Literatura

Mujeres Extraordinarias del Paraguay

La urgencia de reescribir la memoria con protagonismo femenino

En esta nueva entrega de la saga que inició en 2025, la historiadora y autora Ana Barreto Valinotti rescata las voces y trayectorias de las pioneras que desafiaron los mandatos de su época para moldear el país. Con un formato tan íntimo que se lee como cartas personales, una hermosa apuesta visual, el libro Mujeres extraordinarias del Paraguay – Tomo 2 propone reconocer y reencontrarnos con las figuras femeninas que hicieron historia y merecen ser contadas.

Por Eve Benegas. Ilustraciones: gentileza de Santillana.

Sostener Mujeres extraordinarias del Paraguay – Tomo 2 en las manos es, antes que nada, un acto de intimidad con la historia nacional. Quienes están habituados a la lectura de divulgación o a los textos académicos saben que, con frecuencia, los relatos sobre el pasado suelen construirse desde una distancia fría, con personajes a veces parecidos a estatuas grises. Sin embargo, una de las grandes virtudes de este nuevo libro de la historiadora, investigadora y divulgadora Ana Barreto Valinotti radica en haberlo redactado en primera persona, en lenguaje sencillo, dirigido a todo público.

Al recorrer sus páginas, la sensación inmediata es la de abrir una correspondencia guardada en el tiempo. Se siente como si cada una de estas mujeres históricas nos hubiera dejado una carta escrita a mano, un mensaje privado enviado desde el siglo XIX o las décadas del siglo XX, para explicarnos cómo construyeron sus vidas, qué temores tuvieron y cómo lograron crear los caminos por los que hoy transitamos.

El libro deslumbra por su pulso narrativo y también por el asombro de los hallazgos. Entre sus páginas emergen datos hermosísimos que nos dejan descubrir, por ejemplo, quién fue la primera fotógrafa del país, aquella joven que muy probablemente retrató rostros de personas antes de marchar a la Guerra contra la Triple Alianza. 

No podemos dejar de mencionar la estética: las ilustraciones son relatos visuales. En muchas hay datos incrustados, guiños históricos, detalles de vestuario, tinteros, tipos de pluma e iluminación que narran la historia con la misma precisión que las palabras. Es una obra de cuidada edición que invita a la transmisión intergeneracional. Si tenés una hija, un hijo o si en tu entorno hay niñas y jóvenes creciendo, es un libro preciosísimo para disfrutar en compañía: de lectura ágil y fluida, la belleza de sus ilustraciones se ensambla con una investigación rigurosa que busca alimentar el pensamiento crítico desde la infancia. Para comprender cómo se gestó esta obra, los desafíos de su investigación y la manera en que el rescate del pasado interpela nuestras desigualdades presentes, conversamos en profundidad con su autora, Ana Barreto Valinotti.

¿Cómo nació este proyecto?

– Sobre el escritorio de Ivonne Petersen, alrededor de una taza de café y tomos infantiles ilustrados de figuras femeninas reconocidas en la historia del mundo. Cuando me lo propuso, en parte fue sentir que aquello que venía soñando hacía tanto podía encontrar un camino de trabajo, un libro, páginas en las manos. En ese mismo minuto imaginé niños y niñas leyéndolo en clases, o alentados antes de ir a dormir porque mamá o papá les narró la historia de una mujer en el Paraguay. Ese día fui tan feliz como lo soy hoy que la segunda parte llega a las librerías.

¿Cómo fue el proceso de selección de personalidades para este tomo?

– En realidad, la selección fue lo primero que hicimos, ya que aún no se había decidido si sería un solo libro o dos. Comenzamos con casi 100 perfiles, luego elegimos 50 y finalmente las que están en ambos tomos. Fue difícil, claro; diría que hasta casi un poco injusto. “¿Por qué ella y no otra?”, era la pregunta constante que rondaba mi cabeza. Para cada nombre que tachamos de la lista, armé una justificación.

¿A quiénes vamos a encontrar en este libro?

– Con respecto al primer tomo, una predominancia de mujeres más contemporáneas. Ciertamente el libro sigue como un orden cronológico histórico, es decir, empieza por biografías de las que vivieron en el siglo XIX y se va acercando a nuestro tiempo, pero en este lanzamiento, el siglo XX está más presente. Hay quienes firmaron documentos en los años del proceso de la independencia, la que soñó con tener su propia imprenta, la médica que en una lista de egresados de la UNA aparece como hombre, ¡una joven fotógrafa que probablemente captó personas rumbo a la Guerra contra la Triple Alianza!, una ingeniera que sobrevoló el país para diseñar aulas de escuelas, la basquetbolista que anotó un doble y se alzó con el Campeonato Sudamericano, la ceramista iteña que se divertía creando animales fantásticos… Hay mujeres que cruzaron el Atlántico y, cuando regresaron, su contribución fue importantísima para el presente en el Paraguay. Hay historias extraordinarias.

Tu trabajo nos parece fundamental para el rescate de la memoria histórica, pero la investigación no debió haber sido fácil. ¿Te enfrentaste a vacíos de archivo o relatos ocultos? ¿Por qué creés que se dio ese fenómeno de invisibilizar el rol femenino?

– No, la investigación no fue fácil y de ninguna manera fue empezada con el proyecto. Son vidas que las vengo siguiendo desde hace bastante tiempo, años si pudiera decir; búsqueda en archivos públicos y privados, anotaciones en agendas, fotografías…  Igualmente, para este tomo visité colecciones privadas como el conjunto fotográfico y documental de la familia Scavonne Yegros; ahí estaban las cartas de Facunda y las imágenes en las que se veía a Rufina Gómez, primera obstetra matriculada en el país.

Encontrar palabras de mujeres es sumamente difícil en una narrativa que privilegia siempre la acción y la voz masculina. Por suerte, cada vez más profesionales, desde distintas disciplinas, lo están haciendo, así que el trabajo, a la vez que se vuelve fácil, te hace sentir como una partecita colaborativa de todo un movimiento.

Estela Ruiz Díaz menciona en el prólogo que estas mujeres “rompieron el corsé histórico de su época”. ¿De qué manera el ejemplo de estas pioneras nos ayuda a entender o enfrentar las desigualdades de género actuales en Paraguay? ¿Creés que algunas de las barreras de ese entonces siguen vigentes?

– Es tan genial esa metáfora del corpiño antiguo, pues no solo apretaba para visibilizar la cintura y levantar los senos, sino que mantenía inmóviles a las que lo usaban, para no alentarlas a correr, saltar, conducir o cabalgar como jinetes. Estas historias en el libro, con su lenguaje sencillo y sus ilustraciones, nos muestran no solo a jóvenes sino a sus familias, a sus papás que las apoyaban para realizar una tarea o rol que no tenía espejo: nunca antes lo había hecho una mujer.  Eso es extraordinario y siempre digo: “¡Qué increíbles padres tuvieron, que las empujaron a lograr lo imposible!”.  Al leer en el pasado imposibilidades o dificultades que hoy parecieran no existir, es posible entender dos cosas: una, muchas de esas vidas no son de hace dos siglos, sino del mismo tiempo en el que vivieron nuestras abuelas; es decir, hace muy poco; y por el otro, ¡qué camino hicieron para que otras las siguieran! Si el sendero a los sueños existe y puede transitarse, es porque en algún momento una joven lo hizo sola. Qué importante entender que alguien estuvo en frente y muchas más vendrán detrás, un compromiso enorme con hacer que exista siempre y no se vuelva a cerrar esa puerta. 

Con dos tomos publicados y un camino recorrido en la divulgación de la memoria femenina, ¿creés que el panorama sobre quiénes son nuestros “héroes nacionales” está empezando a cambiar en la memoria colectiva?

– ¡Total y felizmente! Lo de Catunga Pereira es una historia que ni me imaginaba que existió y el rescate fue efectuado por jóvenes entusiastas que llevaron su vida no solo a entrevistas, sino a la regrabación de temas de las California Superstars. Las y los héroes en el Paraguay están cambiando. La gente pide mirarse en modelos de valentía no necesariamente bélica, y eso es un aliciente para ir a buscar más compromiso, más estudios, más pensamiento propio paraguayo. 

Cambio de paradigma

Revisar la historia con perspectiva de género no implica simplemente sumar nombres femeninos a una lista previa; implica cuestionar las bases sobre las cuales concebimos el progreso de una sociedad. Cuando Ana Barreto analiza la incorporación de las mujeres a campos como la medicina o la educación, desarma la noción de que estas profesiones siempre fueron un espacio natural para ellas. Por el contrario, demuestra cómo esa irrupción transformó radicalmente la salud pública, la supervivencia infantil y las estructuras del conocimiento en el Paraguay. “Esos roles no siempre fueron femeninos. A lo largo de la historia, de siglos y siglos, fueron campos exclusivamente masculinos. Cuánto cambió el mundo cuando las manos de las mujeres actuaron, sanaron, enseñaron y tomaron decisiones. Cómo más puede la historia enseñarnos del pasado cuando aparecen estos nombres y quehaceres”, asegura. 

Por fortuna, el estudio de la historia del Paraguay en este aspecto va avanzando y explorando más campos en los últimos años. Si bien todavía hay muchos periodos por analizar, el interés sigue vigente y con buena salud. “Siento que somos cada vez un mayor número de investigadoras y que nuestros colegas varones introducen más el aspecto de la vida de las mujeres en sus campos investigativos. Lo estamos haciendo”, expone la autora.

Arte con rigor histórico

Uno de los sellos más distintivos de Mujeres extraordinarias del Paraguay – Tomo 2 es la construcción de su universo visual. La obra no recurre a retratos estáticos ni a ilustraciones genéricas, sino que cada imagen es el resultado de un riguroso cruce entre el archivo fotográfico y el talento interpretativo de cinco ilustradoras nacionales. Detrás de cada traje, peinado, luz o instrumento sostenido por las protagonistas hay un minucioso trabajo para garantizar que el arte también sea documento histórico.

Regi Rivas dio vida a Fulgencia Almirón, Adri Rojas a Facunda Speratti, Analía Marchi a Asunción Escalada, Mag Ruhig a Sofía Mendoza y Carolina Vinader a Ramona Ferreira. En las demás historias trabajó Josema Ferreira con la composición de imágenes. “Espero que el Departamento de Ilustración no haya terminado odiándome por ser extremadamente detallista con los dibujos: ‘que el cabello recogido, que el vestido, que el tipo de pluma’”, dice Ana entre risas.  

Un legado para seguir abriendo puertas

Ana Barreto Valinotti logra desarmar la frialdad de la historia oficial para entregarnos relatos vivos, cálidos y urgentes. Nos recuerda que las libertades, los derechos y los espacios profesionales de los que hoy gozamos no surgieron por generación espontánea, sino porque en algún momento del pasado una mujer decidió dar el primer paso sola, romper el corsé de su época y abrir una puerta para que todas las demás pudiéramos pasar.

El lanzamiento oficial de la obra se llevará a cabo el próximo sábado 22 de agosto a las 17.00 en la Biblioteca y Archivo Central del Congreso Nacional, con acceso libre y gratuito. La presentación estará a cargo de la periodista Estela Ruiz Díaz y contará con una intervención teatral especial a cargo de las alumnas del Colegio de la Asunción. Una cita imperdible con nuestra memoria colectiva.

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