Lo bueno se hace esperar
Otro año llega a su fin, y deja atrás horas y horas de contenido en la pantalla chica que pelean por la atención cada vez más dispersa del espectador. ¿Qué nos dejó el 2025?
Este año tuvimos el esperado retorno de muchos shows que fueron víctimas de una tendencia lamentable: la de tardar años en lanzar menos de 10 capítulos. También fuimos bendecidos con propuestas que se sienten como un necesario retorno a lo básico, a una época en que la televisión y sus tendencias eran más predecibles, tal vez, pero que ofrecía constancia en cuanto a calidad y flujo de las producciones.
Y aunque mi tiempo frente a la pantalla se vio algo reducido o enfocado en ponerme al día con series pendientes (como la fantástica 30 Rock), les traigo algunas que hicieron del 2025 otro gran año para ser un seriéfilo.
The Last of Us (HBO)
La segunda temporada de la serie posapocalíptica protagonizada por Pedro Pascal y Bella Ramsey llegó dos años después del final de la aclamada primera, que había adaptado en su totalidad el aclamado videojuego del mismo nombre. La tarea imposible, esta vez, fue hacer parte del polémico segundo juego, The Last of Us: Part II, que en su momento dividió hasta a los más acérrimos fans a pesar de ser, a mi parecer, una obra maestra.
Si la primera temporada fue una historia de supervivencia y esperanza (salvo ese final), esta segunda es básicamente una de consecuencias y venganza. La historia nos obliga a mirar a Joel (Pascal) y Ellie (Ramsey) con otros ojos, a aceptar que sus decisiones tal vez no hayan sido las mejores y que toda acción genera una reacción que, eventualmente, los alcanzará para saldar cuentas.

Que esto incomode y hasta enoje a los espectadores es entendible, pero animarse a hacer esta desconstrucción de sus propios personajes sin importar el cariño que los jugadores/espectadores les tengan es lo que hace a The Last of Us tan interesante e innovadora. Además, esta imperfecta pero entretenida temporada es un peldaño necesario para llegar a lo que se viene.
Y en esto último radica el gran problema de adaptar la secuela del juego original en dos partes. La historia se siente incompleta, porque lo está. El show agrega un poco de contenido para que el punto de corte no caiga tan pesado, pero es muy distinto si eso sucede en un videojuego en el que depende de uno continuar jugando versus una serie que se toma años en filmar siete u ocho episodios de una temporada.
Pokémon Concierge (Netflix)
Esta corta serie animada que utiliza la técnica de stop-motion (animación fotograma a fotograma) es la perfecta distracción para cuando necesitamos darnos una escapadita a un mundo en el que el problema más serio es que alguien ha extraviado su pelota de playa favorita. De más está decir que, contraria a otros productos de la franquicia o a los videojuegos que lo inspiraron todo, la historia no está centrada en el aspecto de los combates entre los pokémons para decidir quién es el más fuerte.

Situada en el rico universo creado por Game Freak y Nintendo, Pokémon Concierge sigue a Haru, una mujer con muy poca confianza en sí misma que comienza un nuevo trabajo como conserje en un balneario paradisiaco en el que humanos y pokémons, adorables criaturas semejantes a animales pero con poderes, vacacionan juntos. En cada episodio, se ve forzada a salir de su zona de confort para ayudar a sus huéspedes a superar algún problema y ganar en el proceso un poco más de seguridad para superar sus propias dificultades.
Con episodios de tan solo 15 a 20 minutos de duración, Pokémon Concierge es una buenísima opción para todas las edades o para ver en familia.
The Studio (Apple TV)
Seth Rogen protagoniza esta ridícula pero incómodamente realista comedia sobre el detrás de cámaras y el día a día de un estudio de Hollywood. El show se hizo con 23 nominaciones a los Emmy y se llevó, entre otros, el galardón de mejor serie cómica.
Rogen interpreta a Matt Remick, la nueva cabeza del ficticio Continental Studios que deberá barajar sus aspiraciones por crear lo que él considera arte y lo que realmente trae dinero hoy día, como las franquicias y las películas basadas en productos ya existentes y posicionados en el mercado. En el proceso, hace el ridículo una y otra vez, y harta a toda persona a su alrededor con sus inseguridades y ocurrencias.

Los episodios son una seguidilla de situaciones que parecen absurdas e irreales, pero que, considerando que Rogen es también uno de los creadores del show, es muy probable que estén basadas en sus propias experiencias tras décadas en la industria. Basta leer las noticias sobre las películas que los estudios reales han puesto en producción últimamente —como una basada en el Jenga/Tembleque— para darnos cuenta de que la realidad es más extraña que la ficción.
Mención especial merece el hecho de que Rogen usó su extensa red de contactos para convencer a personas del calibre de Martin Scorsese y Ron Howard para aparecer en la serie como versiones ficticias de ellos mismos, lo cual suma una capa de credibilidad a todo el asunto.
Game Changer (Dropout)
“La única forma de aprender es jugando, la única forma de ganar es aprendiendo y la única forma de empezar es empezando”, dice el conductor Sam Reich cuando inicia cada episodio de Game Changer, el hilarante programa de concursos en el que cada episodio tiene reglas distintas que los concursantes deben intentar descifrar a medida que van sumando y perdiendo puntos de manera totalmente arbitraria (a primera vista). Todo el asunto es mitad sketch cómico y mitad método de tortura.

La relativamente nueva plataforma de streaming Dropout, nacida de las cenizas de la web de comedia College Humor, tiene varios shows en los que su elenco de comediantes rota para hacer gala de sus habilidades, pero Game Changer es probablemente el mejor de ellos. Cada episodio se siente realmente distinto al otro, pues fuerza no solo a los participantes sino también al espectador a intentar comprender las reglas que rigen el aparente caos ideado por Reich.
La temporada transmitida este año ha llevado sus ideas, y su propuesta, a lugares inesperados. Por ejemplo, un episodio fue ideado a espaldas de Reich (dueño de la compañía) en el que recibe una pequeña cucharada de su propia medicina: es forzado a ponerse en el lugar de los concursantes (para el deleite de todos los involucrados).
Severance (Apple TV)
Tras tres imperdonablemente largos años del estreno de su temporada inicial, regresó la serie sobre los empleados de una misteriosa compañía, Lumon, que se han sometido a un novedoso procedimiento que permite mantener separados sus recuerdos de cuando trabajan de los de su vida privada, lo que crea básicamente dos personas distintas en un mismo cuerpo. El tomarse tanto tiempo entre estrenos al menos no afectó la calidad de la serie, más bien la potenció en todos sus aspectos.

Luego de que pareciera que Mark, Helly, Dylan e Irving expondrían a Lumon y sus abusos, el equipo se encuentra de regreso en la oficina como si nada hubiera pasado. Las cosas se ponen aún más raras y perturbadoras a medida que los personajes (y los espectadores) caen en la cuenta de que esta situación no será tan sencilla de resolver.
A medida que el mundo exterior se va filtrando cada vez más en el de la oficina, las implicancias éticas del procedimiento y las consecuencias de revertirlo se vuelven el centro de la trama esta temporada, a la par que las verdaderas intenciones de Lumon se vuelven más claras en detrimento de Mark y compañía.
Adolescence (Netflix)
Esta miniserie británica sobre un varón de 13 años acusado de asesinar a una compañera de colegio fue, definitivamente, la sorpresa más grande del año.
En tan solo cuatro episodios, explora con delicadeza y de una manera casi pedagógica los efectos de una acusación de esa magnitud para la familia, la comunidad y hasta los profesionales encargados de investigar qué es lo que sucedió y cómo nadie lo vio venir. El formato de estos capítulos, filmados cada uno en una sola toma continua, facilita la inmersión en los acontecimientos al hacernos seguir paso a paso a los personajes mientras navegan por una situación imposible.

Se llevó cinco premios Emmy, uno de ellos para Owen Cooper, que interpreta a Jamie, el acusado, en su debut como actor. Resalta su habilidad a la hora de personificar las facetas de un joven que un momento está tan asustado que parece un niño y luego parece luchar por contener una agresividad característica de alguien mucho mayor.
Difícilmente alguien sentirá indiferencia una vez terminada la serie. Sus planteamientos sobre el mundo al que están expuestos los jóvenes y el a veces limitado alcance de la supervisión parental, entre varios otros tópicos, generarán indudablemente momentos de profunda reflexión.
The Pitt (HBO Max)
La otra gran ganadora de los Emmy de este año (se llevó la estatuilla a mejor serie dramática) fue este perfecto drama médico que transcurre en el ala de Emergencias de un hospital de traumas durante una jornada de 15 horas. Esto significa que cada capítulo sucede en tiempo real, como hizo en su momento la serie 24, protagonizada por Kiefer Sutherland. Ni The Pitt ni 24 recaen en los famosos “casos de la semana”, pues las situaciones se enciman y entrelazan a lo largo de varios episodios.
Gracias a su experimentado equipo de producción, quienes por décadas trabajaron en el emblemático drama médico ER, The Pitt cuenta con una fluidez envidiable en sus guiones y en el movimiento de las cámaras, resultado de todo ese tiempo de producir televisión en una era en que las temporadas contaban con 22 episodios que debían emitirse sí o sí, año tras año. La acción se siente frenética pero controlada, y el factor streaming le permite además retratar de forma bastante gráfica los casos médicos que aparecen en pantalla.

A esta producción de la vieja escuela se le suma un elenco carismático conformado por veteranos (Noah Wyle, Katherine LaNasa) y nuevas caras (Patrick Ball, Supriya Ganesh y más). Ellos dan vida al ecléctico personal médico que enfrenta un tenso mundo pospandemia en una industria corta de presupuesto y soporte, pero que debe igual hacer lo imposible para salvar vidas, muchas veces a un alto costo personal.
Elegir una favorita es difícil, así que preferimos hacer esta lista para reflexionar juntos y animarte a conocer alguno de los títulos. Si tenés la fortuna de verlos hoy por primera vez, ¿por cuál vas a empezar?




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