Uniendo mundos con un pincel
No es fácil abrirse camino como Lili Cantero lo hizo, simultáneamente en dos mundos que parecen opuestos, pero que se superponen si existe el talento capaz de dibujar el puente entre ellos. De pintar botines a ser invitada por la FIFA a diseñar el póster de la ciudad de Miami para la Copa Mundial de Fútbol 2026, la paraguaya no descansó hasta consagrarse como una de las artistas más solicitadas de su generación.
Por Patricia Luján Arévalos. Fotografía: Guillermo Fridman y gentileza de la artista.
Lili Cantero se ve a sí misma de una manera muy clara: como una artista que encontró una forma de unir los dos mundos que marcaron su vida desde la infancia. “Mi trabajo busca contar historias, emociones y momentos culturales a través del deporte, y de transformar objetos deportivos en piezas de arte que conecten con las personas”, nos comenta desde un avión, en tránsito desde Miami hasta Los Ángeles, de cara a la inauguración de la Copa Mundial de Fútbol 2026.

Cuando mira atrás, no sabe si primero conoció el arte o el deporte. “Llegaron al mismo tiempo prácticamente”, reflexiona, y cuenta que creció “en una familia en la que el fútbol estaba muy presente, especialmente por mi abuelo y mi papá. Al mismo tiempo, siempre tuve una inclinación natural hacia el dibujo y la creatividad. Nunca sentí que tenía que elegir entre uno y otro”.
Sus primeros recuerdos con el deporte rey no son distintos a los que podrían tener ustedes, lectores, o yo. Arrancan con la estática de la radio, un ruido que se va definiendo para dar paso a las palabras de los relatores de los partidos que se sentaba a escuchar con su familia. “Ese fue el soundtrack de mi infancia y los momentos en familia. Más adelante entendí que lo que realmente me atrapaba no era solamente el juego, sino las historias humanas detrás: sueños, sacrificios, victorias, derrotas y la capacidad que tiene el fútbol de unir culturas y personas alrededor del mundo”, puntualiza.
Predisposición natural
Dos llamas ardieron en su interior y encontraron la manera de fusionarse. Crecieron juntas hasta convertirse en el camino profesional que sigue hoy. De niña, pasaba horas dibujando, pintando y creando cosas con cualquier material que tuviera a mano. “Había una biblioteca en mi casa, con enciclopedias, y recuerdo que pasaba horas mirando los diseños de Leonardo Da Vinci, las obras de Monet y otros grandes pintores”, comenta.
Sumergida como siempre estuvo entre formas y colores, naturalmente pintar se volvió algo intuitivo: “Era una forma de expresión muy natural para mí. Siempre me fascinó observar los detalles, los colores y las historias detrás de las imágenes. Es mi manera de interpretar el mundo”.

Como todo infante, empezó con los materiales más básicos (lápices, marcadores, témperas y acuarelas) y, a medida que crecía, su trazo iba tomando firmeza. Con el tiempo, incorporó acrílicos, tintas, herramientas digitales y técnicas mixtas. “Hoy trabajo sobre soportes muy diversos, desde lienzos y balones hasta botines, cascos, camisetas, instrumentos musicales y piezas tridimensionales. Mi práctica evolucionó junto a mi curiosidad por experimentar nuevos formatos”, menciona la mujer que vio cómo Lionel Messi vistió un par de botines intervenidos por sus propias manos.
Un paso decisivo
¿Quién hubiera pensado que aquellas alpargatas que comenzó a pintar tantos años atrás serían el comienzo de un camino que continúa abriéndose paso? De allí pasó a sneakers y, más adelante, el lienzo definitivo: botines de fútbol. “En ese momento no imaginaba que ese trabajo terminaría definiendo gran parte de mi carrera. Descubrí que los elementos deportivos podían convertirse en lienzos capaces de transmitir historias y conectar de manera muy poderosa y cercana a los fanáticos”, reflexiona.
Como todo lo que vale la pena, fue un proceso gradual que tomó varios años: “Hoy llevo más de una década creando arte en el deporte. Como ocurre con muchos artistas, hubo una etapa larga de experimentación, aprendizaje y construcción. Fueron muchas oportunidades pequeñas que fui aprovechando para que la gente conozca cada vez más mi arte. Lo importante para mí siempre fue la consistencia y el trabajo, que terminaron abriendo puertas cada vez más grandes”.

Su metodología es muy clara. Todo comienza con investigación. “Antes de diseñar una pieza necesito entender la historia que voy a contar. Investigo el contexto cultural, los protagonistas, los símbolos y los momentos que hicieron especial ese proyecto. Después organizo conceptos, referencias visuales y elementos narrativos. Recién entonces empiezo a construir la composición”, explica Lili.
A veces empieza con bocetos, pues cuando tiene una idea clara, necesita visualizarla y resolverla antes de ejecutarla. Pero como todos los creativos, en su trabajo deja el espacio necesario para la intuición. “Muchas veces, las mejores decisiones aparecen mientras estoy pintando y dialogando con la obra”, dice, y agrega que “en otros momentos, el concepto está tan nítido y vivo en mi mente que no necesito ningún ensayo, lo voy creando desde la mente y el corazón”.
“Más que una única pieza, los proyectos más desafiantes suelen estar vinculados a grandes eventos internacionales, porque implican representar historias significativas para millones de personas”, menciona la pintora. Por ejemplo, cita una obra que hizo en vivo junto a Xavi Hernández en la última final de la Champions League. Recientemente también estuvo presente en la culminación de la Fórmula 1 en Abu Dabi, donde pintó para Aston Martin en el paddock.

Entre sus hitos menciona las piezas que creó para Messi, Ronaldinho y otros de la misma talla: “En esos casos el desafío fue encontrar el equilibrio entre la precisión histórica, la identidad cultural y una propuesta visual original. Lo consigo al dedicar mucho tiempo a investigar y revisar cada detalle antes de ejecutar la obra final”.
“Cada deporte tiene su propia expresión visual, lenguaje y comunidad. El desafío consiste en entender qué emociona a sus aficionados, la cultura detrás y cómo traducir esa esencia a una obra”, dice. Es que, más allá de que su trabajo está muy ligado al balompié, siempre la buscan para intervenir elementos de básquet, tenis, automovilismo o fútbol americano. Para lograrlo, primero se propone comprender realmente la identidad de la disciplina en cuestión; principalmente para respetar esa identidad, y luego para potenciarla a través de una pieza artística.




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