Tras las huellas de un ícono
Una de las personalidades más reconocidas de los circuitos de la arquitectura y el arte recibió a Pausa en un lugar híbrido que es a la vez hogar y oficina, privado y público. Piedra, hormigón, vidrio y metal revisten el santuario de Christian Ceuppens.
Por Patricia Luján Arévalos. Dirección de producción: Camila Riveros. Fotografía: Amalia Rivas Bigordá.
Tu relación profesional con la arquitectura comenzó en 1990, con la apertura de tu estudio. ¿Cuál fue el mayor aprendizaje que te dejaron estos 35 años de carrera?
Que la arquitectura es, ante todo, una conversación con el arte y el tiempo. Me enseñó a dudar, a observar, a volver a empezar. Y, sobre todo, a aceptar que cada obra es apenas un capítulo dentro de una conversación mucho más larga que nosotros.
Empezaste a enseñar muy joven y seguiste hasta el año pasado. ¿Qué te hizo decidirte por la vida académica?
La docencia fue siempre un espacio de energía e intercambio. Enseñar me obligó a pensar mejor, cuestionar mis certezas, mantenerme en movimiento. La vida académica me dio la posibilidad de crear Taller Forma, que conceptualiza un espacio de experimentación y despierta el proceso creativo en los estudiantes.

¿Continuarás enseñando este 2026?
No de manera tradicional, pero seguiré vinculado a la formación desde otros lugares: talleres, charlas, museos, espacios públicos. La enseñanza continúa, solo que con distintos formatos.
En tu faceta artística, encontramos tus obras en espacios públicos y colecciones privadas. ¿Cuál dirías que es tu principal motivación para crear?
La misma motivación que respirar. Crear es una manera de pensar. No busco respuestas, sino preguntas. Me interesa cómo una obra puede activar una memoria, una tensión, una conversación, y la ciudad es el escenario principal de mi arte.
Desde 2023 estás al frente del Departamento de Museos Nacionales en la Secretaría Nacional de Cultura. ¿Qué desafíos trae la gestión de estos valiosos recursos?
MUVI (Museo Vivo) transformó el concepto museográfico en Paraguay, que creé desde mi llegada a la Dirección de Museos Nacionales. Estas instituciones son guardianes de la memoria, pero también deben ser espacios pulsantes, abiertos y polémicos. No es sencillo, pero es profundamente necesario.

Cerraste el 2025 con la publicación del libro-catálogo que lleva tu nombre. ¿Qué significó este hito para vos?
El libro me permitió mirar atrás, ordenar procesos, reconocer errores y persistencias. También fue una forma de agradecer a quienes acompañaron estos años de trabajo.
¿Qué vamos a encontrar en este material que no veremos en otra parte?
Es un libro-catálogo que incluye críticas, textos y fotografías, como un recorrido de mi obra y carrera profesional. Reúne bocetos, dibujos, pinturas, esculturas, diseño de indumentaria, escenografías, intervenciones urbanas y una selección de obras arquitectónicas y propuestas urbanísticas. Es un material de arte y arquitectura contemporánea del Paraguay.
¿Dónde se puede adquirir?
A través de mi estudio, al correo estudioceuppens@gmail.com. También tengo previsto hacer presentaciones en el 2026 en espacios culturales.

Tu abanico de habilidades es muy amplio: pintura, dibujo, escultura, objetos, moda, diseño arquitectónico… ¿En qué campo te sentís más cómodo, más libre?
En ninguno y en todos. Me siento cómodo en el cruce. Lo que me interesa es poder pasar de un lenguaje a otro sin pedir permiso. El arte es mi espacio de libertad.
¿Qué planes y proyectos tenés para este año?
Seguir fortaleciendo el MUVI, avanzar en proyectos de intervención urbana, trabajar en nuevas piezas que combinan cerámica y arquitectura, y acompañar procesos curatoriales en museos nacionales. También estoy desarrollando una serie de obras que dialogan con la idea de “territorio afectivo”.




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