Psicología

Ladrones de tiempo: ¡deténgalos ahora!

Las fuerzas de seguridad se encargan de detener a quienes cometen sustracciones. Detener los factores internos y externos que nos roban el tiempo a diario es tarea nuestra; el retorno a la vida habitual tras las vacaciones es el momento ideal para comenzar, según una psicóloga especializada en salud digital.

Por María Jesús Ribas. Efe/Reportajes

Conectarse a internet de modo permanente, desarrollar una actividad laboral desorganizada, permitir continuas interrupciones, comunicarnos de manera poco eficaz. En nuestra vida sufrimos el asalto cotidiano de una serie de “ladrones de tiempo”. Son hábitos y rasgos de nuestro estilo de vida que nos roban incontables horas que podríamos aprovechar de un modo más productivo y relajado, según la psicóloga Gabriela Paoli, experta en desarrollo personal, salud digital y adicciones tecnológicas.

«La mayoría de estos ‘ladrones’, que roban uno de nuestros bienes más preciados, el tiempo, siguen esquilmando la agenda diaria porque no tenemos los medios para evitarlo», apunta Paoli (www.gabrielapaoli.com).

«El regreso a nuestras actividades laborales tras las vacaciones es una buena ocasión para erradicarlos, al ser un momento perfecto para parar y reparar algunas facetas de nuestra vida que repetimos automáticamente», según Paoli. “Lo que va bien, no se toca.  No se trata de hacer grandes cambios, sino de modificar esos pequeños gestos o hábitos que terminan por establecerse como un patrón de conducta”, explica esta psicóloga. 

“Esta transformación es de dentro hacia fuera. Se trata de ser conscientes y activar un plan de acción para evitar que los ‘ladrones’ campen a sus anchas y nos sigan restando nuestro preciado tiempo”, recalca la especialista, autora del libro Salud digital.

«El primer paso para luchar contra esos ‘malhechores’, que están fuera de la jurisdicción policial, consiste en identificarlos y ser conscientes de cómo actúan. Después hay que tomar medidas para erradicarlos», según Paoli, quien explica los cuatro ¡Stop! prioritarios que debemos abordar.   

Stop a la hiperconectividad 

“En lugar de establecer momentos del día para ello, estamos todo el día conectados a internet y acabamos mirando más de lo necesario nuestros celulares, redes sociales, correo electrónico, etcétera”, señala Paoli. 

Añade que a menudo nos despistamos al saltar de enlace a enlace y nos olvidamos del propósito que nos llevó a abrir el navegador. “Estar ‘siempre en línea’, la cultura de la inmediatez y el miedo a perdernos algo importante nos llevan a conectarnos más que nunca, sin ser conscientes del tiempo que pasamos en la red”, indica. “Al tiempo de conexión de ocio que utilizamos para distraernos, entretenernos o incluso reducir el estrés, a menudo le sumamos jornadas de teletrabajo o estudio online”, apunta.  

«El primer paso para gestionar nuestro tiempo en línea consiste en hacernos conscientes de la cantidad de horas que estamos conectados y del uso que le damos», según esta experta quien además advierte: “No se trata de negar o rechazar el avance digital, sino de aprender a gestionarlo de forma responsable, sana y segura”.   

Stop a la desorganización 

Según Paoli, hay personas a las que les cuesta organizarse y planificar sus actividades. Esto tiene un impacto en su productividad y sus vidas, ya que sienten que no son dueños de su tiempo o que viven gestionando el caos. 

“Esto les hace sentir poco control sobre sus responsabilidades y los lleva, en muchas ocasiones, a no cumplir con sus objetivos, metas o sueños. Además, afecta significativamente su autoestima y valía”, puntualiza. 

Para Paoli, “cada persona, según sus circunstancias, debe establecer un sistema, método de trabajo o de estudio para ir cumpliendo con sus responsabilidades. Afortunadamente, se puede aprender a planificar el tiempo, priorizar y/o agrupar tareas, utilizar calendarios y agendas”.

Stop a las interrupciones

«Otro gran ‘ladrón del tiempo’ son las interrupciones, que suelen provenir, sobre todo, de llamadas entrantes, el sonido del WhatsApp o de otras notificaciones del celular, la entrada de correos cuando estamos delante de la pantalla, entre otras causas», indica. “Las interrupciones nos roban tiempo, pues está comprobado que necesitamos entre 10 y 15 minutos para volver a lo que estábamos haciendo y lograr el nivel de concentración que teníamos antes de ella”, según esta psicóloga.

“Para evitar interrupciones físicas o virtuales, podemos colocar un cartel en la puerta de nuestra habitación o despacho que anuncie que no estaremos disponibles durante cierto tiempo, poner el móvil en silencio mientras nos concentramos en una tarea o cerrar el programa de correo electrónico al trabajar frente al ordenador”, prosigue. 

«Otras opciones son poner nuestro dispositivo en ‘modo avión’, apagar el móvil o desactivar notificaciones», añade. 

Stop a la comunicación ineficaz

“Una comunicación imprecisa no solo da lugar a pérdidas de tiempo extraordinarias, sino además afecta la calidad de nuestra comunicación y relaciones interpersonales y profesionales”, señala Paoli. 

Por ejemplo, “la mensajería instantánea en muchas ocasiones nos ha facilitado y agilizado la comunicación, pero en otras nos atrapó en largos y tediosos mensajes y audios, cargados de información que conduce al cansancio y al hastío”, comenta. «Y ¿quién no se ha visto alguna vez obligado a dar mil explicaciones a causa un mensaje mal escrito o con unos íconos que resultaban ambiguos o confusos?», incide. “El lenguaje online no debe reemplazar a la comunicación cara a cara; los mensajes solo tendrían que usarse para enviar info corta, precisa y práctica, y no para hacer grandes declaraciones, pues da pie a malentendidos, a una comunicación poco respetuosa y empática”, finaliza. 

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