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Mozart Mozart

La otra mente brillante detrás del apellido

Una producción europea rescata a Maria Anna Nannerl Mozart del olvido. Con una fotografía que evoca la pintura barroca y una visión que fusiona lo moderno y lo clásico, Mozart Mozart llega para contar un lado distinto de la historia. Conversamos con Andreas Gutzeit, su creador, que nos da las claves de esta serie que promete audacia y una relectura iconoclasta. 

Por Leticia Ferro Cartes. Imágenes: gentileza.

¿Y si Wolfgang Amadeus Mozart no hubiera sido el único genio de la familia? La pregunta parece casi una provocación, porque es uno de esos nombres que la cultura occidental grabó en piedra, como el de un genio intocable e incuestionable.

Pero Andreas Gutzeit, director alemán responsable de uno de los dramas europeos más exitosos de los últimos años, decidió hacer exactamente eso: cuestionar lo incuestionable. Y encontró detrás de la figura más célebre de la música clásica una historia que llevaba 250 años esperando ser contada: la de Maria Anna Mozart, conocida como Nannerl, la hermana mayor de Wolfgang.  

Nannerl fue la primera prodigio de la familia. Actuó sola antes que él, llenó salas y fue sacada del escenario a los 14 años simplemente porque había crecido y era mujer. Mozart Mozart, la nueva miniserie de Film&Arts compuesta por seis episodios, llegó para mostrar otra interpretación de esta historia, mirada desde un ángulo distinto. Sin ser una biografía, imagina una relectura con toques muy contemporáneos.

Una nueva puerta por abrir

Gutzeit no llegó a Nannerl por casualidad, sino mientras buscaba a Mozart. Y encontró algo mejor. “Personalmente, soy un gran fanático de hallar una forma de entrar a una historia que todo el mundo parece conocer y descubrir una puerta de entrada que todos ignoran”, explica el director.

Luego de cuatro temporadas de Sisi, su megaexitoso drama de época, el equipo quería volver a ese territorio. Mozart era un nombre grande, reconocible en cualquier rincón del mundo, pero la película de Miloš Forman ya contó esa historia, y lo hizo bien. Debían encontrar otro ángulo. “Descubrimos que, en realidad, su hermana fue la primera y la verdadera niña prodigio, una wunderkind que actuó sola y luego con Amadeus hasta que tenía 14  años, cuando la sacaron del escenario. Dijimos: ‘Un momento, eso es una historia. Vale la pena contarla en el siglo XXI’”, resalta Andreas. 

«Si tan solo una persona escucha algo de Mozart o alguna otra música clásica después de ver el programa, misión cumplida. Eso sería maravilloso”

Andreas Gutzeit, creador de Mozart Mozart

Y tenían otra ventaja inesperada: el silencio histórico. Sobre Nannerl no se sabe casi nada. Lo que pasó anónimamente en los carruajes y los castillos donde vivió es, en gran medida, territorio virgen para la ficción. “Una vez que se cierran las puertas podemos contar nuestra historia porque quién sabe qué sucedió detrás de ellas”, dice Gutzeit con una sonrisa en cada palabra, “así que nos tomamos bastantes libertades”.

En el siglo XVIII y también hoy

La serie sigue a Maria Anna en el momento más crítico de su vida, cuando Wolfgang, el hermano que se convirtió en superestrella y el principal sostén económico familiar, empieza a caer. ¿Qué hace una mujer joven cuando su apellido, su familia y todo lo que conoce están a punto de desaparecer? La respuesta de Nannerl en la ficción es radical: asumir en secreto la identidad de Amadeus para abrirse paso en una sociedad que no tenía lugar para el talento femenino. 

Pero Gutzeit es muy enfático en no presentar eso como un problema exclusivamente histórico. Cuando la directora Clara Zoë My-Linh Von Arnim (codirectora de The Zweiflers), una joven cineasta que acaba de ganar el Premio de la Televisión Alemana, leyó el guión, su reacción fue clave para que el creador entendiera que ese episodio seguía siendo relevante en pleno siglo XXI. “Me dijo: ‘Esta es mi historia’. Ella está dando sus primeros pasos y se identificó de inmediato, porque abrirse camino en la industria del entretenimiento hoy no es muy distinto a lo que pasaba entonces”, subraya. 

El mensaje que Andrea quiere dejar no es de derrota, sino de fuerza; sobre todo desea salir del tópico de la rivalidad entre hermanos. «Cuando Amadeus dice que solo hay un Mozart, la verdad es que no es así. Solo juntos pueden ser fuertes. Y creo que ese es un mensaje que también vale la pena transmitir en el mundo de hoy”, sostiene el guionista y productor. 

Cruces de época

Más allá de introducirnos a una poderosa historia en torno al arte, la fama y los vínculos  familiares, Mozart Mozart nos lleva también a través de una impactante experiencia visual y sonora que justifica por sí sola verla. 

La fotografía de la serie es uno de sus sellos más distintivos: claroscuros marcados, desenfoques suaves, encuadres que recuerdan a la pintura flamenca del siglo XVII y una tensión entre luz y sombra que en Vermeer y Caravaggio nos remiten a contrastes emocionales. En Mozart Mozart, la imagen parece diseñada para retratar el mundo interior de Nannerl tanto como el exterior de la Viena imperial: complejo por dentro y adornado en la superficie.  

Esa misma lógica de contrastes atraviesa también el estilismo y los vestuarios, y es palpable en una fascinante intersección entre lo antiguo y lo contemporáneo. Gutzeit lo explica con un detalle que parece pequeño pero dice mucho: “Si mirás de cerca el traje de Maria Anna, ves el corsé. En cambio, esa prenda ella la lleva por delante. Y si mirás la moda moderna, eso es algo omnipresente”.

«Soy un gran fanático de hallar una forma de entrar a una historia que todo el mundo parece conocer y descubrir una puerta de entrada que todos ignoran»

Andreas Gutzeit, creador de Mozart Mozart

La mirada acompaña lo narrativo y le da una frescura que engancha también a un público más joven, que quizás no conoce a Mozart. Eso también lo tradujeron en la manera de expresarse. “Queríamos un estilo de diálogo contemporáneo, pero también intentábamos que no sonara solamente juvenil. Así que la idea fue mostrar cómo habría hablado la gente si se hubiera eliminado toda la etiqueta de la Corte de Viena. Por eso el lenguaje se siente mucho más moderno”, precisa Andreas.

Y luego está la música. La serie toma las composiciones de Mozart y las fusiona con elementos electrónicos y sonidos contemporáneos en una apuesta que pudo haber sonado forzada, pero termina siendo uno de sus mayores logros. La pregunta que guió todo el proceso creativo fue tan simple como reveladora: «¿Qué tipo de música habría escrito y producido hoy si fuera una superestrella?”. La banda sonora fue creada por Jessica De Rooij junto al dúo electrónico ÄTNA, con el objetivo de construir una personalidad sonora especial para Maria Anna.  

Universos creativos atemporales  

“Intentamos combinar los elementos y esperamos haber hecho un buen trabajo. Queríamos asegurarnos de que hubiera suficiente variedad para que la gente pudiera llevarse diferentes géneros musicales, y siempre hay mucha música clásica ahí. Pero para Maria Anna necesitábamos algo diferente”, confiesa Gutzeit, y continúa: “Si observás cuando ella toca, le sucede algo al público que no ocurre con cualquier otra persona. Y creo que esa es nuestra señal: su arte en nuestro espectáculo es diferente. Toca las emociones de la gente, sus corazones”. 

Gutzeit escribe sus guiones mientras escucha música clásica. Es su regla, su mundo, el lugar donde se sumerge cuando necesita concentrarse y crear. Pero sabe que no todo el mundo comparte ese universo, y Mozart Mozart fue construida también pensando en ellos, los que nunca oyeron al gran compositor. 

«Si tan solo una persona escucha algo de Mozart o alguna otra música clásica después de ver el programa, misión cumplida. Eso sería maravilloso”, afirma complacido. Hay algo muy humano en esa ambición modesta, realista. No tiene que ver con una gran conquista, porque alcanza con que un ser humano se acerque a su obra. Y ese pequeño logro es una posibilidad que se abre y se puede expandir. 

En realidad, la serie logra algo que va mucho más allá de dar a conocer a los músicos: le da un sentido de justicia a la historia de Nannerl Mozart, 250 años más tarde. Y con ello, plantea la pregunta que Andreas Gutzeit ficciona en un formato  desafiante: ¿Y si el genio siempre fue de los dos? 

Mozart Mozart se estrena el jueves 18 de junio a las 22.00 (México, Argentina, Paraguay, Uruguay), por el canal Film&Arts.

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