Sobre relaciones familiares, lo que decimos y lo que elegimos callar
Felicidad, resentimiento, identidad y amor son solo algunos de los temas que se exploran en la puesta que llega al Arlequín Teatro (Antequera 1061) con un elenco que promete la oportunidad de procesar las relaciones familiares a través del humor. Silvio Rodas, Regina Bachero, Fran Gubetich, Nicole Gubetich y su director, Diego Mongelós, nos adelantan un poquito de lo que vamos a encontrar cuando se abran los telones este viernes 6 de marzo.
Por Patricia Luján Arévalos. Fotografía: Rigo Mazacotte.
Desde los escenarios de Argentina, Uruguay y España llega la historia de una familia con todos sus conflictos, problemas y la complejidad de las relaciones humanas. “Eso la hace universal e identificable en cualquier entorno”, dice el director de Nunca estuve en Dublín, Diego Mongelós.
La obra es autoría del dramaturgo español Markos Goikolea Unzalu y llega al escenario del Arlequín este viernes 6 de marzo, con una versión liderada por el mismo Mongelós: “Dentro del proceso de montaje estuvimos trabajando mucho en la adaptación. Desde el hacer, desde el debatir qué es lo que funciona acá en Paraguay, cómo lo diríamos o cómo nos veríamos en este texto a partir de nuestra idiosincrasia. Este libreto, por sus características, es bastante universal y logra la identificación de la gente con las situaciones que plantea”.

“Independientemente a pequeñas adaptaciones que tengamos que hacer, [el público] se va a encontrar con situaciones comunes a todas las familias, que emocionarán, que les llevarán a la risa y que destacan de manera muy particular el lado humano de los personajes”, agrega el director.
La propuesta llegó a sus manos a través del actor y productor Fran Gubetich, quien encontró en el material algo fascinante y sumamente cómico. “Él me acercó al texto y, al leerlo, quedé enamorado, sobre todo de las posibilidades a nivel escénico. Tiene un enfoque muy particular con el que me siento identificado. Es el tipo de historia que a mí me gustaría contar desde el humor”, afirma. Su sí fue automático e inmediatamente empezaron a trabajar juntos en la producción.
“Es el tipo de historia que a mí me gustaría contar desde el humor”
Diego Mongelós, director.
Aquí, las interacciones familiares se dan desde la ironía. “Creo que es una característica del humor inteligente, ¿verdad? Cuando no se dice todo. Es muy interesante entregarle al público una obra que no está predigerida. Esta cumple absolutamente con esa función”, agrega el director.
«Siempre es un riesgo producir una obra, cualquiera sea el origen del autor, pero si nos quedamos con eso, pues no haríamos teatro», dice Pablo Ardissone, del Arlequín Teatro, compañía que coproduce la propuesta. Sin embargo, afirma que el público está dando su apoyo: «Siento que la gente ya no viene a ver qué hay solamente, sino que busca buenas historias, identificarse de una u otra manera con las mismas, producciones cuidadas y experiencias movilizadoras».

¿CUÁL ES LA CONVERSACIÓN PENDIENTE DE TU PERSONAJE CON SU FAMILIA?
Silvio Rodas: “La evolución personal y cómo hace cada uno para no quedarse en lo cotidiano, la plata, los conflictos, todo. ¿Cómo podemos seguir creciendo? Creo que esa es una conversación pendiente, y no solo en esta familia, sino en varias”.
Adaptación local
Nunca estuve en Dublín aterriza en el país después de un exitoso paso por escenarios argentinos y uruguayos. Para Mongelós, eso también sirve como indicador de la posible recepción del público local, puesto que compartimos
muchas características: “Sobre todo cuando hablamos de la cultura de Sudamérica, acá creo que estamos mucho más influenciados por lo rioplatense y, también un poquitito, por lo brasileño —que ya es otra historia—. Pero es importante pensar siempre cómo vamos a hacer la adaptación, por qué queremos contar una historia desde y para Paraguay”.
“Con ese cuestionamiento, nosotros iniciamos el proceso de adaptación para que esta obra tenga situaciones y conflictos reconocibles por nuestro público, más allá de que, por sus características, es absolutamente universal”, acota el director.
Agrega que más allá de ese proceso, el reto estuvo en encontrar a los intérpretes adecuados para dar vida a esta historia. “El mayor desafío fue hallar al elenco perfecto, uno que, por sus características, encaje entre sí y que, sobre todo, haga suya la obra y pueda disfrutarla de la misma manera en que la disfruté yo cuando la leí, de la misma manera en que desde la producción apostaron por ella”, sentencia.

¿CUÁL ES LA CONVERSACIÓN PENDIENTE DE TU PERSONAJE CON SU FAMILIA?
Fran Gubetich: “Al venir de una relación fallida, Martín tiene pendiente la aceptación de que esa relación ya no va, que debe rehacer su vida y volver a comportarse como un adulto, a pesar de estar dependiendo de una dinámica familiar que le hizo retroceder varios años”.
El elenco ideal
En el teatro, un buen casting es igual de importante que un buen texto de base. Diego Mongelós encontró en Silvio Rodas, Regina Bachero, Fran Gubetich y Nicole Gubetich a los actores capaces de captar los matices del humor que estaba trabajando desde el material original.
Regina Bachero hace de Begoña. “Es una mujer maravillosa, con miles de fantasmas, como todas, pero que la lucha, la rema”, cuenta ella. La describe como alguien que cree tener el control sobre todo: “Es lo que quiere, pero no puede, porque los chicos crecen y se le van de las manos, pero intenta reconciliarse consigo misma y el resto”.
Construyó su personaje desde elementos que invitan a la empatía, como la soledad. “Eso de que somos islas, aunque estemos entre muchas personas, creo que es lo que Begoña es y lo que intenta disimular permanentemente desde la comedia”, agrega.
Silvio Rodas da vida a Vicente, alguien con una larga historia de ser el que intenta “aplacar”, en sus propias palabras. “En esta situación, hay una relación con los hijos que es conflictiva, pero amorosa siempre. Esa es la dinámica famosa de los conflictos, pero el afecto y el amor están presentes”, reflexiona.

¿CUÁL ES LA CONVERSACIÓN PENDIENTE DE TU PERSONAJE CON SU FAMILIA?
Nicole Gubetich: “Elena tiene pendiente resolver su identidad, quién es, qué quiere y qué no quiere, cómo desea vivir su vida y con quién vivirla”.
“Este personaje intenta calmar y encontrar la solución… a veces delirante, pero lo intenta. Trata de salir de la situación y, sobre todo, creer en el otro, en lo que el otro quiere, desea y fantasea”, dice Rodas. En ese mismo aliento, explica que le gustaría que, al salir de una función, el público se lleve consigo un poco de humanidad: “Somos seres humanos, nos equivocamos y tenemos derecho a eso. Pero, sobre todo, tenemos derecho a perdonarnos, acompañarnos y sostenernos en las búsquedas individuales que hacemos. Creo que eso es lo más importante: acompañarse, quererse y sostenerse”.
Además de ser productor en esta puesta, Fran Gubetich también es uno de los protagonistas de Nunca estuve en Dublín. Su personaje se llama Martín, es el hijo mayor de Begoña y Vicente, y acaba de regresar a la casa de sus padres luego de una relación fallida. “Vuelve en busca de refugio y también de una guía para encaminar su reconciliación y recuperar la familia que perdió”, explica.
“Yo creo que el público se va a reconocer en Martín, sobre todo esa gente que se queda con los padres y tiene que soportar esas situaciones en las que los papás, a pesar de que el hijo ya es una persona adulta, lo siguen tratando como a un niño y quieren dirigirlo en la vida”, comenta Gubetich, y agrega que “él, como no tiene alternativa, debe aguantar eso. El día a día se vuelve muy pesado, cargado de ironías y reproches, y también de comparaciones. Hay un hartazgo instalado, pero a pesar de todo, el amor hace que eso se esfume”.
Elena es la pieza final de este rompecabezas. La responsabilidad de interpretarla recae sobre los hombros de Nicole Gubetich, quien encuentra en su personaje “muchas cosas pendientes con su familia y consigo misma”. Elena también regresa a la casa de sus padres, pero su vuelta tiene otros tenores e implicancias. “Y viene con esa carga importante de lo no dicho, con muchas expectativas. ¿Qué significa volver? ¿Volver de dónde? ¿Volver con quién? Trae por dentro sus emociones, su historia, y eso hace que con su familia tenga una dinámica de montaña rusa: a veces un poco conflictiva, a veces amorosa, y con algunas heridas del pasado, también”.
Nicole cree que la historia va a resonar con la audiencia por el deseo que todos tenemos de ser aceptados, “el anhelo de ser reconocidos por quienes somos y vivir nuestra vida”.
Al cerrar la entrevista, la actriz invitó al público a disfrutar de lo incómodo, “de lo que a veces no nos gusta hablar. Con un poco de humor, hasta nos podemos reír
de nosotros mismos”.

¿CUÁL ES LA CONVERSACIÓN PENDIENTE DE TU PERSONAJE CON SU FAMILIA?
Regina Bachero: “¿Cuántas conversaciones pendientes hay siempre? La búsqueda de la felicidad, esa es una charla que
todos tenemos siempre en el tintero […] Begoña es capitana de su barco y permanentemente busca su felicidad y la del resto. A lo mejor no sabe cómo expresarlo, pero yo creo que eso es lo que quiere, a su manera”.




Sin Comentarios