Una representación material de la fiesta paraguaya del fútbol
¿Cómo vivimos colectivamente la gran fiesta del fútbol? ¿Cómo se representan esas emociones? El curador Damián Cabrera recopiló la mirada de artistas y artesanos paraguayos en una colección de cerámica, pintura, instalación y fotografía para ilustrar el sentir de un pueblo ante la competencia deportiva más popular del mundo.
Fotografía: gentileza de la organización.
La muestra explora el significado del deporte rey en distintas dimensiones: cultural, comunitaria y estética. Centro, cabeza, gol se exhibe en las paredes de la Casa de la Integración del CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe desde junio y podrá apreciarse hasta finales de agosto. Abarca desde archivos fotográficos históricos hasta miradas contemporáneas sobre el deporte y sus márgenes; desde expresiones pictóricas de artistas modernos y populares hasta artesanías que convierten la pelota en un objeto de autoría, pertenencia y memoria.

La exposición reconoce en el fútbol paraguayo una experiencia festiva, comunitaria y popular, y atiende también a las complejidades sociales que el deporte involucra.
Las miradas
Las piezas de la muestra son de distintos puntos del país y se presentan en diferentes formatos. Algunas provienen del archivo de la historiadora Milda Rivarola, mientras que otras se recogieron del imaginario colectivo cerámico de los artesanos de Areguá. Incluso hay pelotas de Balones Medina, reconocida empresa argentina con sede en Paraguay que fabrica pelotas deportivas y conmemorativas desde 1995 en el país.

Otro convocado fue el arquitecto y diseñador Pedro Barrail, quien se inspira en los ritmos culturales paraguayos con un enfoque moldeado por la sensibilidad del diseño global. Entre la arquitectura y el simbolismo, sus obras suelen reflejar una reflexión escultórica “sobre la identidad, el tiempo y la transformación”.
También se encontrarán impresiones de José María Blanch, el fotógrafo y sacerdote español radicado en Paraguay que recibió la Orden del Yacaré del Centro de Artes Visuales/Museo del Barro, pues entregó su vida y obra a un país que adoptó como suyo, y la fotografía fue el lenguaje en el que desarrolló su visión.

Participan Bettina Brizuela, reconocida por su abordaje catártico de lo cotidiano y doméstico; Lili Cantero, pintora paraguaya radicada en EE. UU. que ganó fama internacional por sus intervenciones sobre botines de fútbol; Hugo Cataldo, artista y director de cine cuyo rango va desde lo más íntimo y personal hasta la cultura pop, pasando por lo popular de la “paraguayidad”; Emilio Cutillo, conocido como el Pintor de Asunción por sus retratos de la identidad nacional. Sandino Flecha y Elisa Marecos, fotógrafos y ensayistas, frecuentes colaboradores de Pausa, aportan su abordaje de la dimensión comunitaria del fútbol, con tomas callejeras y de cancha de la fiesta que lo rodea. De Elisa, en particular, vemos también un fotorreportaje sobre el equipo de fútbol femenino de la comunidad Aché Kuetuvy (2025).

Los cuadros de Mónica Matiauda y Benjazmín Ocampos son inconfundibles. Cada uno con su propia visión de qué es lo popular y cómo retratarlo, utilizan la pintura como soporte para dejar impresiones y sesgos. En ellos, el fútbol es fondo y protagonista, silueta y textura, complementos perfectamente elegidos por Cabrera para la muestra.
Los fotógrafos Javier Medina Verdolini y Jorge Sáenz, dos de los más renombrados del país, cierran una selección de obras en registros pictóricos, instalativos y fotográficos.
La visión curatorial
En su texto de sala, Damián Cabrera, artista, escritor y curador nacional, se explaya sobre el rol del fútbol en la cultura popular: “Centro, cabeza, gol, han sugerido tanto especialistas como aficionados, es una de las secuencias tácticas más habituales de ataque de los seleccionados paraguayos. En ocasiones, la estrategia es descalificada por poco sofisticada; pero sus resultados, cuando favorables, son celebrados con efusión: se reconoce acaso en la jugada cierta astucia y sentido de oportunidad apreciados como un rasgo idiosincrático de los jugadores paraguayos”.
Él ve el valor del balompié como ancla para personas de todo el país: “Además de las formas de la ofensiva albirroja, diversas expresiones de singularidad cultural se desarrollan tanto alrededor del fútbol corporativo como en los torneos más populares en zonas suburbanas y rurales, así como en la experiencia lúdica y comunitaria de los niños en los barrios: la arquitectura de las canchas, los colores distintivos de cada club, la confección de pelotas, los cánticos y vítores, o las mascotas de los equipos”.

Y la dimensión celebratoria no queda en segundo lugar: “En suma, estos elementos configuran la experiencia del fútbol como un fenómeno festivo del Paraguay que ha sido acompañado incluso por la mirada artística: desde el histórico registro fotográfico de los clubes hasta miradas contemporáneas al deporte y sus alrededores; o desde expresiones pictóricas de artistas modernos populares hasta perspectivas contemporáneas que lo han explorado temáticamente. Esta exposición recoge obras en diversos registros (pictóricas, instalativas, fotográficas, literarias) que exploran el fútbol desde las imágenes como una experiencia festiva, sin obviar las complejidades sociales y las tensiones involucradas en el deporte”, finaliza.
Cultura y desarrollo
CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe es un ente multilateral presente en 22 países que financia y promueve el desarrollo sostenible y la integración. Para CAF, el crecimiento es un proceso integral: junto a la inversión en infraestructura, productividad e inclusión social, la cultura y el deporte constituyen dimensiones fundamentales del bienestar comunitario y la cohesión regional.
La Casa de la Integración de Asunción, inaugurada en 2023, es el primer espacio cultural propio de CAF concebido fuera del ámbito de sus edificios corporativos. La institución cuenta también con salas expositivas y auditorios en sus sedes de La Paz, Montevideo y Caracas, integrados a sus oficinas. El sitio en Asunción fue creado como una plataforma permanente de encuentro, diálogo e intercambio social, cultural e institucional entre Paraguay y el resto de la región.

Desde su apertura, desarrolla una programación diversa que incluye exposiciones de arte contemporáneo y popular, talleres, seminarios, conciertos y debates, lo que lo consolidó como un punto activo de producción cultural en el corazón de Asunción. Su programación busca poner en valor prácticas que construyen identidad colectiva en Paraguay y en la región, desde la calidad artística y la investigación curatorial.
En la Casa de la Integración del CAF se presentaron muestras como Volver a casa: El arte y la cultura de Paraguay, exhibida previamente en la Expo Dubái; Imagen propia, dedicada a experiencias de fotografía indígena; el concurso Creadoras, en su edición local; y, más recientemente, Tejer mundo, tramar paisaje. Textiles latinoamericanos: Patrimonio vivo y expresiones contemporáneas.

Además, el deporte ocupa un lugar central en la agenda de CAF. La institución ha documentado su potencia como instrumento para fortalecer el tejido comunitario, construir competencias humanas y promover la inclusión social en la región. En Paraguay, el fútbol cumple ese rol con particular intensidad y arraigo: cada canchita, cada club y cada torneo de barrio son también formas de organización comunitaria.

La nueva exposición parte de esa realidad y explora su arquitectura informal. Las canchas, los colores de cada club, la artesanía de las pelotas, los cánticos, las mascotas y los rituales de la hinchada forman parte de una cultura con estética, historia y complejidad propias. La imagen de la Albirroja ofrece el punto de entrada. La muestra conforma una secuencia táctica que, según especialistas y aficionados, resume una forma de jugar históricamente asociada a los seleccionados paraguayos: directa, eficaz, atenta a la oportunidad y al juego aéreo.
La jugada ha sido a veces descalificada y también celebrada con efusión cuando da resultado. En esa ambivalencia aparece un modo de habitar la cancha que se reconoce como propio y que la exposición toma como punto de partida para una exploración más amplia del fútbol como fiesta colectiva.




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