Entrevistas

Astrid Cáceres

“La ciencia es una construcción colectiva”

Ingeniera ambiental, divulgadora científica y creadora de contenido, Astrid Cáceres transforma conceptos complejos en videos dinámicos para redes sociales. Habla de ciencia, curiosidades y saberes cotidianos de forma entretenida y educativa. En esta nota profundizamos en su trayectoria, su visión de la crisis ambiental local y su sueño de acercar el conocimiento a cada rincón del país con el grupo Tereré Científico.

Por Eve Benegas. Fotografía: Fernando Franceschelli. 

En su respiro dominical, luego de una semana ajetreada, Astrid se toma unos minutos para conversar con Pausa. Todavía no deshizo la maleta del viaje a Paso de Patria, del departamento de Ñeembucú, pero en las próximas horas su itinerario la llevará a San Pedro y, el fin de semana, al Este del país. Su agenda es un mapa en constante movimiento que fusiona consultorías, gestión de proyectos y creación de contenido.

Ingeniera ambiental, magíster en Gestión Ambiental y divulgadora, Astrid es el rostro detrás de la cuenta @astrid_ciencia, una plataforma que en menos de un año logró posicionarse en TikTok e Instagram mediante la explicación de fenómenos físicos, químicos y ecológicos con un lenguaje cotidiano, visual y cercano. 

En sus videos nos enseñó que la ciudad donde vivimos estuvo bajo agua en diferentes eras geológicas, como el Paleozoico y el Mioceno; nos recordó que la Tierra ya sobrevivió a cinco extinciones masivas; y nos reveló que en el actual suelo paraguayo probablemente habitaron grandes depredadores como el tigre dientes de sable. 

Para comprender el empuje de su labor comunicativa y su vocación por enseñar, escarbamos en los orígenes de su historia en el corazón de la región Oriental.

El ecosistema de su infancia

Astrid creció en un pequeño distrito del departamento de San Pedro llamado Yrybucuá. En aquel entonces, era un entorno eminentemente agrario, donde la vida transcurría entre un puñado de casas alrededor de una escuela local y una vasta extensión de vegetación nativa. “Yo soy de una comunidad muy, muy rural. Éramos básicamente seis o siete construcciones alrededor de una escuelita y todo lo demás era monte. Jugábamos con los animales y los insectos en ese entorno. Creo que la curiosidad científica nació directamente en esos años de infancia”, recuerda.

Esa inclinación hacia el entorno halló un cauce formal tras completar el noveno grado. A los 15 años, Astrid ingresó al Colegio Técnico Mbaracayú, institución educativa con régimen de internado ubicada dentro de la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú, en Canindeyú, administrada por la Fundación Moisés Bertoni. La casa de estudios tiene la meta específica de brindar educación secundaria y formación técnica a mujeres jóvenes de zonas rurales e indígenas que enfrentan barreras de acceso. “Esa experiencia fue fundamental, me permitió salir de mi pueblo, formarme y recibir las herramientas necesarias para seguir. Fue la mejor temporada de mi vida”, recuerda.

“Yo soy más comunicadora que investigadora de laboratorio. Mi trabajo consiste en traducir el conocimiento que generan los científicos para que la gente común lo pueda digerir”

Astrid Cáceres

El colegio, emplazado en un territorio protegido de más de 64.000 hectáreas, le dio una tecnicatura en Ciencias Ambientales con un modelo educativo centrado en la autosuficiencia y el método de aprender haciendo. Las alumnas alternaban las clases teóricas con actividades de campo, agroecología, hotelería y turismo sostenible. 

 “Teníamos profesores que eran técnicos en ejercicio, dábamos Biología con biólogos de campo y Meteorología con meteorólogos profesionales. No era una enseñanza puramente teórica. Mucho de lo que yo hago hoy en redes sociales o en los talleres presenciales es una réplica de la forma en que ellos me enseñaron”, apunta Astrid.

Formación universitaria y travesía en Europa del Este

Tras egresar del colegio, Astrid continuó sus estudios superiores en la Universidad Nacional de Villarrica del Espíritu Santo (UNVES), del departamento de Guairá. 

Para profundizar su formación en gestión de recursos, se postuló al programa de becas Don Carlos Antonio López (Becal) y obtuvo una plaza para hacer un posgrado en la Universidad Estatal Rusa de Hidrometeorología (RSHU), mediante un convenio con dicho país. “Fue una experiencia intensa. Estudié ruso para realizar la maestría en Gestión Ambiental. Es un país fascinante en infraestructura académica”, cuenta. 

Al regreso, la inserción en el mercado laboral no estuvo exenta de barreras. Ante un periodo de pausa e incertidumbre a nivel profesional, decidió emprender iniciativas independientes y, paralelamente, volcar sus conocimientos en el ecosistema digital.

El salto a las redes 

La idea de crear contenido educativo rondaba en la cabeza de Astrid desde hacía varios años. Como consumidora de plataformas de divulgación científica de Brasil y España, notaba un vacío de formatos similares adaptados al contexto paraguayo. “Siempre quise hacerlo, pero no me animaba a dar el paso. En enero del año pasado grabé un video explicando cómo enfriar rápido una cerveza desde la física y la química que tuvo un alcance inesperado, y me propuse crear contenido en serio”, dice.

Desde entonces, la cuenta @astrid_ciencia se convirtió en un espacio de experimentación comunicativa. Su principal reto es la capacidad de síntesis para adaptarse a las dinámicas del consumo digital. “Yo soy más comunicadora que investigadora de laboratorio. Mi trabajo consiste en traducir el conocimiento que generan los científicos para que la gente común lo pueda digerir”, explica Cáceres.

Fotografía: Fernando Franceschelli

Astrid tiene la convicción de que el conocimiento no debe ser una cúpula cerrada para especialistas, sino que todos debemos formar parte desarrollando pensamiento crítico. “La ciencia es una construcción colectiva”, asevera. 

La joven de 29 años se revela contra la idea de que en Paraguay ‘somos re tavy’ y que no hay nada por hacer. “Lo que falta son oportunidades de acceso, políticas públicas de fortalecimiento educativo, infraestructura e inclusión. No es una cuestión de capacidad intelectual o de talento, sino de condiciones estructurales”, sostiene.

Tereré Científico

El crecimiento del proyecto en redes coincidió con el encuentro de diversos creadores de contenido del ámbito de las ciencias exactas y naturales en Paraguay. A partir de la iniciativa del astrónomo aficionado Blas Servín, quien convocó a varios divulgadores a participar en transmisiones en vivo a través de Facebook, se consolidó un grupo de trabajo interdisciplinario. Lo que comenzó como un espacio virtual de conversación informal derivó en la conformación de una Empresa de Acciones Simplificadas (EAS) denominada Tereré Científico, un colectivo dedicado a la organización de talleres, campamentos y experiencias de aprendizaje no formal.

El equipo está integrado por Astrid (@astrid_cientifica); los geólogos profesionales Ingrid Godoy (@unageologaenparaguay) y Diego Robles (@diegofr96); los divulgadores y astrónomos aficionados Blas Servín (@blasrodrigismo), Ramón Estigarribia (@lic.ramonestigarribia) y Jorge Torres (@cosmosapiens_); y el educador Sergio Reible (@sergioreible), experto en dinámicas lúdicas para niños y adolescentes.

Sus actividades priorizan el contacto directo con los objetos de estudio. Dentro de los talleres, los participantes utilizan lupas de campo, examinan minerales, manipulan réplicas de fósiles y participan en búsquedas estructuradas en espacios abiertos. Actualmente, el colectivo se encuentra postulando a fondos de financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) con el propósito de estructurar una gira nacional que lleve estas intervenciones pedagógicas a comunidades del interior del país, donde la oferta educativa no formal es limitada.

El discurso del desarrollo 

Astrid no solo crea contenido educativo, también usa su plataforma para denunciar problemas ambientales. Desde su perspectiva técnica nos explica que Paraguay cuenta con un marco regulatorio ambiental amplio, que incluye leyes de protección de cauces hídricos, normativas de evaluación de impacto ambiental, leyes de gestión de residuos y mecanismos de conservación de bosques. Sin embargo, la brecha entre la legislación escrita y su aplicación efectiva sigue siendo el principal obstáculo.

“En términos de legislación, Paraguay es espectacular, cuenta con leyes específicas en casi todos los frentes. El problema central es la falta de voluntad política, la debilidad de las instituciones y los niveles de corrupción que paralizan los mecanismos de control. Tengo que decirlo: el Ministerio del Ambiente no funciona. Lo mismo ocurre con otros organismos, como el Infona”, denuncia. 

Fotografía: Fernando Franceschelli

Astrid sostiene que estamos tan acostumbrados a asociar el desarrollo únicamente con construir que muchas veces no vemos lo que perdemos en el camino. Un ejemplo claro es el acuífero Patiño, que abastece a gran parte del departamento Central. “Hay empresas que extraen enormes cantidades de agua y el lugar tiene una capacidad de recarga limitada. Eso empeora por la gran cantidad de territorio pavimentado: la lluvia ya no se infiltra como antes y, si lo hace, muchas veces llega contaminada”, expone. 

Esto significa que estamos utilizando mucha más agua de la que el acuífero puede recuperar naturalmente. “Si seguimos así, Central va a enfrentar una crisis hídrica seria. Salvar esta reserva requiere la construcción urgente de redes de alcantarillado sanitario y una regulación efectiva de los pozos industriales”, advierte. 

“Mi responsabilidad es usar las herramientas que recibí para acercar el conocimiento, abrir espacios y demostrar que la ciencia es un terreno accesible para todos”

Astrid Cáceres

Para ella, los municipios de Central tienen la responsabilidad urgente de implementar Soluciones Basadas en la Naturaleza (SBN): “Necesitamos transformar nuestras urbes en ciudades esponja: modificar plazas, espacios públicos y estacionamientos con materiales permeables y sistemas de drenaje sostenible que permitan que el agua de lluvia vuelva al subsuelo en lugar de convertirse en raudales destructivos”.

La divulgación como compromiso ciudadano

Astrid habla de otros temas como gestión de residuos, biología y fauna porque siente un compromiso profundo con la divulgación: “Soy consciente de que mi trayectoria es una excepción en el panorama de mi comunidad”. Muchas niñas y jóvenes rurales con enorme talento no acceden a educación superior por falta de condiciones materiales. “Mi responsabilidad es usar las herramientas que recibí para acercar el conocimiento, abrir espacios y demostrar que la ciencia es un terreno accesible para todos”, detalla.

Entre viajes por el interior, diseño de talleres comunitarios y producción continua de material para redes sociales, Astrid consolida una propuesta en la que el rigor técnico se combina con el lenguaje cotidiano, lo que demuestra que la comprensión de nuestro entorno es, en última instancia, la herramienta más efectiva para aprender. 

“Mi gran sueño es que las marcas se animen a apostar por contenido educativo y científico que también puede integrar productos de una manera sumamente orgánica e inteligente”

Astrid Cáceres
Fotografía: Fernando Franceschelli

Y como en nuestro sistema, absolutamente todo está supeditado a la sostenibilidad económica, Astrid no oculta sus aspiraciones y proyectos. “Mi gran sueño es que las marcas se animen a apostar por contenido educativo y científico que también puede integrar productos de una manera sumamente orgánica e inteligente. Estoy lista para colaborar con las empresas que quieran sumarse a este propósito”, finaliza. 

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