El sincretismo inesperado de Ardissone & Velázquez
¿Qué tienen en común uno de los escultores con mayor trayectoria del país y un artista del grabado que renovó el interés del público por su disciplina? Esta congruencia se explora en Simbiosis, la exposición conjunta de Roque Ardissone y Rodrigo Velázquez, curada por Fernando Moure, que acaba de abrir sus puertas en el céntrico escenario de Casa Ardissone.
Por Patricia Luján Arévalos. Fotografía: Fernando Franceschelli.
La respuesta a nuestra pregunta inicial es muy simple: la admiración mutua es lo que los une, por sobre todas las cosas. “Conocí a Rodrigo y su obra en una exposición, y siempre me pareció que es un artista de primer nivel”, relata Ardissone. Fue en San Bernardino, en 2022, y la responsable fue su colega Ingrid Seall. Ella tomó la iniciativa de ponerlos en contacto sin saber que sería el punto de origen de una serie de colaboraciones y que cuatro años más adelante estarían exponiendo juntos en uno de los escenarios más deseados del circuito artístico asunceno.
Contacto
Ingeniero de profesión y escultor de corazón, Ardissone es dueño de una mente inquieta y creativa por naturaleza. En un momento de inspiración, se le ocurrió una manera interesante de trabajar juntos. Como sus más allegados saben, él tiene una compulsión por el dibujo —“casi casi como un tic nervioso”— y en ellos vio una oportunidad: se los ofreció a Rodrigo para que los intervenga y transforme en grabados.
Rodrigo lleva más de 15 años trabajando el linograbado y su mirada al mundo natural es una de las responsables del renovado interés del público por la técnica en la última década. Por esa época, el nativo de Caacupé y actual residente de Piribebuy se encontraba en Asunción, viviendo en una casa diseñada por Carlos Colombino en las cercanías del Museo del Barro.

Las primeras conversaciones se transformaron en una visita de Roque a su taller, con dos dibujos en mano. Verlos trasladados a las matrices y, después, al papel, fue una experiencia decisiva; para Roque, fue el primer bosquejo de un futuro posible. La certeza de que la traducción a otro medio era posible dio paso a un deseo de ampliar esa colección, y fue el cimiento de una relación que lleva años en crecimiento.
Simbiosis
Roque Ardissone lleva 75 años en esta Tierra, pero solo los últimos 10 los dedicó a su propia producción artística. Su vida temprana transcurrió en una residencia ubicada en el microcentro de Asunción, espacio recientemente transformado en centro cultural y que lleva el nombre de Casa Ardissone. Sus puertas abrieron en 2025 y la intención de hacer una muestra en el lugar que lo vio nacer comenzó a tomar forma.

“Yo me había puesto la idea de hacer una exposición, y me pareció muy coherente pensar en que alguien me acompañe en esta cruzada”, comenta. Su mente fue hacia Rodrigo, cuyos dibujos habían dejado una profunda impresión en él, y en los planes que todavía no había puesto en marcha.
“Si bien son disciplinas absolutamente diferentes, tienen ciertas similitudes que se conjugan en esos grabados que hizo Rodrigo con base en los diseños que, al mismo tiempo, son el origen de mis esculturas”
Roque Ardissone
A partir de un gran encargo de seis matrices y 60 grabados, trabajaron una gran diversidad de imágenes que elaboraron con colores y siluetas, relacionándolas con la naturaleza, la tierra y las formas orgánicas que conforman la temática que Rodrigo desarrolla como proyecto personal desde hace tiempo. “Allí nació la iniciativa y la invitación de Roque para presentar una expo en conjunto en este maravilloso lugar”, dice. “Rodrigo accedió, gracias a Dios, a acompañarme”, agrega Roque entre risas.

El nombre fue un aporte del curador Fernando Moure, quien se involucró en el proceso para dar forma a la propuesta expositiva. “A mí me parece un título muy acertado porque él encontró que entre ambos trabajos hay como una colaboración. Si bien son disciplinas absolutamente diferentes, tienen ciertas similitudes que se conjugan en esos grabados que hizo Rodrigo con base en los diseños que, al mismo tiempo, son el origen de mis esculturas”, describe Roque.
Coherencia
Rodrigo aprecia la capacidad que tienen ambos de convivir. Aunque uno trabaja la tridimensionalidad y el otro se mantiene en el plano del papel, este sincretismo permite elaborar sobre un tema urgente para ambos: la conciencia ambiental. Esa es la clave a través de la que dialogan esculturas y grabados. El punto de convergencia es la vida, la naturaleza que los inspira y mueve espiritualmente como seres creativos.

Justamente en la obra de Rodrigo se aprecia una particular atención a la fauna y la flora paraguayas, un tema recurrente a lo largo de su carrera. “Una gran parte de mi producción artística apunta al territorio del Chaco, ya que es un espacio en donde habita la mayor vida silvestre. Es un territorio cargado de mística, magia y saberes ancestrales gracias a las comunidades indígenas que habitan esa región”, explica.

Su obra es una representación de la naturaleza circundante, de sus propias vivencias y experiencias en comunidades. Su fuente de inspiración y base de gran parte de su trabajo son exploraciones realizadas durante viajes enfocados en la investigación para el arte. “La idea central es crear conciencia desde la belleza y el arte, dejar un registro, una huella que quede para las siguientes generaciones. Espero que nuestra fauna y flora sigan resistiendo, y no lleguen a ser solo un recuerdo”, dice Rodrigo.
“La idea central es crear conciencia desde la belleza y el arte, dejar un registro, una huella que quede para las siguientes generaciones. Espero que nuestra fauna y flora sigan resistiendo, y no lleguen a ser solo un recuerdo”
Rodrigo Velázquez
Paradojas naturales
“El mundo natural está lleno de ejemplos de relaciones simbióticas en las que diferentes especies participan en interacciones mutuamente beneficiosas. Se pueden observar dinámicas similares en el mundo artístico, donde los artistas participan en vínculos y correspondencias que podrían verse de la misma manera. Al igual que en la naturaleza, el arte es un complejo ecosistema de intercambios que pueden ser mutuamente beneficiosos”, dice Fernando Moure en su texto curatorial.

“Siempre es desafiante proponer una muestra, en este caso con dos artistas con lenguajes diferentes. El tema es lo que une esta propuesta”, sintetiza Rodrigo, y sigue: “Se suma la mirada curatorial de Fernando, que invita a explorar y crear una simbiosis perfecta en la cual las dos personas se encuentran y comparten un territorio. Eso nos permite compartir experiencias y años de trabajo en el arte; venimos explorando y proponiendo en nuestros ecosistemas creativos, a nivel nacional e internacional”.
“Al igual que en la naturaleza, el arte es un complejo ecosistema de intercambios que pueden ser mutuamente beneficiosos”
Fernando Moure
“Creo que Simbiosis marcará una señal muy importante en el arte paraguayo, porque va a ser una muestra realmente bastante diferente y creo que va a gustar a la gente”, asegura Roque Ardissone, mientras supervisa el montaje de la exposición en la casa que lleva su apellido, su historia familiar y que hoy comparte con sus colegas.

Rodrigo agrega que vio este reto como una oportunidad para explorar el trabajo en equipo con personas por las que siente un gran respeto. “Para mí, exponer con Roque Ardissone es un honor y un privilegio. Siento una satisfacción profunda y un respeto muy grande hacia mis colegas. Él es un gran artista; admiro mucho sus obras y todo lo que él representa para la comunidad del arte en Paraguay”, elabora.
La velada inaugural fue el pasado jueves 21 de mayo y las obras están disponibles en Casa Ardissone (25 de Mayo entre Tacuary y EE. UU.) hasta el sábado 6 de junio. Los artistas y el curador esperan al público para una visita comentada el viernes 29 de mayo de 18.00 a 20.00. El acceso es completamente gratuito y los horarios de visita estarán disponibles en la cuenta de Instagram @casaardissone.




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