Música

«La música es lo único perfecto que tenemos»

Macy Gray

En un encuentro cercano y revelador, tuvimos el placer de conversar con la emblemática cantante estadounidense de soul, quien visitará Paraguay por primera vez en marzo. En esta entrevista, la artista analiza cómo descubrió el poder de su particular voz, su manera de afrontar los procesos creativos y sus expectativas sobre un futuro tan incierto como lleno de posibilidades.

Nacida como Natalie Renée McIntyre en Canton (Ohio, EE. UU.), Macy Gray era una niña tímida con dificultad para hablar. Un día, mientras paseaba por el vecindario en su bicicleta, encontró un buzón con un nombre que le llamó la atención y lo adoptó, primero como pseudónimo para escribir y luego como su identidad de cantante. Desde pequeña se mostró interesada en la escritura y se expresaba a través de relatos cortos. A los 7 años inició sus estudios de piano motivada por su familia, que la inspiró a superarse ya a temprana edad. Había mucho de distinto en ella, no solo su voz: su innata creatividad siempre les hizo pensar que estaba destinada a grandes cosas.

Una niña tímida y su voz inusual

Ser una alumna brillante le valió a los 14 años una beca en una institución educativa concurrida en gran parte por estudiantes blancos, lo que supuso un desafío en su adolescencia. Además de lidiar con constantes comentarios incómodos, esta experiencia también equivalió a un regalo: el contacto con el rock y el pop. Hasta ese momento, había estado influida por el R’n’B, el soul y el hip hop de la vieja escuela.

“Descubrir mi voz me tomó un tiempo. Realmente no agarré confianza hasta mucho más tarde en mi carrera. Sigo trabajando en ello. Pero sí… es probablemente lo que más me acompleja”, confiesa. La característica de su sonido es ciertamente ese halo aterciopelado, intrigante y al mismo tiempo sugerente: un timbre único y distintivo. Pareciera increíble pensar que el aspecto que hoy la hace única como artista haya sido motivo de críticas: “Los niños se burlaban de mí, la gente hasta hoy lo hace, es algo que no ha desaparecido, pero sí, me doy cuenta de que mi canto es diferente”.

Su camino hacia la música no fue obvio: eligió la carrera de Escritura de Guión en la University of Southern California, movida por su interés en el cine y las palabras: adoraba el trabajo de John Cassavetes y de Angela Davis. Allí se animó a cantar de forma seria. ¿Cómo fue salto entre darse cuenta de que tenía una voz particular a utilizarla como un instrumento musical privilegiado? “Fue más bien por casualidad. Empecé porque escribía canciones, con un amigo, por diversión, como hobby. Para mostrarle a alguien cómo era una melodía, tenía que cantársela, aunque no supiera cómo. Entonces, otro chico escuchó mis grabaciones y necesitaba cantante para su banda de jazz. Y me dijo: ‘Tomá, aprendete todas estas canciones y vamos a hacerlo’. Ya sabés, era ser joven en la universidad… a esa edad estás muy abierto, dispuesto a hacer cualquier cosa. Así empezó todo. Sabía que mi canto era diferente y, durante mucho tiempo, ni siquiera me gustaba”, recuerda sobre sus inicios.

Pero se animó a aceptar la propuesta de su amigo y se unió a su banda de jazz. Más adelante, formó parte de una agrupación de rock: “Empezamos a tocar en clubes de Los Ángeles, y realmente me enganché. Me gusta el ajetreo que todo esto conlleva. Me gusta tener que vender entradas, estar en el escenario y hacer lo que me da la gana. Me encanta la cultura que lo rodea y todo ese mundo. Me sentía cómoda ahí”.

El sonido de Macy Gray se encuentra en un punto en el que el soul, el jazz, el pop, el blues, el rock, el pop y el R’n’B confluyen: se destilan influencias de tradiciones de la música negra con un giro sofisticado, moderno, urbano. Allí radica su magia, en poder sublimar una amplitud de vertientes y lograr algo nuevo, profundamente distintivo.

«Muchos artistas se limitan porque deben estar en los rankings y encajar en ese formato […]. La industria quiere que seas específico, y algunos son muy buenos en eso”

Los 90 estuvieron marcados por varios intentos de obtener un contrato con un sello discográfico. Su sonido le valió muchos comentarios alentadores, pero su propuesta no encajaba en lo “más comercial” que buscaban los productores en ese momento. No fue sino hasta 1994 que logró firmar un acuerdo: mientras cantaba en The Roxy la encontró un cazatalentos de Atlantic Records, que la reclutó como parte del sello.

Tres años después, y ya sin el apoyo de Atlantic, Macy pareció rendirse y volvió a su ciudad natal recién divorciada, con sus tres hijos, para alejarse del bullicio de Los Ángeles y, con él, de la industria musical. Paradójicamente, allí recibió el llamado de Jeff Blue, ejecutivo de Zomba Label Group (responsable de descubrir a Korn y Limp Bizkit). Blue había escuchado sus demos y quedó impactado por su particular voz. Él la convenció de volver a darle una oportunidad a su carrera musical, esta vez con el pseudónimo Mushroom, para ocultar su identidad de los ojos de sus anteriores jefes.

Un álbum que lo cambió todo

Así llegó una nueva oferta del sello Epic Records, y con la ayuda del productor Andrew Slater —el mismo que produjo el poderoso álbum Tidal de Fiona Apple—, tomó las riendas de la creación de su multipremiado On How Life Is. Este trabajo le valió un Grammy a Mejor Interpretación Femenina de Pop por su single I Try en 2001 y la catapultó a la fama internacional. Es justamente el tour aniversario número 25 de esta placa el motivo que la lleva a visitar Paraguay el 10 de marzo.

On How Life Is y sus 10 canciones —todas escritas por ella—, llenas de lucha, dolor y también esperanza, pero sobre todo, de redención, son testimonio de la tenacidad de la artista, el trazo de su pluma y su resiliencia. Es una radiografía de un momento en el que replantearse su vida no la hizo desistir del complicado camino artístico. Reconoce a Prince, Billie Holiday y Stevie Wonder como sus tres principales influencias.

Solía escuchar a Prince todo el tiempo, era su artista favorito: “De él aprendí que no tenés que hacer una sola cosa: él sacaba una canción de rock, una sobre sexo, una sobre Dios y luego componía los temas de amor ¡más hermosos! Con él me di cuenta de que podés ser tan grande como realmente sos. Muchos artistas se limitan porque deben estar en los rankings y encajar en ese formato […]. La industria quiere que seas específico, y algunos son muy buenos en eso”. Cuando el medio de vida de alguien está tan intrínsecamente ligado a lo que el mercado espera o los ejecutivos buscan, se torna complicado salir de ese esquema, buscar un sonido que se aleje de lo esperado o no adscribirse a ciertos géneros. Ese es un desafío que Macy Gray conoce muy bien.

“Cuando la gente dice que es un don, realmente lo es: literalmente voy por la calle y una canción me viene a la cabeza, una idea (…) Y escribo al revés: quiero saber qué estoy escribiendo y luego le pongo las estrofas. Pero muchas cosas simplemente me vienen solas, ¿sabés?, ni siquiera sé de dónde”

Además, encontró en Stevie Wonder una gran influencia: le impulsó a crear sus letras, buscarles sentido y hacer que conectaran. “Luego aprendí de Billie Holiday a crear mi propio estilo de canto”, dice. Que sus fans se identifiquen con sus historias es algo grande para ella y es lógico ver el hito compartido con Billie, otra estrella femenina de la música que marcó la historia como mujer afroamericana con una voz inusual.

Una prolífica carrera, múltiples premios, miles de discos vendidos y 10 álbumes de estudio dan cuenta de un amor fiel a la música. Y, sobre todo, de mucho trabajo duro y sostenido. Después de tanto tiempo, ¿cómo aborda Macy la creación artística? “Cuando la gente dice que es un don, realmente lo es: literalmente voy por la calle y una canción me viene a la cabeza, una idea (…) Y escribo al revés: quiero saber qué estoy escribiendo y luego le pongo las estrofas. Pero muchas cosas simplemente me vienen solas, ¿sabés?, ni siquiera sé de dónde”, revela con una sonrisa. Según ella, eso no es algo exclusivo de los músicos, también pasa en otras áreas y asegura que cada persona tiene un don que le inspira o ideas repentinas para crear.

Una vez que recibe esta inspiración en forma de ideas, permanece atenta a si las recuerda el día siguiente. Si son memorables, busca grabarlas o registrarlas: “Esto me pasó con algunas canciones muy malas también, pero en el estudio no escribo nada porque soy mejor improvisando justo detrás del micrófono. Y luego vuelvo y les doy sentido”. Con su inusual voz rasposa colaboró con figuras como Ariana Grande, Big Freedia, Fatboy Slim, Natalie Cole, Santana, Black Eyed Peas, Zucchero y Dolly Parton.

En vivo o en el estudio, siempre genuina

Además de su relación con el estudio, la que tiene con los escenarios también se cultiva de forma distinta con el paso de los años. Para ella la inquietud inicial de cantar frente al público cambió: “Recuerdo que cuando empecé estaba nerviosa en general porque no sabía si se me daba bien. No tenía confianza. Ahora lo hago hasta con los ojos cerrados. Puedo irme a dormir y montar un espectáculo. ¿Entendés lo que quiero decir? Me sigue dando ansiedad, pero por diferentes razones. Por ejemplo… espero que la gente venga. Y, bueno, rezo por mi banda y mi equipo, para que no se equivoquen esa noche, cosas así. Siempre dije que quiero que mi público sienta algo, que les llegue al corazón, hacer cosas que inspiren, que sea una aventura y lo pasen bien”.

La emoción de un público intergeneracional espera verla en vivo. Algunos descubrieron su música en el momento en que se hizo popular, otros quizás llegaron a través de su hit en la radio, los más jóvenes la conocieron a través de las plataformas digitales. Venir a Paraguay es algo nuevo para ella, y confiesa que la pone “muy nerviosa” y que no puede esperar el momento de cantar acá. “Nunca hemos estado allá y no tengo idea de cómo nos va a ir. No sé cómo será el público. Si tocara en Los Ángeles, sé quién iría, las cosas que tengo que decir para entusiasmarlos. Pero nunca he estado allí, así que va a ser una gran experiencia de aprendizaje para mí”, cuenta.

«Ojalá no tuviéramos que aprender a las malas, porque eso es lo que está pasando aquí y en todas partes. Nos afectamos mutuamente. Lo que sucede en Paraguay también nos llega a nosotros. Y viceversa”

Es inevitable que hablemos de la situación política en su país, Estados Unidos, donde existe una creciente fricción entre los ciudadanos y su Gobierno, especialmente por las decisiones de este último en torno a sus políticas migratorias y bélicas. Macy se muestra ciertamente preocupada al respecto, pero no quiere rendirse a pensar lo peor: “Te da mucho de qué hablar, escribir y cantar si querés. Sabés que las cosas que suceden son horribles e innecesarias, pero era hora de que el mundo cambiara. Y todos descubriremos cómo va a ser la nueva situación en un par de años. Desearía que tuviéramos a alguien que se preocupara por nuestro bien, pero no creo que eso sea así. Es muy difícil vivir en un país donde el Estado no vela por tus intereses. Y no creo que los estadounidenses hayan sabido cómo se siente eso hasta ahora. Sé que muchos países conocen eso con exactitud. Pero es extraño, muy extraño. La mayoría de la gente no sabe qué hacer ni cómo sentirse. Sin embargo, todo sucede por una razón. Decir esto es cursi, pero haríamos lo que fuera para que las cosas cambien, para replantearnos todo… Ojalá no tuviéramos que aprender a las malas, porque eso es lo que está pasando aquí y en todas partes. Nos afectamos mutuamente. Lo que sucede en Paraguay también nos llega a nosotros. Y viceversa”.

Muchas cosas cambiaron en el mundo desde que On How Life Is salió a la luz, y nos preguntamos cómo varió la relación de Macy Gray con la música a lo largo de todos estos años. “Sigo queriéndola mucho. Ha sido mi mejor amiga. No me ha defraudado. Así es como me siento al respecto. Eso es el arte y todas las cosas que lo rodean, el negocio, estar en el escenario, grabar discos… Son cosas diferentes, pero la música es lo único perfecto que tenemos, realmente”, concluye.

MACY ÍNTIMA Y EN VIVO
On How Life Is – 25th Anniversary Tour
Fecha: Martes 10 de marzo de 2026
Hora: 21.00
Lugar: Teatro del Banco Central del Paraguay, Asunción (Federación Rusa y Cabo 1.° Marecos)
Producción: Garzia Group
Entradas en linke-arte.com y todoticketparaguay.com

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