En busca de la taza perfecta
Solo o acompañado, un buen café hace toda la diferencia. Puede mejorar sustancialmente un mal día y convertirse en la excusa ideal para un encuentro largamente postergado. Cualquiera sea tu caso, estamos seguros de que esta selección de locales va a aportar la dosis justa de cafeína que buscabas e inyectar esas ganas de salir a descubrir el que podría volverse tu nuevo lugar favorito. Cafeteras, en Luque; o Etna, Oruga y Café Jardín, en Asunción… ¿Por dónde empezamos?
Por Patricia Luján Arévalos. Dirección de arte: Gabriela García Doldán. Dirección de producción: Camila Riveros. Asistente de producción: Pamela Pistilli. Fotografía: Javier Valdez.
El mejor café es el que se comparte, y cada vez que nuestro equipo sale de producción lo reconfirmamos. Claro que la calidad de la materia prima importa (y mucho) y por supuesto que los métodos de preparación pueden realzar o matar un buen tueste, pero una vez salvados esos factores, decididamente la taza más rica es esa que forma parte de una mesa bien poblada de conversación.
Aunque hay otro cafecito que casi alcanza al anterior, uno que se sirve en soledad y se comparte con uno mismo. Ya sea una porción grande o pequeña, siempre tiene la misma medida: ese espacio entre la actividad previa y la que viene, el tiempo que pasa entre la primera percepción del aroma y el contacto con los labios, esa pausa que media entre el problema y la solución tan evidente que no podés creer que no la viste antes.

Sí, un café puede significar muchas cosas, y su sabor es una constante en la vorágine que nos envuelve, de la que no podemos desentendernos. Es, a la vez, freno e impulso, para bajar el ritmo y para seguir adelante.
Romance aparte, una taza bien hecha evoca emociones y este desvarío tiene un propósito: presentar nuestra selección de locales que cumplen con la premisa de una pasión auténtica por el buen café y todo lo que lo complementa. Este domingo, tu revista favorita te trae propuestas frescas en Asunción y Luque.
Otro punto: ¿Deberíamos empezar a recorrer cafés del resto del país? Mandanos tus sugerencias a @pausarevista en Instagram y quizás hagamos realidad este deseo que lleva exactamente cinco minutos de gestación.

Oruga
Fresquito, fresquito. Oruga es el local más nuevo de la lista: recién cumplió dos meses enteros en operación, con jornadas repletas de comensales en busca de lo más novedoso. En esta ocasión, confirmamos que el sabor acompaña en todo sentido.
Entre los dueños se encuentran dos arquitectos que guiaron al equipo hacia la concepción del espacio. Los elementos principales de la decoración fueron inspirados en formas orgánicas; entonces los materiales debían seguir la misma línea. Madera, hierro negro, vidrio y piedra se suman a texturas que transmiten calidez. La atmósfera, decididamente cálida, con un hermoso jardín como antesala, enmarca la vitrina de pastelería, uno de los distintivos del lugar.

“Queremos ser un lugar donde las personas hagan una pausa, se inspiren y disfruten del proceso de transformarse, igual que una oruga antes de convertirse en algo nuevo”, dice Kevin Vega, chef pastelero y uno de los propietarios del emprendimiento. El ambiente es contemporáneo y la musicalización indie pop nos deja saber qué tipo de experiencia vamos a vivir en sus cuatro ambientes, que incluyen una sala Vip.
El café es, por supuesto, el corazón de la experiencia y el elemento que conecta todo lo demás: diseño, pastelería, arte y personas. El lemon brew, una bebida con base de cold brew, jugo de limón y miel de caña, ya es uno de los favoritos de los clientes, que lo complementan con carrot cake o con el ya famoso budín de arándanos con limón.

Vega se encargó de crear el menú a partir de la visión compartida de los socios: “Diseñé cada plato con parte de nuestro equipo. Combinamos experiencias, ideas y conocimientos. El menú está compuesto por una selección de desayunos, brunch, sándwiches, ensaladas, opciones saludables, pastelería artesanal y bebidas”. El chef recomienda probar la torta Hummingbird, de piña con banana, y el mbeju de la casa.
En Oruga, los clientes encuentran una experiencia que va más allá de lo que hay en la taza. Se combinan café de especialidad, pastelería y una cocina elaborada con una propuesta de diseño y arte cuidadosamente pensada.
El momento más cargado del día es, definitivamente, la tardecita, entre las 16.00 y las 19.00, pero se pueden realizar reservas y agendar eventos especiales. Aunque aún no cuentan con un día específico de promociones, constantemente comparten en sus redes sociales las propuestas especiales que lanzan, como las tardes de degustación.

Cafeteras Coffee
En el centro de Luque nos encontramos con Cafeteras Coffee, un local que celebra su segundo aniversario este 3 de agosto. Su motivación central es el café; esta es una de las primeras cafeterías de especialidad de la ciudad y su misión es ofrecer una experiencia de alta calidad tanto en la taza como en el plato y hasta en el servicio.
Se especializan en los cafés filtrados de Antillas y Quinto, acompañados de una propuesta gastronómica fresca en la que destacan las tostadas, las distintas opciones de brunch y la pastelería artesanal, todo envuelto en un ambiente natural, cálido y alegre. El menú fue una creación propia de la dueña, quien buscaba una manera de acercar a su ciudad una propuesta diferente, que incluyera también platos frescos y una variedad de opciones vegetarianas y saludables.

La carta está inspirada en el concepto de brunch e incluye tostadas de autor, bagels, sándwiches, panqueques, opciones de desayuno y merienda, y pastelería artesanal. Los platos y las bebidas que la componen son frescos y variados. Hay recetas clásicas, las de siempre, por supuesto, pero también propuestas propias que diferencian a Cafeteras Coffee, como el Tata Hovy, un café frío con notas dulces, cítricas y picantes, y el bagel veggie mediterráneo, una opción ligera y vegana.
Entre nuestros recomendados se encuentran las tostadas de palta con huevo y de huevo con panceta, los entrepanes de jamón crudo y los panqueques salados. En coctelería destacan el Ítalo Gin y el Gin Coffee, y los que llevan café como base: Caféoría y Tata Hovy (sí, ya lo mencionamos antes, pero es tan bueno que vale la pena la redundancia, creenos). Aquí, los clientes encuentran una experiencia gastronómica de alto nivel rodeada de un ambiente creado para permanecer y disfrutar.

La decoración la pensaron en conjunto la propietaria y la arquitecta, con la intención de crear un lugar donde jóvenes y adultos se sintieran como en casa. La inspiración fue el salón de una casa amplia, cálida y acogedora. Los protagonistas del espacio pastelería artesanal. Los platos y las bebidas que la componen son frescos y variados. Hay recetas clásicas, las de siempre, por supuesto, pero también propuestas propias que diferencian a Cafeteras Coffee, como el Tata Hovy, un café frío con notas dulces, cítricas y picantes, y el bagel veggie mediterráneo, una opción ligera y vegana.
Entre nuestros recomendados se encuentran las tostadas de palta con huevo y de huevo con panceta, los entrepanes de jamón crudo y los panqueques salados. En coctelería destacan el Ítalo Gin y el Gin Coffee, y los que llevan café como base: Caféoría y Tata Hovy (sí, ya lo mencionamos antes, pero es tan bueno que vale la pena la redundancia, creenos). Aquí, los clientes encuentran una experiencia gastronómica de alto nivel rodeada de un ambiente creado para permanecer y disfrutar.
La decoración la pensaron en conjunto la propietaria y la arquitecta, con la intención de crear un lugar donde jóvenes y adultos se sintieran como en casa. La inspiración fue el salón de una casa amplia, cálida y acogedora. Los protagonistas del espacio son la luz natural y la vegetación. Estos elementos se complementan con una paleta de verdes, blancos y tonos madera; mobiliario de fibras naturales y materiales cálidos.

“Nuestro estilo combina diseño moderno con inspiración natural. Los colores claros, la abundante vegetación, los muebles de fibras orgánicas y la iluminación hacen que el espacio recuerde a un patio o jardín interior: luminoso, limpio, fresco y acogedor”, cuenta Jazmín Lolas Riveros, encargada de Cafeteras Coffee. Aspiran a ser un lugar multifunción, que atraiga tanto a trabajadores y nómadas digitales, como a grupos de amigos y hasta personas que buscan un momento a solas en un lugar distendido, con una selección musical que acompaña la experiencia.
Poseen una barra con vista a la calle que recibe luz natural durante gran parte del día, mesas privadas y comunitarias, y decidieron integrar la cocina y la barra de café con el área de atención, lo que permite observar parte del proceso de preparación. Lo verde se apodera de un rincón con estanterías llenas de plantas y un pequeño patio cerrado.
Cafeteras se enorgullece de ser el primer café del barrio en ofrecer conciertos gratuitos, para lo cual transforman su estacionamiento en un escenario para artistas emergentes, lo que da visibilidad a talentos en ascenso al compartir con los vecinos una experiencia que va más allá de la comida.

Un dato: todos los martes ofrecen una promoción de 2×1 en cafés expresos.
Café Jardín
Si la intersección de las avenidas Santa Teresa y Aviadores del Chaco se considera el eje corporativo de Asunción, el rincón del barrio Recoleta donde se aloja La Cuadrita debe ser el nuevo eje gastronómico de la capital. Lejos de Las Mercedes, que en su momento disfrutó de ese título, ahora tenemos un espacio peatonal, verde y repleto de opciones para comer y beber.
Allí, a la sombra de los árboles, rodeado de rayos de sol que parecen pintados con una etérea acuarela, está Café Jardín, el local que lleva menos de un año abierto y ya se convirtió en el favorito de la zona. Es un lugar que invita al disfrute sin prisas, en la comodidad de un ambiente amigable con ciclistas y peatones.

Nacido del equipo que dio vida a Jardín Urbano, este local fue impulsado por una pasión compartida por el buen café y la comida. Entre sus propuestas de especialidad se destaca el Nitro Cold Brew, una bebida que infusiona la molienda en frío y se sirve mediante la utilización de nitrógeno para aportar una textura cremosa y un perfil refrescante sin sacrificar la energía que se espera de la cafeína.
Su carta es bastante clásica, con los infaltables expresos, flat whites, americanos, lattes, capuchinos, mochas, caramel latte y affogato, pero el giro lo aportan el Espresso Tonic y el Orange Coffee. Además, los clientes tienen la posibilidad de optar por otros métodos de filtrado, como la V60 y la AeroPress.

A esta altura, sus cookies se convirtieron ya en las más pedidas del local: la clásica, por supuesto, tiene un lugar asegurado en los corazones (y los estómagos), pero nosotros no nos podemos decidir entre la de avellanas y la de pistacho. Los más dulceros seguramente optarán por la de dulce de leche.
Entre lo salado nos decantamos por la focaccia de mortadela, que lleva dicho embutido con pistacho, mozzarella fresca, pesto, rúcula y un toque de aceto balsámico. Para los amantes de los sabores contundentes, recomendamos el Grilled Cheese Pastor: queso fundido con cerdo adobado al pastor, en pan de molde. Un clásico con un twist.

Etna Caffè Bar Siciliano
Con solo dos meses de vida, Etna Caffè Bar Siciliano nació como un proyecto familiar y cultural. Su propósito es acercar un pedacito de Sicilia al Paraguay a través de su gastronomía, el café de especialidad, la coctelería y la calidez de su gente.
La decoración fue concebida luego de una profunda investigación sobre dicha cultura. “Nuestra intención nunca fue recrear un restaurante italiano genérico, sino transmitir la esencia de Sicilia desde una mirada respetuosa y auténtica. Cada detalle busca recordar los paisajes mediterráneos, las calles de Ortigia, las casas costeras, el mar y, por supuesto, la presencia imponente del monte Etna”, nos comenta Éver David Portillo Rol, director del emprendimiento y consultor gastronómico.

Hay una marcada predominancia del blanco y el azul, con detalles amarillos que evocan los limones sicilianos. Materiales naturales como madera, fibras, cerámicas y sogas náuticas se suman a los elementos decorativos cuidadosamente seleccionados para recrear la atmósfera relajada, elegante y muy propia de la costa italiana. La música hace lo suyo para realzar la tradición del país europeo, pero de una manera sutil que no intenta invadir la experiencia, sino ambientarla.
Su espíritu es apasionado y orientado a destacar la importancia de compartir la mesa. En las semanas que lleva abierto, Etna ya se perfila como un nuevo punto de encuentro donde el buen café, la cocina tradicional y la conversación son protagonistas. Su salón principal, el cómodo interior, el sector al aire libre y la sala privada con capacidad para 10 personas inclusive lo convierten en el sitio ideal tanto para quienes necesitan de un ambiente laboral como para todos los que simplemente quieren un rico desayuno, almuerzo, merienda o cena.

“Toda nuestra propuesta gira alrededor de la cultura cafetera de especialidad. A partir de ella desarrollamos bebidas clásicas, preparaciones contemporáneas y también coffee drinks en los que el café siempre es protagonista”, asegura Éver. Hasta su coctelería encuentra en el aromático grano su inspiración, como el Mare di Limoni.
Por otro lado, la carta también se encarga de rescatar aquellas recetas tradicionales de Sicilia menos conocidas en nuestro país, como la scaccia siciliana, la pasta alla Norma y los cannoli siciliani.
Del diseño del menú participó un equipo multidisciplinario que reúne arte, cultura, cocina tradicional y más de 20 años de experiencia en consultoría gastronómica.

En el área de arte, diseño del menú y estrategias de marketing se encuentra Abel Samaniego, junto con su equipo de diseñadores y arquitectos. Los gráficos fueron hechos a mano por profesionales, que tomaron como referencia elementos del propio local. La propuesta gastronómica está a cargo de Isaías Duarte, chef creativo y consultor de diversos establecimientos, hoteles y restaurantes del país. La propuesta de bebidas y el desarrollo del equipo de servicio están a cargo de Éver Portillo, quien también oficia de bar manager.
¿La encontramos?
Empezamos este recorrido buscando el lugar que sirviera la taza perfecta, el sabor más equilibrado en un entorno hermoso. La verdad es que, al final del día, todos los cafés son perfectos porque representan la personalidad del local. La tarea es clara: probar la mayor cantidad que se pueda (y si es en compañía, mejor).




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