Un siglo de historia y el desafío de recuperar su esplendor
El emblemático Parque Bernardino Caballero celebra su centenario en pleno proceso de transformación. Tras décadas de deterioro, este sitio histórico municipal espera recuperar su brillo con el trabajo articulado del sector público y la sociedad civil. Repasamos su historia, las proyecciones y expectativas que existen de cara a las renovaciones.
Por Eve Benegas. Fotografía: Fernando Franceschelli y gentileza.
La propiedad perteneció originalmente a María Concepción Díaz de Bedoya, viuda del presidente Juan Bautista Gill. En 1884, ella contrajo matrimonio con el general Bernardino Caballero y la quinta se convirtió en la residencia familiar donde el jefe militar vivió hasta sus últimos días. Tras enviudar y volver a casarse con Julia Álvarez, Caballero falleció en la casa principal el 26 de febrero de 1912.
Fue en marzo de 1919, bajo la intendencia del ingeniero Albino Mernes, cuando la Municipalidad de Asunción inició los trámites para adquirir la imponente finca frutal a los herederos, con la visión de transformarla en el primer gran sitio público de la ciudad.

“El parque no se creó hace 100 años y se quedó así; tiene varias etapas y capas históricas”, explica la técnica María del Carmen Sosa Ruiz, jefa interina del Museo Histórico General Bernardino Caballero. Ubicado en la casona donde habitó el militar, este espacio dependiente de la Secretaría Nacional de Cultura guarda muebles y piezas originales donadas en 1977 por sus propios descendientes. El predio también tiene vestigios de la arquitectura pública del siglo XX, como el histórico Palomar, diseñado por el intendente Alfaro como mirador, y la primera piscina olímpica del país, construida en los 50.
A este valor edilicio se le suma un rico patrimonio ambiental: cobija especies botánicas excepcionales, como un majestuoso tarumá de más de 200 años, el célebre árbol de siete cabezas y frondosos tataré, que hacen del recinto un testimonio vivo de la naturaleza.

Un siglo después, entre la memoria viva de sus jardines y la resistencia comunitaria que lo mantuvo vivo en años de abandono, iniciaron las obras del Proyecto de Resiliencia Urbana de la Franja Costera de Asunción, del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC). La inversión será de USD 12 millones, financiada por el Banco Mundial.
Amigos del Parque Caballero
Antes de cualquier master plan, hay una historia de resistencia y amor comunitario protagonizada por los lugareños. A finales de 2019 nació la asociación Amigos del Parque Caballero, una organización civil sin fines de lucro impulsada por vecinos e instituciones comprometidas con devolverle la vida al recinto.
“Empezamos con actividades recreativas y culturales a la par que se hacía un diagnóstico del lugar”, recuerda María Glauser, referente de la asociación. La pandemia de 2020 no los paralizó; al contrario, se dedicaron de lleno y hasta consolidaron el programa Arte al parque, una propuesta permanente de talleres creativos, cuentacuentos, espectáculos de circo, préstamo de bicicletas y juegos de mesa que se realiza hasta el día de hoy, cada sábado de manera libre y gratuita. “Todo se logró con la financiación de la Eunic, la red europea de organizaciones dedicadas a las relaciones culturales internacionales”, explica.

Esta ocupación cultural no solo reactivó el espacio para los niños del barrio y la Chacarita, sino que buscó conscientemente atraer a visitantes de toda la ciudad. Hoy, el Parque Caballero es el único espacio público de la capital en contar con una comisión gestora. “Somos el primer parque que cuenta con un comité de gestión público-privado. Lo integran dos empresas, la asociación y la Comuna, además del MOPC y todos los actores que forman parte de su manejo. La organización fue presentada formalmente ante la Municipalidad y aprobada”, expone María. Así, siguen de cerca el plan de obras: convocan a reuniones y ciclos de charlas; realizan recorridos por el predio, y sobre todo están comprometidos con custodiar y defender las mejoras para que no vuelva la desidia.
Para la comunidad, el parque es un cofre de recuerdos que atraviesa generaciones, como el caso de Rosa Ortiz Carrón, cuya familia lo frecuenta desde la época de sus abuelos, y entre sus archivos atesora una foto de sus ascendientes mientras disfrutan del sitio.

Rosa es integrante activa de la asociación Amigos del Parque. En las celebraciones del centenario, inauguraron una galería de fotos antiguas, actualmente en exposición en la entrada sobre la calle Manuel Gondra. “El amor por este lugar nos unió. En la vida moderna, los vecinos ya no se conocen, y este espacio hizo que nos acercáramos entre todos los barrios de los alrededores”, expresó Rosa.
Sin embargo, el compromiso ciudadano no oculta las deudas pendientes. La asociación mantiene un constante reclamo por la recuperación de edificaciones emblemáticas como el Palomar, una estructura multifuncional e icónica. “Ese hermoso lugar actualmente funciona como estacionamiento de los camiones de basura. Es algo inaudito. Pensamos que, con el centenario, esto ya se habría superado, pero hasta ahora no ha sido así. De todas maneras, seguiremos luchando para recuperarlo”, dice tajante Rosa.

El plan de obras
Con el financiamiento del Banco Mundial de USD 12 millones, enmarcados dentro del programa integral que invertirá USD 105 millones para el Centro Histórico de Asunción, el Parque Caballero atraviesa hoy su intervención más ambiciosa en un siglo. Las obras, a cargo de Tecnoedil SA bajo licitación del MOPC, apuntan a su reestructuración funcional.
Actualmente, las labores priorizan el acceso principal sobre Gondra, el emblemático Paseo de las Palmeras y la reubicación de los juegos infantiles. “Presentamos a la Secretaría Nacional de Cultura el protocolo de intervención paisajístico general y de arqueología preventiva, al ser un sitio declarado Patrimonio Nacional”, explicó la arquitecta Alicia Ramírez, especialista de Tecnoedil. El master plan incluye el ordenamiento para un uso estrictamente peatonal; los vehículos se derivarán a un estacionamiento delimitado.

La intervención prevé la zonificación y se espera que la distribución sea la siguiente:
Área cultural y patrimonial: concentrada en torno al Museo Bernardino Caballero, el Paseo de las Palmeras y el pórtico histórico. En este sector se revalorizará la antigua casa de los hijos del general.
Área deportiva y recreativa: van a reubicar las canchas de fútbol para alejarlas del eje histórico; también se renovarán las de básquet y los sanitarios.
Conexión con la bahía: hacia el final del parque se espera la creación de un caminero-mirador orientado al río, que se integrará con el corredor del futuro Museo de Ciencias (MUCI) y la Costanera, tras un proceso de reubicación de familias asentadas en el predio.

Las aperturas graduales de las obras son a partir de agosto de 2026; el resto del proyecto continuará por fases y al término contemplan un año de mantenimiento a cargo de la constructora. No obstante, para la asociación, el mayor reto radica en el día después.
“Nosotros estamos convencidos de que este modelo de gestión no puede volver a la Municipalidad de un día para otro. El sitio tiene que contar con un director o directora, un equipo propio, además de seguridad, horarios definidos y portones que se abran y cierren. Es decir, debe funcionar como cualquier sitio bien gestionado. Existen muy buenos modelos de referencia, como los administrados por el MOPC y el Parque de la Salud, que está bajo la gestión del IPS”, manifiesta María Glauser.

Entre los puntos pendientes figura la definición técnica de la primera piscina olímpica del país, en evaluación para determinar si se restaura o se transforma en un anfiteatro. Para los Amigos del Parque, la sostenibilidad futura exige consensuar un modelo de gobernanza con dirección propia, presupuesto asignado, seguridad y oferta cultural permanente que garantice la vida útil de este histórico sitio por los próximos 100 años.
Invitación para toda la ciudadanía
Amigos del Parque abrió el espacio de diálogo entre especialistas, autoridades y vecinos para reflexionar sobre el diseño original del predio, su valor paisajístico y, sobre todo, los desafíos de conservación. Así, invitan a todos a ser parte de las reuniones, charlas y los recorridos que organizan. Y si la ciudadanía desea colaborar, están abiertos a donaciones de bicicletas, juegos de mesa y talleres para ofrecer los sábados de Arte al parque.
El desafío está lanzado, y es lograr que este pulmón verde de Asunción vuelva a ser el punto de encuentro seguro, cultural y de orgullo para todos los ciudadanos.




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