da igual si es de la liga paraguaya, internacional, actual o de hace décadas”, admiten los hijos.

Su majestad el fútbol

Sus primeros pasos comenzaron en su querida Pilar natal, donde forjó una identidad y un estilo que muy pronto lo impulsarían a conquistar las grandes ligas de Asunción. Su llegada a la capital consolidó su perfil; aunque posee formación técnica y de origen radiofónico, la televisión redefinió su carrera. En los 2000 asumió el rol de relator principal del fútbol paraguayo en pantalla, lo que hasta la fecha suma 26 años ininterrumpidos en la primera línea de las transmisiones oficiales.

Su labor ha sido respaldada por la audiencia y la crítica local. Obtuvo el premio Luis Alberto del Paraná como mejor periodista deportivo en las ediciones de 1999 y 2006, cuando además se alzó con el Paraná de Oro. Tras un recordado paso por las pantallas de Telefuturo en la década del 2000, retornó a esa cadena en febrero de 2011, y posteriormente, en 2014 se sumó al equipo del canal de cable Tigo Sports.

Su vigencia en los medios tradicionales y digitales se mantiene firme a través de multiplataformas y ciclos consolidados como TelefutbolEl deportivoMeridiano deportivoUrbana Sports y su emblemático programa Su majestad el fútbol por Tigo Sports, frase inspirada en la obra de Eduardo Galeano que hoy opera como su sello de identidad. “Cuando la leí, me encantó, la incorporé y hoy ya me identifica; mucha gente me llama así”, explica sobre su marca registrada. 

La voz del periodismo deportivo 

Hoy, consolidado, es referencia indiscutida de la televisión paraguaya. Luego de múltiples premios, mira hacia atrás con calma. “Siento una satisfacción enorme y tengo la vista puesta en que todavía hay camino por recorrer”, dice, y agrega: “El fútbol es una gran pasión. Trabajar en algo tan ligado a él como el periodismo deportivo es un privilegio”.

Sin embargo, mantenerse vigente en un medio que hoy se debate entre pantallas tradicionales, streaming y nuevos creadores de contenido requiere una alta capacidad de adaptación. Al analizar este recambio generacional, Da Rosa se muestra analítico pero respetuoso de la evolución del formato. “La clave para permanecer es adaptarse a las nuevas tendencias, sin perder la esencia de la línea que uno eligió o quiere. Hay un público que consume fútbol y otro que se apega más al entretenimiento, la polémica y el entorno del juego”, reflexiona como para marcar una línea clara entre el ruido del show y el respeto por el análisis riguroso que lo trajo hasta acá.

Junto a Rodrigo, el primogénito.

Lidiar con la pasión de un país entero desde una pantalla exige un temple de acero. Al consultarle sobre si su corazón late por algún club en particular, Rubén se planta con profesionalismo: “Amo el fútbol, la diferencia es que esta es mi profesión y mi medio de vida. Es una actividad muy competitiva y muchos quieren ocupar este lugar, por lo que uno entrena la mente para ser ecuánime y concentrarse en hacer la mejor transmisión posible. Lo demás pasa a ser irrelevante”.

Hasta sus hijos alguna vez le preguntaron cuál es su club y, a la vez, es la interrogante que más reciben de la gente: “Cuando alguien descubre quién es nuestro papá, una de las primeras preguntas suele ser: ‘¿Y de qué equipo es hincha?’. Y entonces uno dimensiona la relevancia que tiene como figura pública”, reflexionan. 

Mundial 2026

Si Rubén cierra los ojos, hay un grito que todavía hace vibrar su memoria: el gol de Nelson Haedo Valdez contra Argentina, en la clasificatoria del 2009. Por eso, este 2026 tiene un sabor a revancha y desahogo tras 16 años de sequía mundialista. “Estoy doblemente feliz, por la gente y porque relatar la Copa del Mundo con Paraguay como parte tiene otra emotividad y repercusión”, dice. ¿La clave del milagro? Para él, Gustavo Alfaro acertó en todo: “Muy bueno en la táctica y la estrategia. Fue muy hábil particularmente para transmitir confianza e ilusión a los jugadores y al entorno”.

Para esta cita máxima, Rubén está al frente de la transmisión de Urbana 106.9 con un equipo de estrellas: Carlos Kiese, Pato Ovando, Chochi Ovando, Juampi Zaracho y Andrés Riquelme. Pero esta ocasión es particularmente valiosa porque sus hijos también estarán allí, en las gradas. 

Rubén junto a Alex.

Su mejor plantel

Rodrigo, Alex y Enzo son, sin dudas, su orgullo. “Los dos más grandes ya tienen su carrera profesional. Están encaminados gracias a su talento. Enzo cursa la última etapa de la secundaria. Sienten un gran apego por la familia, son obedientes, muy unidos, respetuosos y constantemente se apoyan”, revela Rubén con mucho afecto.

En el día a día, la convivencia expone la verdadera mística de este clan. Quien entre a la casa Da Rosa debe estar preparado para una inmersión total: las sobremesas son eternos debates en las que se analiza desde el fútbol local hasta la táctica más compleja de las ligas europeas, con datos de la actualidad y recuerdos del pasado.

Curiosamente, en esa perfecta simbiosis de varones, el rol tradicional de la parrilla paraguaya se invierte. “A papá le gusta más que le cocinemos nosotros los asados que él a nosotros”, revelan los chicos y dejan en claro que en los días libres, al gran relator le sienta de maravillas ser el agasajado y disfrutar del menú en la calidez de su hogar.

Al momento de definir el estilo de liderazgo de Rubén en el hogar, los hijos lanzan una analogía brillante: “Lo vemos como una especie de Carlo Ancelotti, un DT que negocia casi todas las cosas, con el fin de sacar el máximo potencial. No hay detalles innecesarios, solo lo justo y que cada uno lo haga a su manera, con su propia esencia. Y para nosotros, al igual que Ancelotti, también es un ganador”.

Esta “táctica Ancelotti” explica perfectamente el éxito de la crianza de Rubén: en lugar de imponer peso o normas estrictas, él eligió ser el gestor silencioso de sus libertades, formó individuos con criterio propio y marcó líneas claras sobre el respeto mutuo y la formación personal y profesional. “En todo lo demás soy prácticamente un amigo más”, admite el relator. Con orgullo, cuenta y celebra cada logro independiente de sus hijos profesionales: Rodrigo (30) estudió Administración de Empresas, Alex (27) es ingeniero agrónomo y, el menor, Enzo (17) ya cierra su etapa escolar este año.

Con Enzo, su hijo menor.

Ese equilibrio justo entre disciplina y complicidad se resume en una máxima que los hermanos llevan grabada a fuego como filosofía de vida. “Los extremos nunca están buenos, ni tan tan ni muy muy”, es la frase de cabecera de Rubén, el recordatorio constante de que tanto en el fútbol como en las decisiones más profundas del día a día, la templanza es la que define a los verdaderos campeones.

El viaje de los tres hermanos junto a su padre para vivir el Mundial está cargado de emoción y expectativas. “Papá siempre trabaja con el sueño de relatar a Paraguay en una Copa del Mundo, y verlo cumplir nuevamente ese objetivo nos llena de orgullo. Para él es una enorme satisfacción profesional y para nosotros también lo es verlo triunfar. Además, esta ocasión tendrá un significado especial porque todos vamos a estar allí. Cada uno por su lado, pero compartiendo la misma alegría”, explican.

Fotografía: Javier Valdez.

Rubén, al mirar a sus tres hijos listos para armar las valijas, cuenta cómo va pasar el Día del Padre: “Vamos a compartir juntos en Santa Clara viendo el Mundial. Va a ser muy especial. Aunque, de mi condición de papá, disfruto todos los días”. En una profesión que devora los fines de semana y vive al límite de las emociones, Rubén siempre estuvo cerca y logró sembrar en sus tres hijos el valor de la templanza y el equilibrio: “Me considero un papá presente. Mi esposa y mis hijos son siempre el centro de mi vida y procuro estar pendiente de ellos en todo momento”. Al final del día, el relato que queda grabado no es el de un gol histórico, sino el testimonio de tres hijos varones que, al mirar a su padre, no ven a una celebridad de los medios, sino a un hombre sensible, familiero y de convicciones firmes que supo darles su propia esencia.

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