Salud

Puente sanitario con Washington

Misión Amistad ‘26

Durante 11 días, el ritmo habitual de cuatro Unidades de Salud Familiar de Capiatá se transformó por completo. Médicos civiles locales y un contingente de la Fuerza Aérea del Sur de los Estados Unidos unieron saberes y estetoscopios para atender de forma gratuita a una comunidad en pleno crecimiento. Paraguay es el único país de la región que ha formado parte de esta misión de manera ininterrumpida desde su inicio.

Fotografía: Fernando Franceschelli. 

El movimiento inusual en las mañanas de Capiatá delató que no sería una jornada cualquiera en la Unidad de Salud Familiar El Progreso, de la XI Región Sanitaria. Desde tempranas horas, el murmullo de los vecinos que aguardaban su turno se mezclaba con el vaivén de batas blancas y uniformes que hablaban dos idiomas, con un mismo objetivo. Era el despliegue de la misión Amistad ‘26, cooperación internacional que, del 15 al 26 de junio, fue escenario de un ambicioso esfuerzo de salud global.

Fotografía: Fernando Franceschelli. 

Patrocinado por el Comando Sur de los Estados Unidos, el ejercicio de entrenamiento de preparación médica llegó a territorio paraguayo con doble propósito. Por un lado, funcionó como un brazo de asistencia que ofreció consultas y procedimientos gratuitos en comunidades donde la atención especializada suele hacerse esperar; por el otro, fue un riguroso campo de entrenamiento mutuo para los profesionales de la Fuerza Aérea del Sur de EE. UU. y sus contrapartes militares y civiles locales.

Más allá del impacto inmediato en las salas de espera, esta tercera edición posiciona a nuestro país de manera estratégica en el mapa de la diplomacia médica, ya que somos la única nación de la región que ha sido seleccionada de forma ininterrumpida para todas las ediciones de la misión Amistad desde su origen en 2024. 

De Filadelfia a Capiatá

Para comprender la magnitud de Amistad ‘26, es necesario mirar atrás y revisar el mapa de un recorrido que ya acumula tres años de experiencia en suelo paraguayo. Lo que se vivió en el departamento Central fue la evolución de una estrategia logística que comenzó a gestarse en 2024 en el corazón del Chaco. En esa primera edición, se instalaron en la ciudad de Filadelfia: “Fueron atendidos 1374 pacientes y la inversión total alcanzó aproximadamente USD 1.300.000”, cuentan desde la organización.

Mayor Christine Rodríguez, fisioterapeuta, una de las directoras de la misión.

Al año siguiente, el ejercicio se trasladó a Central, específicamente a zonas urbanas de Asunción y Luque: “Allí se brindó cobertura a 1256 personas, con una inversión que rondó los USD 805.000”, dijo la mayor Christine Martínez, directora de Operaciones del Grupo Militar del Departamento de Guerra de la Embajada de EE. UU.

Este despliegue en el terreno no es tarea sencilla, pues plantea un rompecabezas logístico completamente nuevo. Al cambiar de locación año tras año, el equipo debe adaptarse a infraestructuras, distancias y condiciones edilicias muy diversas. A esto se suma un desafío humano crucial: la rotación constante de los proveedores médicos, tanto paraguayos como estadounidenses, lo que exige un esfuerzo sincronizado permanente para garantizar que, a pesar de los cambios de nombres y entornos, la calidad de la atención mantenga un estándar óptimo y uniforme desde el primer día.

Mayor Erika Hallak, medicina familiar.

Este año, el foco geográfico se posó sobre Capiatá, un municipio en pleno crecimiento demográfico, donde la expansión de la población genera una presión constante sobre los servicios de salud. La selección de las sedes se hizo en estrecha coordinación con el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social. Además de la USF de El Progreso, la misión hizo presencia en Rojas Cañada, Divino Niño Jesús y San Ramón. 

¿Cómo funcionó la atención?

Detrás de las batas y los uniformes que recorrieron los pasillos de las cuatro Unidades de Salud Familiar anfitrionas, hubo un equipo humano minuciosamente coordinado. El contingente internacional estuvo integrado por 35 efectivos estadounidenses de la Fuerza Aérea del Sur, entre médicos, enfermeros, técnicos y personal de apoyo, que se acoplaron de inmediato al trabajo de sus homólogos civiles y militares paraguayos. 

Juntos dieron vida a las jornadas de atención que, de 8.00 a 15.00, recibieron a pacientes diversos, desde niños pequeños en brazos de sus madres hasta adultos mayores que llegaban de los barrios más alejados de Capiatá. “El servicio incluyó consultas generales y servicios especializados en odontología, oftalmología y audiología. En odontología se realizaron procedimientos básicos como limpiezas dentales, extracciones y tratamientos restaurativos simples, de acuerdo con la evaluación clínica de cada persona”, explicó Christine Martínez. 

Fotografía: Fernando Franceschelli.

Para evitar las agobiantes colas que suelen caracterizar a las campañas masivas de salud, esta edición apostó por un fuerte componente organizativo previo. Semanas antes del arribo del equipo norteamericano, las USF implementaron un sistema de agendamiento anticipado. Los pobladores se acercaron a los centros asistenciales de su zona para registrarse y reservar un turno en la especialidad requerida. “El objetivo principal fue brindar la mayor cantidad posible de consultas y procedimientos dentro de los estándares de calidad establecidos para la misión”, refirió la directora. 

El diseño del operativo también contempló los límites propios de la infraestructura disponible. Al ser las USF el corazón de la atención primaria, enfocadas por naturaleza en consultas básicas, prevención y vacunación, el despliegue se estructuró bajo un estricto criterio de resolución y filtro. “La definición de las especialidades se dio luego de un proceso de planificación que se inició con al menos un año de anticipación. El Ministerio de Salud realizó un relevamiento de las necesidades de la población local, identificó áreas prioritarias, con alta demanda y listas de espera”, detalló Martínez. 

Sargento mayor Lenin Lainez, urólogo, también ayudó en la labor de traducción.

Para aquellos diagnósticos de alta complejidad detectados durante las consultas que excedían la capacidad operativa de las unidades periféricas, la misión activó un protocolo de derivación directa al Hospital de Capiatá, para que ningún paciente complejo quedara sin el seguimiento médico correspondiente.

Más allá de la consulta médica

Además de la atención directa a pacientes, la misión contempló actividades de capacitación dirigidas al personal de salud y militar paraguayo, intercambio de conocimientos y buenas prácticas en preparación clínica y respuesta sanitaria.

Esta dinámica, dictada por especialistas con amplia experiencia en despliegues humanitarios globales, se enfoca en optimizar la capacidad organizativa y de recursos humanos ante situaciones críticas. “La experiencia adquirida mejora la preparación logística del personal, y facilita una respuesta rápida y eficiente ante crisis sanitarias o eventos naturales que afecten a la población”, manifestó Martínez. 

Teniente coronel Erin Artz, audiología.

En esta oportunidad estuvo presente la mayor Erika Hallak, una médica participante de la misión. También se destacó la mayor Christine Rodríguez, fisioterapeuta, quien brindó apoyo y facilitó las explicaciones. Por su parte, el mayor Lenin Lainez, técnico urólogo, se desempeñó como facilitador y traductor, y forma parte de un programa cuyo propósito es fortalecer la fluidez lingüística y el conocimiento cultural del personal de la Fuerza Aérea y la Fuerza Espacial para operaciones globales.

Cabe destacar que uno de los mayores impactos de esta edición fue la resolución inmediata de problemas crónicos de visión y audición. Gracias a una estratégica alianza con los Programas Nacionales de Salud Ocular y Auditiva, la misión no se limitó a diagnosticar. “Se entregaron medicamentos, anteojos y audífonos de acuerdo con la prescripción de los profesionales tratantes. Todos estos insumos están disponibles en las Unidades de Salud Familiar participantes”, aclaró Martínez. 

Fotografía: Fernando Franceschelli.

Todo el despliegue de consultas y procedimientos estuvo respaldado por un stock de insumos provistos por la misión. Al culminar las jornadas, los fármacos y suministros excedentes fueron donados formalmente a las cuatro Unidades de Salud Familiar anfitrionas, para que las farmacias de estos centros queden fortalecidas y sigan respondiendo a las necesidades de los vecinos de Capiatá en los meses venideros. 

Finalmente, el legado de estos 11 días de trabajo se digitalizó para garantizar la continuidad del cuidado de pacientes. Cada diagnóstico, tratamiento y receta dada por el equipo binacional fue registrado de manera manual y luego integrado de forma directa al Sistema de Información en Salud (HIS, por sus siglas en inglés) que ya usan las USF. Así, cuando un vecino de Capiatá regrese a su consulta de rutina, su médico de cabecera tendrá acceso inmediato al historial clínico de lo realizado en la misión. 

“Seguiremos trabajando estrechamente con nuestros colegas del Ministerio de Salud, en beneficio de la población civil”, puntualizó la mayor Christine Martínez. Paraguay ya se encuentra en la lista de prioridades para el diseño de Amistad ‘27, el puente sanitario construido en estos tres años que promete seguir extendiéndose.

Fotografía: Fernando Franceschelli.

Recomendados

Sin Comentarios

    Dejar un comentario