Teatro

Una conversación con Fátima Fernández Centurión

Emociones en la profundidad del agua

Luego de su éxito en Buenos Aires, esta innovadora obra de teatro llega a Asunción con una premisa inmersiva, un libreto emocionante y un sólido elenco. La directora Fátima Fernández Centurión nos revela los detalles de este ambicioso proyecto.

Por Leticia Ferro Cartes. Fotografía: Fernando Franceschelli. Tratamiento de imagen: Beto Sanabria Britos.

El interés de esta trabajadora del teatro por esta historia surgió por recomendación, sin siquiera haber visto la puesta original. “La obra la vio Walter Riveros en Buenos Aires. Me escribió y nos reunimos. Yo, la verdad, me dejé atrapar por el libreto y el gran desafío de montar algo en una pileta real”, revela.

El entusiasmo de Walter le llegó de manera contagiosa a la directora, docente, actriz, productora y gestora, miembro clave del Grupo de Teatro Aéreo Nhi-Mu. Y aunque su desarrollo artístico esté basado más ampliamente en dicho espacio, la idea de dirigir una obra en el agua le generó miedo y, al mismo tiempo, muchas ganas de hacerlo.

“Hoy por hoy, el agua en el universo representa tantas cosas que a veces me quedo horas maravillada en sus posibilidades”

El agua como elemento narrativo

En la obra, ella ve al agua como universo. Y como todo universo, tiene poesía en su habitar. “De por sí es un elemento maravilloso, que tiene mil posibilidades. También es peligrosa, se le respeta. En ese sentido me hace acordar a lo que es trabajar el teatro aéreo, primero con cuidado, para luego entenderle. Opera en la puesta de diversas formas: como conductora, como elemento que te lleva y también como lo que impulsa. Hoy por hoy, el agua en el universo representa tantas cosas que a veces me quedo horas maravillada en sus posibilidades”, confiesa.

Fotografía: Fernando Franceschelli. Tratamiento de imagen: Beto Sanabria Britos.

Subacuática nace de un ejercicio de imaginación de la escritora argentina Melina Pogorelsky a partir de vivencias propias que llevó a la ficción. Luego, adaptó su novela del mismo nombre a un libreto que originó dos exitosas temporadas en Buenos Aires. Y ahora llega a Paraguay protagonizada por Ato Gómez, Guadalupe Lobo, Andrea Quattrocchi y Lali González.

Las grandes expectativas de concretar esta puesta en nuestro país fueron creciendo e intensificándose cuando el elenco se involucró. “Este tipo de obra es imposible sin gente al lado con las mismas ganas, el mismo miedo y el mismo esfuerzo. Porque no hay dinero que pueda pagar el desafío. Las resoluciones teatrales en Paraguay siempre terminan siendo a pulmón. Es el pro y el contra de nuestro país”, confiesa.

Con una vasta experiencia en las artes escénicas y también como gestora cultural y coach actoral, ciertamente su experiencia en Nhi-Mu se alineó con el camino necesario para hacer posible Subacuática. Fátima no duda al indicar que esto fue posible gracias a un trabajo colectivo. “Si hay algo que aprendí de Selva Fox en Nhi-Mu, es que los imposibles no existen”, sostiene.

“Montar una escena lleva por lo menos dos, tres horas. Porque la repetición en este escenario implica mil cosas. Vamos remando en equipo”

Para el impulso inicial, la presencia Selva también fue clave. “Se sumó Clarita Carpio, de Nhi-Mu, y otras compañeras que hasta hoy están pensando conmigo y nos dan una mano. Con Florencia Boccia vengo trabajando en (la compañía de danza) Eq’e y también en nuestro elenco. Es mi asistente de dirección y mi mayor apoyo”, señala.

Una obra de teatro tradicional cuenta con un sinfín de detalles a cuidar y una gran complejidad. Al realizarse en un medio acuático —el natatorio de las Fuerzas Armadas— esto adquiere una complejidad adicional, estructuras distintas, un manejo particular del espacio y de los elementos dramáticos.

Un desafío que fue más allá

No hay tablas, son la piscina, los andariveles, el vaivén del agua, el aroma a cloro y la humedad los elementos que conforman la peculiar escenografía de esta propuesta escénica. ¿Qué implica llevar a cabo una pieza de teatro en estas condiciones? ¿Cuáles son los obstáculos de hacerlo? “Seguimos encontrándonos con desafíos. Aún no acabaron. Primero que nada, sincronizar los horarios de la pileta misma con los de los actores. Segundo, la enorme exigencia física, sin olvidar el esfuerzo emocional. Y último y no menos importante: el desafío actoral. Trabajar con eco implica volver a encontrar la voz, la emoción y las coreografías específicas. Es lo más complejo hoy”, revela.

Fotografía: Fernando Franceschelli. Tratamiento de imagen: Beto Sanabria Britos.

Más allá del intenso entrenamiento que exige la natación, los actores encararon otros cuidados físicos, por el hecho de ensayar sumergidos varias horas diarias en agua clorada, sobre todo en la piel y el cabello: “Montar una escena lleva por lo menos dos, tres horas. Porque la repetición en este escenario implica mil cosas. Vamos remando en equipo”.

Para encauzar ese particular cruce entre lo técnico y lo actoral tuvo la colaboración de José Adorno. Esa sinergia, para ella, fue enriquecedora: “José, aparte de ser un profesional de la natación, es una persona de teatro. Él entiende de qué hablo. Eso es lo más maravilloso a la hora de dirigir, poder contar con gente que no solamente trabaje técnicamente de manera maravillosa en lo que hace, sino que entienda de artes. Él es un profesor increíble. Y un compañero en este camino”.

Con mucha convicción, expresa su orgullo hacia el equipo con el que trabaja y su satisfacción con el esfuerzo colectivo: “Yo no soy una directora que viene con una idea cerrada. Creo en la colaboración, en trabajar con la gente y entre todos generar un pensamiento. Mi concepto puede cambiar, y me encanta que eso pase”. Ciertamente, la confluencia de otras miradas aporta a su quehacer y le da sentido. “De eso se trata para mí el teatro: es colectivo, son muchas cabezas… Por más que yo tome la decisión final, nunca dirigí una obra tratando de tener el control total. Eso —al menos para mí— no hace bien. Soy la cuidadora de la obra, el concepto, la poesía, las formas. Ese es un rol. Y cada uno tiene el suyo”, explica al ahondar sobre su ética de trabajo.

“Eso es lo más maravilloso a la hora de dirigir, poder contar con gente que no solamente trabaje técnicamente de manera maravillosa en lo que hace, sino que entienda de artes”

Amor, resiliencia y duelo

Subacuática se entrega al público con intimidad particular: por la cercanía, la corta distancia con los actores, las vivencias de los personajes. Resiliencia, amor y duelo son temas que se entrecruzan en la obra, que tiene la particularidad de no adscribirse a un solo género: hay momentos dramáticos, pero también luz; hay interpretación actoral y elementos audiovisuales. La directora es cuidadosa para no revelar spoilers: queda en manos del público descubrir lo que la propuesta trae a la cartelera local.

Su historia, llena de humanidad y emoción, se centra en un papá que transita un duelo: Pablo, encarnado por Ato Gómez. Mientras su hija practica natación, se hace un espacio para él en la pileta. “Para mí [este personaje] conecta con la humanidad de Ato. Él es parte de una generación con una masculinidad distinta, que habla, siente, se comunica y se conmueve. Eso es maravilloso para la obra, es un placer trabajar con él”, destaca. Fátima no tiene más que elogios hacia su desempeño, pues ya trabajaron juntos antes, pero esta vez, todo es más profundo: “Su compromiso y su deseo de encontrar lo mejor para su personaje me sorprende todos los días”.

Ato Gómez, Guadalupe Lobo, Lali González y Andrea Quattrochi. Imagen: Gentileza.

Andrea Quattrocchi da vida a Mariela, personaje importante en la historia de Pablo. La conexión más grande de la actriz se da a partir de la maternidad. “Andrea es mamá y eso nos trae a la obra solamente regalos. Ella entiende perfectamente de lo que habla y es un desafío constante ponerla en ese lugar. Aparte de que es una de las actrices más disciplinadas que conozco, después de tantos años volver a trabajar juntas me regala a una mujer que aporta cosas maravillosas a su papel”, subraya.

En la piscina, Pablo conoce a Alejandra, interpretada por Guadalupe Lobo. La belleza del vínculo de la actriz con su rol, para la directora, se da a partir de que lo habita desde un lugar genuino. “No como lo que se espera de ella, sino como una mamá real, que se siente real, que no se deja llevar por lo que se espera; que habla y siente. Le duele a veces. Eso es Guada: lo auténtico y verdadero, desde una capacidad actoral que siempre es un placer”, reflexiona Fátima.

Por último, Luciana es la hermana de Pablo, con quien también comparte tiempo y presencia en la piscina. Lali González encarna este papel, y para la realizadora la actriz hace brillar todo lo que toca. Sobre todo, destaca la chispa y el espíritu cómico que la intérprete imprime en este proyecto: “Su humor y alegría realmente dan a la obra el toque de magia. Va para delante hasta en las peores desgracias: ese es el don de Lali”.

“Me conmueve que existan actores y actrices con ganas de seguir explorándose así. Por más que la gente crea que son inalcanzables porque tienen perfiles muy públicos, me encantaría que vean que son personas que se entregaron completamente a ser dirigidas. Y lo hicieron desde el lugar más profundo”

La obra busca entregar una experiencia distinta y conmovedora, que impulse una reflexión en quienes la vean. Más allá de materializar una historia emotiva con un inmenso esfuerzo, el equipo espera generar sentimientos en el público, al salpicarse con el agua, al percibir las luces y sonidos de la puesta, al contagiarse de las emociones del elenco. “Me conmueve que existan actores y actrices con ganas de seguir explorándose así. Por más que la gente crea que son inalcanzables porque tienen perfiles muy públicos, me encantaría que vean que son personas que se entregaron completamente a ser dirigidas. Y lo hicieron desde el lugar más profundo”, revela.

Ella se muestra muy segura de que esta diversidad de matices es la que hace a Subacuática una pieza única: “Yo no creo que el teatro hoy esté instalado en géneros. […] De hecho, al hablar con la autora estuvo de acuerdo conmigo en esto. El teatro es la vida, y por lo tanto transita todo. Si no hay tristeza, no hay alegría. Es imposible quedarnos en un solo lugar. El mundo cambia cada segundo, y para que este arte nunca muera, seguimos habitando y explorando lo que el público también necesita”.


Teatro a flote

Subacuática es una obra basada en el libro del mismo nombre de Melina Pogorelsky.
Dirección general: Fátima Fernández Centurión.
Elenco: Ato Gómez, Guadalupe Lobo, Andrea Quattrocchi y Lali González.
Asistencia de dirección: Florencia Boccia.
Producción: Dulce Jana Yanho y Walter Riveros.
Coach de natación: José Adorno.
Música: Jackson Souvenirs.
Técnica de estructuras: Selva Fox.
Producción: Blue Art.
Auspicia: Arena.
Apoya: A Punto Deportes.
Entradas disponibles en: Tuti.
Estreno: sábado 28 de febrero.
Funciones: sábados y domingos a las 19.30.
Lugar: Natatorio Escuela de Educación Física de las FF. AA. (avda. Gral. Santos 258 esquina Marcos de Brix).
Informes: (0971) 898-400.

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