La urgencia del ahora
Hubo un tiempo en que la música folclórica vivía en las mañanas nostálgicas de la radio. Pero la historia dio un giro y grupos como Tierra Adentro se consolidan como un fenómeno en los auriculares y altoparlantes de los jóvenes. Desde el éxito masivo de Fiesta patronal hasta la frescura de Tranqui, la banda demuestra que para ser universales primero hay que ser profundamente locales. Mientras atraviesan su mejor momento, hablamos con Daniel Meza, vocalista, sobre el último álbum, Ko’ág̃a.
Por Eve Benegas. Dirección de arte: Gabriela García Doldán. Dirección de producción: Camila Riveros. Producción: Sandra Flecha. Fotografía: Javier Valdez.
La primera vez que escuché un tema de Tierra Adentro llegó con el sentimiento fuertísimo de ver también por primera vez a mi hija de cuatro añitos en el escenario de un festival cultural de su escuela. Estaba sublime, con su pollera de danza paraguaya, disfrutando del momento y cantando de memoria Fiesta patronal. Esa tarde, los espectadores disfrutamos de otras coreografías con canciones como Viajando voy y Paraguayita linda. Quedó clarísimo que este grupo se volvió uno de los máximos exponentes del neofolclore, la banda sonora que llena los patios de los colegios con un sentido de identidad y pertenencia renovados.
La polca dejó de ser solo ese recuerdo de la radio del abuelo para convertirse en el pulso que late entre los jóvenes
Es que nunca el terreno fue tan fértil; las nuevas generaciones están muy interesadas en abrazar lo nuestro, con mucha hambre de autenticidad. La polca dejó de ser solo ese recuerdo de la radio del abuelo para convertirse en el pulso que late entre los jóvenes. Prueba de eso es la forma trascendental en que conectan hoy con piezas como 13 Tuyutí. Cuando suena, el ambiente se transforma: llevan las manos al pecho, con miradas enfocadas; recitan el estribillo a todo pulmón y con mucho orgullo del impecable guaraní.

Génesis
Tal vez uno de los grandes propulsores de esa reacción sea Tierra Adentro, agrupación que rompió el molde. Hoy ya no son solo una banda de festival, sino un grupo profundamente arraigado en el cariño de los paraguayos. “Tierra Adentro, desde su génesis, es un encuentro de amigos que hacen un homenaje sincero a nuestra identidad; esto se fue dando de manera muy natural y orgánica, movidos por el amor que cada uno siente por el arte y en especial por nuestro folclore”, dice Dani.
Les entusiasmó la idea de cantarle a este género porque les remonta a la infancia. “Siempre nos ilusionó transmitir eso que sentimos cuando niños a las nuevas generaciones. Esa identidad se fue fortaleciendo con el paso de los años y nos animamos a expresarnos en canciones inéditas, siempre con la bandera de la polca y la guarania como géneros musicales”, se explaya.
Cantar en nuestro idioma no fue solo una decisión artística, sino una necesidad emocional: “El guaraní es la voz que viene del alma, lo que uno lleva dentro. Qué mejor manera de exteriorizar eso que por medio de la música. Es hasta místico”.

Estilo fusión
Ellos decidieron que la música y la intuición fueran las guías en el desarrollo de su labor artística. Así, se fueron incorporando diversos elementos que permitieron construir un sonido propio: pasaron de interpretar homenajes a grandes maestros a crear composiciones originales. “Nuestro sueño siempre fue dar nuestro aporte a la industria nacional desde lo auténtico y sincero”, admiten.
Consideran que la música es una expresión en constante evolución, por lo que buscan dar libertad a aquello que los moviliza en el plano sentimental. No obstante, mantienen el respeto por ciertos elementos “intocables” del sonido folclórico, como la base rítmica y los instrumentos tradicionales, al tiempo que incorporan recursos modernos y abren espacio a la tecnología, que avanza a gran velocidad.
“Suena mucho folclore, pero a la vez, bastante del sonido que hoy nos representa como banda, siempre con el respeto necesario a cada estilo”
Dani Meza, vocalista de la banda.
En cuanto a los sonidos contemporáneos con los que dialogan, reconocen una fuerte influencia externa proveniente de todo lo que escuchaban sus padres. Estas huellas abarcan géneros como la cumbia, el rock, el metal, el pop y una amplia variedad de folclore latinoamericano. Desde una perspectiva creativa, los integran de manera sutil y respetuosa en su proceso de composición.

Ko’ág̃a
Su nuevo trabajo discográfico, Ko’ág̃a, un EP de cinco canciones, busca respuestas en el hoy. Aseguran que somos el presente y debemos interpretarlo con la seriedad que se merece, en honor al tiempo, que no para ni perdona: la urgencia del ahora.
“Nos gustaría que al escuchar las canciones se vean a sí mismos en alguna situación que les haya tocado o estén pasando; que les dé otra mirada de la vida o al menos se conecten al ‘ahora’, al ko’ág̃a”, confiesan. El concepto visual del disco, representado por una hamaca creada por manos artesanas de Carapeguá, también invita a detenerse y vivir en el presente con sencillez.
“En este material, expresamos lo que cada sentimiento nos provoca, dejamos hablar al subconsciente y reconocemos que todo lo vivido, sea bueno o malo, nos trajo hasta aquí, al ko’ág̃a”, explica. El álbum fue creado durante 2025, con producción de la banda junto a Carlos Escalona y mezcla y masterización de Boris Milán. El lanzamiento incluye un videoclip de La gente pide fiesta y visualizers grabados en San Bernardino.

La estética del sonido
Ko’ág̃a hace un uso consciente de las capas sonoras. Por un lado, toca la fibra rítmica que cualquier paraguayo reconocería, la percusión folclórica que no es solo una base musical; por otro, nos deleita con una producción que nada tiene que envidiarle al pop global. Dice Dani: “Suena mucho folclore, pero a la vez, bastante del sonido que hoy nos representa como banda, siempre con el respeto necesario a cada estilo”.
La canción Ahora vuelvo funciona como el portal de entrada, una pieza cargada de aire e introspección. Aquí, el folclore no entra por el ritmo marcado, sino con los instrumentos de cuerda, que se presentan con un reverb. Es un tema que suena a regreso, a la resiliencia de quien vuelve a empezar. Es ideal para ponerlo en la playlist de un roadtrip, mientras vas hacia Yaguarón y admirás los cerros, el paisaje llano, y disfrutás de un tereré helado.
“Nos gustaría que al escuchar las canciones se vean a sí mismos en alguna situación que les haya tocado o estén pasando; que les dé otra mirada de la vida o al menos se conecten al ‘ahora’, al ko’áĝa”
Daniel Meza
En contraste, La gente pide fiesta es una explosión, un recordatorio de la raíz comunitaria de la música nacional, con su letra muy explícita: «La gente pide fiesta, fiesta le vamos a dar, eso no va a cambiar». Rítmicamente es la pista más orgánica, pero su mezcla está optimizada para que suene potente en grandes sistemas de audio. Con ello demuestran ampliamente que la polca tiene el mismo punch que un track de electrónica o rock. «Consideramos que es nuestra manera de conectarnos con todo aquello que nos identifica como paraguayos. Es una interpretación de nuestra manera de ver y sentir la música», explican.

En temas como Tranqui y Ya no hace falta, la cadencia se vuelve más relajada, es optimista, lumínica, y permite que el oyente conecte desde lo cotidiano al usar jerga actual y ritmos sueltos. Es como si el folclore se bajara del pedestal para sentarse a tomar un tereré con la audiencia de 20 años.
El lenguaje del sentimiento en Qué pasó de vos y toda su nueva lírica explora la vulnerabilidad. Aquí la banda logra una balada emocionalmente cargada que utiliza la estructura melódica del folclore, pero la viste con una estética moderna casi pop, e instalan una pregunta: ¿Qué habrá pasado con esa persona que alguna vez significó mucho? La voz está procesada con una claridad impecable, lo que permite que la experiencia sea íntima.
El nuevo folclore latinoamericano
En enero de este año, la banda participó de la Fiesta Nacional del Chamamé de Corrientes. En ese escenario emblemático, Tierra compartió su repertorio y protagonizó un valioso intercambio cultural entre la guarania y el chamamé, en un encuentro que emocionó al público.
“Todo Corrientes coreó con nosotros canciones como Recuerdos de Ypacaraí, del inmortal Demetrio Ortiz, como también Pedro canoero, de la leyenda viviente Teresa Parodi. Esos momentos quedaron para siempre en nuestros corazones”, recuerda. El festival más importante del folclore latinoamericano fue la ocasión perfecta para la presentación internacional del álbum Ko’ág̃a.

A lo largo de sus casi 12 años de trayectoria, la banda construyó un camino sólido, en escenarios destacados, con nominaciones al Latin Grammy y un gran reconocimiento dentro y fuera del país. “Nos llena de satisfacción todo lo que logramos hasta ahora, y al mismo tiempo nos motiva a seguir soñando, comprometidos profundamente con nuestro arte”, admiten.
Reconocen que su trabajo se sostiene en el legado de los artistas que construyeron la historia del folclore, lo que les permite continuar ese camino. Asimismo, señalan que el público se renueva constantemente, por lo que asumen como misión acercar el género a las nuevas generaciones e inculcar en ellas el aprecio a este estilo que es parte de la identidad nacional, como en los festivales de las escuelas. Sus oyentes son niños, adultos y jóvenes; cada show reúne a familias enteras. “La magia, la simbiosis que se genera con la gente es algo surreal para nosotros. Siempre soñamos con eso, pero sentirlo en vivo y en directo emociona muchísimo”, agrega.
Tierra Adentro ha entendido que la única forma de preservar la raíz es dejarla crecer, permitir que el viento la mueva, lleve las semillas, pero no la arranque, para que el rasgueo característico de la guitarra conecte emocionalmente con el presente.




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