A su manera: Una amistad con 50 años de historia
De todos los lugares posibles del vasto mundo, Ysanne Gayet, Lucy Yegros y Gisela Von Thümen se conocieron en la Asunción de la década de 1970. Desde el comienzo, su interés por el arte y la cultura las acercó, pero su afinidad fue más allá del trabajo y se convirtió en una amistad que sobrepasa las cinco décadas. Este mes, la ciudad de Areguá, donde han echado profundas raíces, es escenario de un tríptico singular: tres ubicaciones, tres anfitrionas y tres expresiones totalmente únicas de hacer el tipo de arte que se puede vestir. La pausa de hoy es con ellas.
Por Patricia Luján Arévalos. Producción: Sandra Flecha. Fotografía: Fernando Franceschelli. Tratamiento de imagen: Rodolfo Centurión.
El lugar de encuentro y punto de partida para esta nota es el Centro Cultural del Lago, espacio fundado por Ysanne Gayet en Areguá. Rodeados de arte popular e indígena, y la vegetación más fresca que este castigador verano puede permitirnos, esperamos la llegada de ellas.
Ysanne es la dueña de casa. Originaria de Sri Lanka, llegó a Paraguay en 1970 y nunca más se fue. Su vida social estaba muy ligada a la agenda de su entonces marido, Bertrand Gayet. Para su suerte, algo similar sucedía con Lucy Yegros y Gisela Von Thümen, con quienes empezó a coincidir cada vez más. Existía afinidad en los negocios y cercanía geográfica, pero sobre todo hubo interés por las expresiones artísticas. La creación propia las fue uniendo, y los proyectos, individuales y colectivos, no tardaron en aparecer.
Las cinco décadas que transcurrieron desde entonces cuentan una historia que se sigue escribiendo, y hoy conocemos el capítulo más reciente: A su manera, la muestra que las reúne una vez más. Si bien Ysanne y Lucy han coincidido en exhibiciones colectivas y conjuntas en varias ocasiones, hace un par de años organizaron su primera exhibición compartida. Las tres amigas fue la primera colaboración artística entre las tres, y las ganas de volver a trabajar en equipo nunca se diluyeron.

Gisela culpa a Ysanne de ser la artífice de esta nueva exhibición; ella, por su parte, reconoce que siempre siguió muy de cerca el trabajo de sus amigas. Y más allá de eso, también algunas de sus creaciones menos exploradas: prendas de vestir y joyería.
Estas piezas son parte del acervo personal de ellas y serán expuestas no para la venta, sino como ventana a un aspecto más personal de sus facetas creativas. Sus estilos, igualmente icónicos y totalmente distintos, hallan en esas paredes la oportunidad para ser apreciadas fuera de un contexto social y valoradas como verdaderas obras de arte nacidas de las mentes y manos de tres mujeres clave de la cultura nacional.
El color como lenguaje
La exposición se desdobla como un tríptico sobre Areguá, el lugar favorito del trío. En un extremo, el Centro Cultural del Lago, donde se exponen vestidos, sacos, remeras y todo tipo de indumentaria diseñada, dibujada, bordada o intervenida por Ysanne Gayet, además de su colección de collares cerámicos hechos en colaboración con las hermanas artesanas aregüeñas Gladys y Teresa Vera, para su marca YVera.

Desde sus primeros años en el país, Ysanne incursionó en el diseño de indumentaria. En aquel momento, su inspiración venía de la cultura hindú y las túnicas senegalesas, que vestía regularmente, que luego tomó como punto de partida para crear algo propio. Lo hizo muy a su estilo: buscando una manera de dar salida a los bordados de ñandutí de artesanas locales que no encontraban salida comercial en ese momento.
Descubrió el ñandutí en Itauguá, al costado de la ruta, pero siempre en bastidores y manteles. Ahí los imaginó de otra manera: bordado en vestidos, blusas y faldas, impulsando el trabajo de las tejedoras, innovando en los motivos. Al principio eran gallos, pero con el tiempo crearon frutas, tucanes y mariposas.

Más adelante incorporó tejidos de manos indígenas, de materiales como caraguatá y lana. Estas piezas se pueden ver en el marco de A su manera, colgadas en un ala del Centro Cultural del Lago, un testimonio de colaboración cultural y visibilidad de técnicas ancestrales que encontraron nuevos usos en un contexto moderno.
El estilo de Ysanne fue trasladado, años después, a la serigrafía de sus obras en otro tipo de prendas más casuales, como remeras, polleras y sacos. Su interés se extendió al hogar, y experimentó con almohadones, individuales, manteles y cubrebandejas, la primera colaboración con Tiendas Pilar que, más adelante, se traduciría en una colección cápsula de la artista para la manufacturera de tejidos de algodón.

De sus propias manos
Areté Centro Cultural alberga los vestidos y accesorios creados por Lucy Yegros a partir de una materia prima muy ligada a su vida: el algodón de Yataity. Allí hay prendas que ella misma cosió, ropa que la hemos visto llevar y que cuentan tanto de la producción artesanal del auténtico ao po’i como de la misma Lucy.
Si hay algo que sus amigas admiran de ella es la libertad, intensidad y curiosidad con las que transita su existencia. Su mirada está marcada, también, por las experiencias que vivió viajando desde muy joven. Sus visitas a Europa (específicamente Berlín), Estados Unidos y Japón dejaron más que huellas en ella: se integraron, enhebraron profundamente en su ser.

Lucy siente una clara predilección por lo holgado, por aquello que no la restringe, como túnicas y vestidos. La artista tiene una importante conexión con la ciudad de Yataity, cuna del auténtico ao po’i, que utiliza constantemente para coser (ella misma y a mano, sin máquinas) la ropa que utiliza diariamente y en eventos especiales.
Dentro de esta exposición, nos encontramos con el auténtico ao po’i venido de los telares tradicionales de la ciudad guaireña, aquel que las artesanas hilan en sus patios y que Lucy luego transforma en la ropa que mejor la representa. Los visitantes de Areté Centro Cultural van a poder ver y sentir en persona la gran suavidad y el enorme talento que se conjuga en cada pieza.
Un dato no menor es que se podrán apreciar piezas inesperadas, en las que dialogan tradiciones japonesas y paraguayas. Algunas están hechas con la técnica del auténtico ao po’i, pero con hilos de algodón traídos de Japón durante sus viajes. El resultado solo nos hace desear adquirir alguna de las túnicas a las que Yegros les respiró vida.

Escuchando al pasado
Y a medio camino entre las residencias culturales de sus amigas, en el centro mismo de Areguá, Gisela Von Thümen abre las puertas de su Villa Gisela, una casona de valor patrimonial recientemente restaurada que destila historia en cada ambiente. Von Thümen tiene una larga historia de coleccionismo de elementos precolombinos, que conjugó con técnicas clásicas de la joyería contemporánea para crear piezas inimitables con la ayuda de joyeros de la ciudad de Luque.
Gisela, originaria de Alemania, siempre se abocó al trabajo en cultura, desde su llegada al país a inicios de los 70. Se ocupó de la gestión de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Asunción (OSCA), a través de la Sociedad Filarmónica de Asunción, y también participó de la gestión para la reconstrucción de las ruinas jesuíticas de San Cosme y San Damián.

En 2015, Gisela Von Thümen y su amiga Ysanne Gayet fueron reconocidas por la Secretaría Nacional de Cultura con el premio Carlos Colombino, un homenaje a su aporte al cine, la música, el arte popular, la gestión cultural, el arte visual y la visibilización de la cultura indígena.
No es de extrañar que su interés diera frutos en el ámbito creativo también, y su larga experiencia se refleja en joyas que combinan historia y porvenir. “Sus diseños no imitan el pasado, lo escuchan: toman la memoria profunda de la cultura precolombina y la tradición clásica europea y las transforman en piezas actuales, cargadas de sentido y delicadeza. Cada una es un pequeño territorio donde conviven símbolos ancestrales, geometrías sobrias y una sensibilidad moderna que se expresa sin estridencias”, explicó Gayet.

A su manera se exhibe desde hoy, domingo 8 de marzo. Villa Gisela estará abierta únicamente hoy, a partir de las 11.00, pero las muestras en Areté Centro Cultural y el Centro Cultural del Lago permanecerán desde este 8 hasta el 31 de marzo. El acceso es completamente gratuito.




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