Sonia es productora de contenidos. Es cineasta y activista por los derechos humanos y las diversidades.
Dos palabras que te definan: Lesbiana y asado.
Libro que te marcó: La insumisa, de Cristina Peri Rossi.
La última serie que viste: The Handmaid’s Tale.
Tu red social favorita del momento: Instagram.
Destino nacional favorito: Piribebuy.
Conocemos tu trabajo como artista, pero también sos comunicadora y productora. ¿En qué rol te sentís más cómoda?
Me siento más cómoda en el cruce. No pienso mis roles como compartimentos separados: producir, escribir y actuar son distintas herramientas para una misma necesidad, que es contar algo y generar sentido. Tal vez la producción y la comunicación son el sostén que me permite que las ideas existan en el mundo.
¿Por qué considerás importante tener representaciones diversas en el arte?
Lo que no se nombra no existe. Cuando era adolescente, creía que tenía que ficcionar el resto de mi vida como una buena mujer heterosexual. No le deseo a nadie vivir una mentira por no permitirse habitar otro mundo posible. En Paraguay, ser lesbiana puede costarte la libertad, el trabajo y la seguridad. Por eso necesitamos representación LGBTIQ+: vernos para ser reconocidas y nombradas. Mi camino audiovisual quiere abrir ese espacio.
Las obras que conocemos de vos siempre rozan el humor, ¿cómo encontraste esta veta de expresión y qué es lo que te atrae de ella?
El humor se me apareció siempre sin buscarlo. Me di cuenta de que era una forma muy honesta de decir cosas incómodas sin volverlas pesadas o solemnes. Me atrae porque desarma, corre el eje, genera risas reflexivas… Es mi lugar cómodo inclusive como un estilo de vida: la comedia es una gran herramienta para reflejar cómo se está viviendo. Además, no me llevo bien con los dramas.
Tu humor suele ser una lupa sobre las absurdidades de la vida, las relaciones y también la política, ¿considerás tu trabajo una forma de activismo o crítica social?
Absolutamente ambolodó. La risa es una válvula de escape para seguir luchando o descansar también. No podemos estar todo el tiempo resistiendo y asimilando odio. Cansa. Entonces, paremos a reír un poquito.

¿Qué procesos o rituales tenés a la hora de crear, ya sea un guión, un video, un texto o un proyecto cultural más grande? ¿De dónde suelen surgir las ideas?
No soy muy ritualista; el proceso depende del producto. Si es un cortometraje, suelo arrancar con algunas premisas escritas y buscar referencias audiovisuales que me inspiren. Otras veces, las ideas surgen de manera anecdótica: una conversación, un gesto, un recuerdo. También juego con amigas a darle vueltas a un tema hasta que me siento a escribirlo.
Tu trabajo es una mezcla muy distintiva de observación social, humor y estética. ¿Cómo describirías tu lenguaje artístico y cómo fue evolucionando?
No sé cómo describirlo… un lenguaje absurdo que busca tocar fondo con las hipocresías de la vida. La evolución de formatos me llevó a experimentar TikTok para descargar la rabia de este Gobierno antiderechos, pero con humor y amor, claro.
Tuviste momentos de mucha exposición con tus sátiras audiovisuales. ¿Recibiste algún ataque por eso? ¿Cómo lidiás con estas situaciones?
Sí, Lizarella Valiente se enojó conmigo, pero yo me seguí riendo de la misma situación. Ahora creo que en su mente ya somos amigas. En algún momento nos reconciliamos en alguna fantasía, en alguna ficción. Por lo demás, no. Creo que hay muchas personas hartas al igual que yo.
¿Qué artistas, escritoras, cineastas o referentes te inspiraron y te inspiran hoy? ¿Quiénes son tus maestras del humor?
Malena Pichot en primer lugar, ella es mi mentora. También me inspiran por lo general creadoras de sus obras, las taradas que escriben, dirigen y actúan como Phoebe Waller-Bridge, Leticia Dolera, Monia Chokri, Diane Morgan y Elisabeth Moss. Sí, todas mujeres, pero también voy a incluir varones (porque soy inclusiva): Yorgos Lanthimos, Xavier Dolan, Mike White y Pedro Almódovar.
Actuás, escribís guiones, dirigís, gestionás proyectos culturales y producís. ¿Sentís que estas disciplinas se alimentan entre sí? ¿O hay una que es el núcleo desde donde nacen las demás?
Lo que escribo está atravesado por cómo produzco y por cómo observo la realidad; de la misma manera, dirigir y vincularme a los proyectos que transito es un ir y venir constante entre cada disciplina. Diría que el núcleo es la motivación que encuentro en cada desafío: sentir el llamado personal en cada proyecto, conectar con el equipo y con la convicción de construir los mundos que queremos, ya sea en la ficción o en la realidad que compartimos. Y, al mismo tiempo, a veces todo nace de la observación: mirar lo cotidiano, lo político y lo afectivo, y dejar que de ahí emerja la forma que tomará la obra, muchas veces con la risa como brújula que te señala lo absurdo, lo inesperado y lo humano.
¿En qué momento te tomás una pausa?
Voy a confesar que a veces juego Fortnite y también ajedrez. Pero la mejor desconexión es meter mi cuerpito al agua y escuchar pajaritos. Pasear con mis perritos y mi novia… O si no, un buen asado, que hago yo misma.




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