Cine

Clotilde Cabral

La maestra del misterio paraguayo

Sus inolvidables roles en las series de tevé Sombras en la noche y Nuestros fantasmas la consagraron como maestra del terror paraguayo. Se afirmó en el género en largometrajes como Gritos del Monday y, más recientemente, con el estreno de La sombra. En una charla sincera, Clotilde Cabral habla con nosotros sobre el poder que tiene el rescatar historias, su recorrido dentro del horror nacional y la importancia del cambio intergeneracional en la cultura.

Por Leticia Ferro Cartes. Dirección de arte: Gabriela García Doldán. Dirección de producción: Camila Riveros. Asistentes de producción: Anabel Artaza y Cecilia Páez. Fotografía: Javier Valdez.

Estuvo una década en las pantallas. “Cuan­do arrancamos, pasamos 10 años en la televisión paraguaya”, recuerda: “Primero, con los tres años de Sombras en la noche y, luego, con los siete de Nuestros fantasmas. ¿Cómo ocurrió esto? Queríamos hacer algo en televisión. Empecé a recorrer el interior del país, los barrios, donde nos enterábamos de que había gente que contaba sus historias”.

La ficción de terror más célebre de la tevé nacio­nal dejó su marca en generaciones completas. Su interés por rescatar nuestros mitos y leyendas llevó a Clotilde por una senda profunda: la de recorrer el país colectando narraciones orales y vivencias reales de personas con las que se cruzaba.

Fotografía: Javier Valdez.

El rescate como misión

La actriz recorría con una grabadora y la gente se acercaba cada vez más a compartir sus historias; in­cluso llegaban a ella para referirle a otras personas con relatos misteriosos que contar o casos extraños que pasaron en la comunidad. El objetivo, cuenta Clotilde, estaba centrado en recuperar los mitos y leyendas: el Pombero, el Jasy Jatere, el Luisón, la plata yvyguy… También le tocaba traducir esas narraciones del guaraní al español para transmitír­selas a Hernán Jaeggi, el guionista de la serie.

Su camino como intérprete, que hasta ese momento estuvo centrado en el teatro, comenzó a tomar un rumbo que no se imaginó. “En ese enton­ces no tenía en mente hacer películas de miedo. Tal es así que Sombras en la noche y Nuestros fantasmas no son de terror, ¡son de misterio! Siempre utilizába­mos el suspenso”, dice con énfasis.

El show sigue siendo una referencia, hasta hoy, gracias a su presencia en YouTube, y llegó a nuevas generaciones. Clotilde cuenta que, con recursos limitados, lograron buenos efectos de sonido y una colorimetría que sobrevivió en el tiempo. “Me pregunto cómo hicimos eso en esa época, ¿verdad? Sin la tecnología que hay ahora”, reflexiona. Un boom que seguía a los actores, dos reflectores, rodaje fílmico en Umatic y Betacam, sobre una sólida base de creatividad y perseverancia.

Su capacidad creativa, de gestión y actoral la llevaron a establecerse como una referencia en el género, hasta ser ser conocida como “la señora del terror”. Clotilde resignifica esta categoría entre risas: “Ya estoy metida en eso, no puedo escapar”.

De lo externo a lo interno

Tres décadas después, La sombra, la nueva película de Mi­chael Kovich Jr., marca un desarrollo profundo. Clotilde interpreta a una mujer con identidad en cuestionamien­to. Describe su rol como atípico pues “va cambiando su personalidad y todo lo que pasa ahí dentro”. Comienza perseguida, se revela como perseguidora, pero la línea entre ambos estados se vuelve ambigua.

Su personaje encarna la premisa psicológica del filme: la verdadera amenaza no es sobrenatural, sino que está representada por la carga emocional y psicológica que llevamos dentro. Una evolución lógica para Clotilde, quien reconoce los orígenes de su propio miedo: “A mí me cuesta mucho temerle a lo sobrenatural. Siempre busco la parte lógica de por qué ocurre este sonido, de dónde viene, por qué veo esa luz”.

Sus miedos reales son otros, pero ese pragma­tismo no anula su respeto a la creencia popular: “Aunque a mí no me pasó, creo que podría pasarle a otro. Si no me dan una respuesta lógica, me queda así como una anécdota, una duda”.

Con el director Michael Kovich Jr., trabajó primero en los ocho capítulos de El regreso de las sombras, serie en la que Clotilde vio cómo este joven director enten­día “el mismo sistema de Sombras en la noche, solo que ahora con una tecnología de punta”.

Fotografía: Javier Valdez.

La fusión de generaciones funcionó: actores nuevos como Lali González y Bruno Sosa se unieron a figuras clásicas como Wilfrido Acosta y Amada Gómez. Los papeles evolucionaron con naturalidad. “Yo antes hacía de la hija y ahora tenía que interpretar a la tía. Los roles van cambiando. Pasan los años”, reflexiona.

La preservación como acto político

¿Qué le gustaría que la gente experimente con La sombra? Clotilde va más allá del entretenimiento. La película “toca varias aristas y en particular entra en parte de nuestra historia reciente”. Aparecen en ella referencias a torturas y asesinatos de la dictadura. “No hay crimen sin castigo”, dice la frase que atra­viesa el filme. Es un relato de terror, pero no deja de tener contacto con la realidad paraguaya.

Desde que comenzó a recorrer pueblos con una grabadora en los años 90, Clotilde ha entendido la gestión cultural como preservación. Pasar “de la oralidad al lenguaje televisivo” es un acto de resistencia, de salvar de lo efímero a las historias que pasan al celuloide. “Yo siento que ese rescate de nuestros mitos y leyendas valió la pena”, dice con convicción. “Es el momento de disfrutar de eso porque ya está creciendo. A partir de ahí empezaron también a hacerse películas de miedo, de misterio, y evolucionó hasta convertirse en esto que ahora es terror”, sostiene.

A través de YouTube, llegó a nuevas generacio­nes. También, ella y su hermano, Miguel Cabral (que se desempeña como gestor cultural), lanzaron un libro titulado Nuestros fantasmas: Mitos, casos y leyen­das, con historias de sus acepciones y matices. Así, distintos soportes dan cuenta de un trabajo sosteni­do de rescate y valoración.

Fotografía: Javier Valdez.

El arte de permanecer vigente

La integración intergeneracional es una deuda pendiente en Paraguay, un país a veces sesgado por las edades. Ella, a diferencia de otras actrices de su generación, se rodea de gente joven: su hijo es músico y tiene amistades del ambiente del rock y el arte emergente. “Para mí eso es algo que te man­tiene vigente. Gracias a ustedes estoy aquí, porque son ustedes los que preguntan y hacen que todo se renueve”, sostiene.

Colegios y universidades invitan constantemente a la actriz a hablar con jóvenes. Lo que le atrae no es la cátedra formal, sino “esa conversación cotidiana, espontánea, sincera”; ese gesto la mantiene vigente: es en esos intercambios y conversaciones donde re­afirma que sigue siendo curiosa, sigue aprendiendo. “No quiero dar clases o hablar de filosofía, de lite­ratura. Me encanta esa conversación cotidiana que tengo con los jóvenes, desde la que yo me alimento y les doy lo que me piden”, explica.

Más allá de las pantallas, Clotilde se mantiene vigente por su actitud, por su arrojo, por su natura­leza inventiva. Para ella es importante “no mirar ha­cia atrás, sino hacia delante”. Seguir siendo curiosa. Seguir haciendo preguntas.

Un viaje que continúa

Hay un detalle que la actriz menciona: la mansión donde filmaron La sombra era hermosa, construida con elementos reciclados (hierros, mosaicos de colores, escaleras de caracol), un paisaje arquitectó­nico hecho de rescate y reinvención, de la mano de un señor alemán. Un año después de la filmación, se incendió totalmente.

“La casa ya no existe en la realidad, solo en la película”, dice con una mezcla de pena y resig­nación. Pero hay un detalle: esa mansión fantás­tica quedó viva en La sombra: “Los lugares que recorrimos dentro de la casa están registrados en el filme”.

Esta reflexión se alinea en perfecta consonan­cia con lo que Clotilde hizo durante toda su carre­ra: tomar lo efímero, lo oral, lo que amenaza con perderse y fijarlo en un formato que perdure, para que siempre las nuevas generaciones puedan en­contrarse con ellos, reinterpretarlos y continuar la conversación.

Fotografía: Javier Valdez.

La sombra ya está en salas de Paraguay. Es un filme sobre el horror interno, las culpas y lo que guardamos dentro. La protagoniza una actriz que lleva décadas rescatando historias sobre lo que nos habita, sobre los mitos que heredamos, las creen­cias que nos definen, los traumas que callamos. “Yo siempre estoy esperando cosas nuevas”, dice cerca del final de nuestra conversación: “No miro para atrás, miro para delante”.

Clotilde Cabral se atreve a mirar adentro. Y entiende algo que el cine de verdad necesita: contar historias, en cualquier género, es un acto político. Es documentar. Es resistir. Es mantener vigente lo que se sostiene y vive de generación en generación.

Recomendados

Sin Comentarios

    Dejar un comentario