Nota de tapa

Ismenia Rodríguez

El vuelo caribeño de su nueva colección

Ismenia Rodríguez será la primera diseñadora paraguaya en conquistar la pasarela del Puerto Rico Fashion Week. Con su colección Canto del alma, inspirada en el pájaro campana, representará a nuestro país frente al mar Caribe el próximo 12 de setiembre. Pausa conversó con la creadora sobre la serie que llevará a dicha semana de la moda, el proceso y las proyecciones del diseño nacional.

Por Eve Benegas. Dirección de arte: Gabriela García Doldán. Dirección de producción: Camila Riveros. Asistente de producción: Pamela Pistilli. Fotografía: Javier Valdez.

Puerto Rico Fashion Week, que lleva más de dos décadas impulsando el talento global, recibirá la propuesta de Ismenia Rodríguez inspirada en la naturaleza y el entorno tropical. Ella será la primera connacional en pisar esa plataforma internacional.

“Esta oportunidad llegó como resultado de un recorrido y un trabajo constante que venimos construyendo desde la marca. A través de las colecciones que presentamos y de una identidad que se consolidó con los años, surgió esta invitación para formar parte del Puerto Rico Fashion Week”, devela. Expresó que, para ella, es un honor enorme y una gran responsabilidad porque siente que no va solamente como Ismenia Rodríguez, sino que lleva el talento, la creatividad y la identidad del diseño paraguayo.

Para la ocasión, la diseñadora concibió Canto del alma, una colección que toma como eje conceptual la figura y la sonoridad de un ave característica de nuestro suelo. “Elegí al pájaro campana porque representa para mí la libertad, la fuerza y la belleza natural. Su trino, poderoso y único, también puede simbolizar la voz de cada mujer: auténtica, segura, libre e imposible de ignorar”, explica sobre la narrativa que guiará el desfile.

“Que la pasarela sea frente al mar hace que todo tenga todavía más sentido, porque la naturaleza y el entorno tropical están entrelazados directamente con la esencia de la colección”, dice. La paleta toma inspiración del mar, los atardeceres tropicales y el plumaje del pájaro campana: blanco perla, arena, dorado suave, turquesa, verde esmeralda y algunos toques plateados. En cuanto a las siluetas, predominan los vestidos fl uidos, las formas largas con movimiento, los conjuntos de dos piezas, las transparencias y los cortes asimétricos.

Fotografía: Javier Valdez.

“Son prendas pensadas para acompañar el cuerpo y el movimiento del viento, algo que en esta pasarela frente al mar va a cobrar una dimensión especial”, comenta.

Texturas frente al mar

Diseñar para un escenario al aire libre y costero implicó una búsqueda estética y técnica concebida para dialogar con el Caribe. “El entorno de Puerto Rico está muy conectado con la esencia de la colección. Pensamos en prendas livianas, fluidas y con movimiento, que vayan en conjunción con el viento, la luz y el paisaje”, detalla.

Las prendas cobraron vida en textiles como gasas y sedas livianas, con brillo sutil y transparencias delicadas, concebidas para acompañar la brisa marina. También incorporaron bordados y aplicaciones inspiradas en las plumas y los reflejos del agua.

Artesanía con precisión

Detrás de la soltura que se verá en pasarela hay una labor técnica de alta precisión desarrollada en su taller de Asunción. El proceso de creación de Canto del alma llevó meses de investigación, desarrollo de moldería, diseño de estampas y confección.

En esta producción intervino un equipo articulado de 14 profesionales, entre costureras, bordadoras, patronistas y artesanos textiles. “Creo que ese trabajo colectivo es fundamental para lograr el resultado que buscamos”, admite.

Fotografía: Javier Valdez.

La dedicación se refleja en la complejidad de cada pieza; hay vestidos que exigieron entre 25 y 80 horas de labor manual, en particular por la aplicación minuciosa de bordados y texturas que rinden homenaje al oficio textil paraguayo. “El enfoque artesanal es definitivamente uno de los sellos de la marca. En esta colección, por ejemplo, trabajamos especialmente las texturas y las aplicaciones inspiradas en plumas y en los reflejos del mar”, expone.

Trayectoria de la marca

El camino que condujo a Ismenia Rodríguez a la pasarela caribeña no es fruto del azar, sino el resultado de una década de trabajo sistemático, investigación y la búsqueda constante de una identidad estética clara. Tras completar sus estudios en Diseño Textil e Indumentaria, formalizó el lanzamiento de su marca homónima en el 2016.

En sus primeras etapas, exploró el vestuario femenino con una mirada orientada a la soltura y a la funcionalidad del cuerpo en movimiento. La diseñadora entendió desde el inicio que el lujo contemporáneo no es rígido ni restrictivo, sino una extensión de la individualidad de quien viste la prenda. Esa premisa derivó en una firma caracterizada por estampas exclusivas, terminaciones a mano y una selección de textiles orgánicos.

Con el tiempo, esa búsqueda inicial fue madurando hacia un lenguaje más complejo e intencional. “Con los años entendí con más claridad quién soy como diseñadora y qué quiero contar a través de una prenda. Mi esencia siempre estuvo ligada al color, la feminidad, la naturaleza, las emociones, y hoy siento que todo eso se expresa desde un lugar mucho más sofisticado y maduro”, explica Ismenia al evaluar su evolución.

Las prendas se transformaron en el soporte de una narrativa visual bien pensada; su enfoque nunca estuvo en crear solamente una prenda que sea linda, sino en construir una historia y una experiencia alrededor de ella. Cada detalle tiene una intención y busca transmitir algo; y esos conceptos han evolucionado con el paso de los años.

Fotografía: Javier Valdez.

Esa maduración técnica también se tradujo en una consolidación comercial. Su espacio ubicado sobre Ocampos Lanzoni casi Andrade, en el corazón del barrio Villa Morra de Asunción, se estableció como un atelier de creación integral. Para ella, es muy importante que la clienta local también se sienta parte de su recorrido, que todo lo que la artista logra afuera sea el reflejo de lo que tiene para ofrecer al público acá.

“Cuando una mujer entra a mi tienda, debe encontrar algo más que una prenda; quiero que halle una pieza con la que se identifique, que la haga sentir especial, segura y auténtica. Esa conexión con la mujer sigue siendo el centro de la marca, independientemente de dónde se presente una colección”, asegura.

Para la diseñadora, una prenda tiene que expresar una idea, pero también acompañar a la persona que la lleva. La expresión artística no debe estar separada de la experiencia del vestir. “Busco que la feminidad, los detalles artesanales y la parte más artística de mi trabajo convivan con siluetas que permitan movimiento, que hagan sentir a la mujer segura de sí misma. La exclusividad está en los detalles, pero también en cómo esa pieza logra conectar con quien la usa”, explica.

Narrativas territoriales

Uno de los rasgos más distintivos en la obra de Rodríguez es su capacidad de abstraer la iconografía, la flora y la memoria colectiva de Paraguay. Su metodología de trabajo consiste en tomar elementos de la geografía y la cultura local para someterlos a un proceso de deconstrucción conceptual, convertirlos en estampas contemporáneas, texturas complejas y paletas cromáticas universales.

Esta búsqueda se evidenció con claridad en tres colecciones emblemáticas que marcaron historia dentro de su catálogo. En primer lugar, Ñemity. Inspirada en la flor del algodón y en la labor de las mujeres rurales en el interior del país, esta colección exploró la pureza de las fibras naturales y los colores orgánicos. Tajy Poty se destacó por narrar uno de los espectáculos naturales más icónicos del invierno y la primavera paraguaya. La propuesta tradujo las distintas tonalidades del lapacho en gradientes textiles, superposición de capas de organza y bordados tridimensionales que simulaban el desprendimiento de los pétalos al viento. Por último, Atardeceres de Asunción nació luego de un registro sistemático de las variaciones cromáticas de los cielos asuncenos al caer la tarde. Esas capturas fueron trasladadas a estampas digitales exclusivas sobre sedas livianas, lo que permitió que la degradación de tonos naranjas, púrpuras y magentas se convirtiera en prendas de alta costura.

Cada una de esas colecciones representa una parte importante de su recorrido y de la identidad que fue construyendo como diseñadora. “Son propuestas que nacen de mirar nuestro entorno, nuestra cultura. En ellas fui explorando distintos elementos de Paraguay y transformándolos en color, textura, estampas y siluetas. Ese vínculo con lo nuestro sigue muy presente hoy, aunque con el tiempo fue evolucionando hacia una mirada más sofisticada y conceptual”, expone.

De Nueva York a Dubái

Antes de su confirmación en el Caribe, Rodríguez presentó colecciones en eventos y pasarelas de Londres, Dubái, Nueva York y Egipto. En la pasarela del New York Fashion Week del 2023, llevó una colección muy personal denominada Singular, que recibió una mención especial por su impacto social y su mensaje sobre la neurodiversidad.

La génesis de ese proyecto estuvo ligada de manera directa a la vida personal de la diseñadora y a la relación con su hijo, Facundo. Tras el diagnóstico de autismo de Facu, Ismenia atravesó un proceso de aprendizaje que transformó radicalmente su manera de percibir el entorno, las estructuras y el concepto mismo de belleza. Esa nueva mirada se trasladó al tablero de dibujo y dio origen a una colección en la cual los patrones tradicionales se quebraron para dar paso a líneas no simétricas, cortes no lineales y combinaciones inesperadas de texturas.

Fotografía: Javier Valdez.

“Singular fue una colección muy especial porque nació de un lugar profundamente personal. Está inspirada en mi hijo Facu y en todo lo que significó para mí aprender a mirar el mundo desde su perspectiva”, comparte Ismenia.

En su presentación en Egipto en 2024, exhibió Atardeceres de Asunción. El desfile, realizado ante prensa especializada y diplomáticos de diversos países, sirvió como un primer contacto para muchos asistentes con la geografía de Paraguay. “La reacción del público internacional fue profundamente emocionante, la gente se acercaba con curiosidad a preguntarnos de dónde venían esos paisajes y colores. En ese momento comprendí que la moda puede convertirse en una ventana hacia un país”, comenta.

Diseño nacional para exportación

Somos testigos de la creciente madurez de la industria de la moda en Paraguay. Pasamos de ser un mercado predominantemente enfocado en la confección comercial al desarrollo de marcas de autor con proyección de exportación, y esto refleja un cambio estructural en el sector.

La creadora analiza este fenómeno desde una perspectiva optimista y destaca el valor diferencial que aportan las técnicas artesanales del país cuando se integran a conceptos actuales: “Creo que cada vez hay más espacio para que lo nuestro sea visto y valorado en el exterior. Tenemos muchísimo talento y una identidad muy rica, especialmente desde lo artesanal y cultural. El diseño paraguayo posee una sensibilidad muy particular. Está presente en nuestros textiles, bordados, detalles y en esa conexión emocional con nuestras raíces. Contamos con una excelente oportunidad de mostrar eso desde propuestas contemporáneas y con una mirada propia”.

Fotografía: Javier Valdez.

La proyección internacional no busca distanciar a la firma de su espacio de origen, sino enriquecer la propuesta que se ofrece diariamente a las clientas en Asunción. Para Rodríguez, cada presentación en el exterior reafirma el compromiso de mantener una marca auténtica, capaz de competir en plataformas globales, sin perder de vista la esencia territorial que le dio origen.

Este 12 de setiembre, el Caribe será testigo de una colección concebida con alma, identidad y el talento indiscutible de las manos paraguayas, con piezas que van desde túnicas satinadas con bloques de color hasta vestidos de impronta pictórica en los cuales el guyra campana es protagonista absoluto.

“Tengo muchas expectativas. Principalmente, espero conectar con nuevas personas, abrir puertas y mostrar una colección que representa profundamente mi visión como diseñadora”, confiesa. Ismenia anhela que quienes vean esta serie sientan algo de esa historia y de esa sensibilidad que hay detrás de cada pieza.

Puerto Rico representa un paso muy importante para su marca y para ella como diseñadora, pero no desea verlo como un punto de llegada. Ella asume el reto en la construcción de una firma que busca abrir caminos para el diseño latinoamericano en la escena global. “Quiero que sea parte de un camino que nos permita seguir creciendo, llevando nuestra identidad a nuevos escenarios y demostrando que desde Paraguay podemos crear moda con una mirada propia y con un lenguaje que conecta con el mundo”, puntualiza.

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