La mirada sensible de Chiara Chiriani
Un proyecto personal que creció hasta convertirse en la convergencia de tradición y contemporaneidad, en un espacio físico donde las técnicas ancestrales dialogan con una visión actual, pero sensible y respetuosa. Manos que crean: Una mirada a la artesanía paraguaya es la muestra presentada por la fotógrafa Chiara Chiriani en las paredes de la Embajada de Paraguay en Italia, sobre la que nos cuenta hoy.
Por Patricia Luján Arévalos. Fotografía: gentileza de la artista.
Cuando el talento es tu carta de presentación, las puertas menos esperadas esperan abiertas. Es el caso de Chiara Chiriani, fotógrafa y artista que presentó una muestra de sus obras en la Embajada de Paraguay en Italia a inicios de este mes, en el marco de las fiestas patrias 2026.
Esta exposición tiene años en gestación. Nació entre conversaciones y confidencias sobre la propuesta personal que Chiara estaba desarrollando mientras todavía vivía en Paraguay, y la idea llegó a oídos del cuerpo diplomático, que se acercó a ella con la intención de concretar un proyecto en conjunto.
Sin embargo, pasó un largo tiempo antes de que la idea se trasladara a la realidad. Por un lado, la coyuntura quizás no era la ideal; por el otro, el trabajo de Chiara como fotógrafa de moda ocupa un espacio bastante grande en su agenda y le costaba dedicar atención a otras cosas.

Cuando se mudó a Italia, el área cultural de la institución aprovechó para concretar las conversaciones previas. Ella presentó un proyecto con lo que tenía para ofrecer, a finales de 2025, y luego de meses de gestiones el evento de inauguración se realizó el pasado jueves 7 de mayo.
Como fotógrafa de Manos que crean, tu obra no solo comprende la composición, sino lo que contiene: el trabajo de otros artistas y artesanos. ¿Existe una responsabilidad en ser el vehículo de un relato.
– Sí, existe una gran responsabilidad, primero, para mí, de transmitir lo que en ese momento estoy viviendo. Eso es muy complicado, porque a ellos les toma mucho tiempo ese proceso. Por ejemplo, en el caso del ao po’i de Yataity: plantar el algodón, hacer el hilo, enhebrar, empezar a colocar todo en la máquina y hacer la tela, para después darle otra vez un molde. Lo mismo con la arcilla. Tienen que conseguir la materia prima, moldearla, esperar a que se seque y meter al horno.
Tienen un proceso muy largo; y yo, con mi trabajo, quería dar a conocer eso para que ellas puedan también ser reconocidas.
¿De qué manera esta muestra explora la relación entre paisaje, cultura y emoción?
– La relación entre paisaje, cultura y emoción es justamente el concepto final de toda la obra, porque son distintas artesanías, momentos y artesanos diferentes también, pero todos tienen una misma sensibilidad: las piezas están hechas a mano, dentro de un paisaje, sus casas, sus patios, el lugar que ellos habitan. Es lo más íntimo que se puede dar entre las composiciones fotográficas que presentamos.

¿Qué opinás de esta nueva manera de hacer diplomacia a través de la cultura?
– Aunque no es mi primera exposición en una embajada, a mí me encanta, porque realmente es un concepto muy distinto a lo que acostumbramos. Significa compartir con otros las experiencias que están fuera de lo común. Cada uno tiene una vivencia diferente y proviene de un país distinto. En esta ocasión estaban invitados paraguayos y muchos diplomáticos y amigos de otras naciones […] Es una mezcla de gente que te viene a preguntar cosas de acuerdo con lo que va viendo.
Es superinteresante la curiosidad que tiene cada uno, con sus conceptos diferentes de lo que es Paraguay. Creo que, tanto con los paisajes como con las artesanías, se da a conocer totalmente un punto distinto.
¿Podés contarnos un poco sobre tu vida en Italia ahora?
Mi vida en Italia, desde que llegué hasta hoy, fue hacer documentos, gestiones, mucha burocracia. Soy totalmente nueva, es una ciudad en la que nunca había estado antes, que no conocía. La primera vez que vine fui a Milán y ahora estoy en Torino, que es mucho más tranquila. Hay menos turistas y gran cantidad de jóvenes. Se vive un poco más relax, que es lo que estaba buscando, pero es fácil moverse: te tomás un tren y estás en la playa o la montaña. ¡Y hay un montón de galerías de arte!
Estoy estudiando lo que es la unión de la fotografía con la pintura, para abrir nuevas posibilidades de artes, y asistí a muchos eventos, bienales, exposiciones fotográficas, tanto en Torino como en Milán. Hay buenas oportunidades para hacer relaciones públicas, conocer gente y generar contactos.

Es un año de plantar la semillita de: “Hola, soy Chiara. Estoy acá. ¿En qué aporto, qué puedo hacer?”. Vivo casi sin agenda, porque siento que es una manera para abrirme a todas las posibilidades que se me acerquen y estar disponible a conocer nuevas personas y maneras de generar arte y creatividad.
Proyección internacional
Su obra no es ajena a los ambientes diplomáticos. En 2016 fue la primera vez que expuso sus imágenes en una embajada nacional en territorio internacional.
En aquel momento, el escenario fue Qatar y la temática, los paisajes de nuestro país. Coincidió con su incursión en el arte textil, cuando la diseñadora Ilse Jara lanzó una colección con fotografías de paisajes de Chiara. El impacto fue tal que las mismas imágenes fueron trasladadas a una muestra en la Embajada del Paraguay en Qatar.
En 2023, se sumó a una exposición de artistas latinoamericanos en la Embajada de Argentina en Roma, titulada Latinoamérica inspira. En esa ocasión, el requisito para representar a nuestro país era lanzar una colección fotográfica según varios indicadores facilitados por la organización. Chiara había trabajado con las mujeres que fabricaban joyas a partir de la basura en Cateura, una producción realizada durante la era pandémica para documentar el quehacer de las artesanas en un contexto en que el emprendedurismo jugó un papel clave en la supervivencia de las familias.

Manos que crean evidencia un archivo dedicado al registro del quehacer artesanal desde el comienzo de su carrera, que acompaña a los creadores desde las primeras ideas hasta las campañas de difusión del trabajo que tanto tiempo y esfuerzo les costó. Chiara pudo observar todo desde un lugar privilegiado y, a través de una mirada entrenada por la academia y sus propias sensibilidades, capturar momentos irrepetibles que actualmente se exhiben en varios territorios y llevan las técnicas de nuestros artesanos a distintos públicos.
Hoy, la consideramos una embajadora del arte y la cultura nacional, algo que ella se toma con mucha seriedad. “Es demasiado importante, ¡y qué honor! Las obras son algo muy privado que nadie me pidió; tampoco las veía de manera comercial. Yo simplemente quería comunicar lo que veía y cómo se hacen estas piezas, porque uno siempre ve el producto final, pero nunca conoce realmente el proceso y el tiempo que llevan, ni quién las crea. A eso quería darle visibilidad y, más que nada, a través de mis redes sociales, porque tampoco consideré publicar en ningún lado”, explica.
Con el tiempo, tuvo la oportunidad de vender sus fotos, especialmente porque amigos y conocidos le escribían en privado a pedirle las imágenes para sus casas y oficinas. “Eso está genial”, dice ella, pero su objetivo siempre fue darles visibilidad a ellas, que la gente considere ir a las casas de las artesanas a conocer su trabajo y cómo se hace realmente la artesanía nacional.

Esta exposición solamente duró un día y fue en honor a las fiestas patrias, y en este momento las piezas están listas para regresar a Asunción y formar parte de la Noche de las galerías el próximo 23 de mayo. Aunque no es la primera vez que la fotografía forma parte de este evento, sí es un medio menos usual. Serán expuestas por De La Paz Home Decor, la galería que la representa.
En sus planes ya se visualizan colaboraciones con otros cuerpos diplomáticos, pero eso es tema para otra nota. Desde acá vamos a seguir pendientes de lo que la mirada sensible de Chiara Chiriani tenga para ofrecer




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