Nota de tapa

Y un día volvimos

Levántate y anda, albirroja

Un día, Paraguay regresó a los mundiales en Los Ángeles, la del cine y los sueños. Hubo fiesta en las gradas, con casi 10.000 paraguayos que coparon el imponente SoFi Stadium. La selección no logró concretar su esperada primera victoria, 16 años después de su última participación, en Sudáfrica 2010, cuando quedó entre los ocho mejores del planeta. Y aunque Estados Unidos, el equipo anfitrión, se impuso por 4 a 1, la albirroja tiene con qué reponerse.

Varios aspectos, entre los que el factor psicológico no es menor, pesaron en el debut, además del azar y una selección local implacable cada vez que atacó. Hay resiliencia guaraní para reponerse contra Turquía el próximo sábado. El trabajo de sostén emocional de Alfaro será esencial, pero hoy, más que nunca, la ilusión mundialista sigue indemne.

Por Blas Brítez (@dedalus729 en Instagram). Fotografía de tapa: Frederic J. Brown / AFP

El viernes 12 de junio fue un día histórico en dos ciudades, Asunción y Los Ángeles. En la capital paraguaya, en una fresca jornada de feriado que recordaba el fin de una guerra internacional de hace ocho décadas, miles de hombres, mujeres, ancianos y niños ataviados de rojo, blanco y azul mostraron, en sus casas, las calles y los sitios públicos, un tipo de unidad nacional que solo la Albirroja suele propiciar, una cohesión social basada en lo deportivo para demostrar el sentido último del deporte.

Patrick T. Fallon / AFP

Es que, en la ciudad meca del cine norteamericano, Paraguay volvía a los mundiales de fútbol luego de 16 años de espera y muchas frustraciones previas, la tercera espera más larga de su historia. Unidad social y Mundial, otra vez, se convirtieron entonces en una sola y misma cosa. Solo faltó, en el estreno contra la selección anfitriona, Estados Unidos, el triunfo paraguayo: fue una dolorosa derrota por 4-1.

Quienes tienen buena memoria pueden ir hasta 20 años atrás, en el Mundial de Alemania 2006, para encontrar un precedente similar al primer tiempo olvidable que jugó Paraguay contra los estadounidenses. Luego de unos primeros cinco minutos intensos de la Albirroja, con Miguel Almirón desbordante y picante por izquierda, y una presión importante en campo contrario, como en Alemania aquella vez se hizo presente la mala suerte en Los Ángeles: a los 7 minutos, el volante Damián Bobadilla prácticamente tropezó con el balón en el área chica y marcó un gol en propio arco.

EFE / EPA Chris Torres.

Exactamente dos décadas atrás, también en los primeros minutos, Carlos Gamarra había marcado en contra poco después de que nuestro arquero, Justo Villar, se lesionara y dejara el campo. Sin embargo, los minutos de pesadilla en el SoFi Stadium —ante la presencia de unos 10.000 hinchas para – guayos, algo inédito para la Albirroja en mundiales— fueron muchos más que la tarde en el Deutsche Bank Park de Frankfurt: duraron todo el primer tiempo. A los 31’ y los 45’+5, Folarin Balogun marcó otros dos tantos lapidarios como la normal consecuencia de un desconcierto general de Paraguay tras el primer gol en contra.

En el newsletter de ÚH, Peskamboi, este cronista decía en la previa de este estreno que uno de los asuntos que más podían pesar negativamente en el equipo de Alfaro era la falta de experiencia mundia – lista, precisamente. Con el gol en contra de Bobadilla y a tan temprana hora, los aspectos psicológicos de este bautismo frente a los focos planetarios afloraron tremendamente y, con ellos, otras debilidades guara – níes, como la marcación en ambas bandas, flojísima. 

AFP Frederic J. Brown

Sin embargo, en el segundo tiempo hubo un atisbo de mejoría en la Albirroja (esencial para lo que resta del campeonato), lo que sirvió para que Mauricio se convirtiera, a los 73 minutos, en el primer jugador no nacido en Paraguay en anotar un gol en una Copa del Mundo para la selección, debido a su nacimiento en Brasil. Aun así, no solo no se pudo descontar más la desventaja, sino que llegó el cuarto gol de EE. UU.

Con el gol en contra de Bobadilla y a tan temprana hora, los aspectos psicológicos de este bautismo frente a los focos planetarios afloraron tremendamente y, con ellos, otras debilidades guaraníes

Giovanni Reyna —hijo de Claudio, legendario capitán del equipo estadounidense que disputó cuatro mundiales— marcó con un precioso tiro de tres dedos ante la impotencia de todo un país y de los paraguayos presentes en el recinto angelino.

Es, sin dudas, un duro golpe. De esos que dejan enseñanzas, en este caso urgentes, de aprender para los siguientes dos juegos que le quedan a la Albirroja en la primera fase. Deja también las esperanzas intactas, hay que decirlo. Un día Paraguay volvió al Mundial y, en cualquier caso, seguirá dando ardua batalla.

EFE / EPA Chris Torres.

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